Por qué conocer la temperatura óptima para los mosquitos podría cambiar nuestra forma de combatir las enfermedades

A biologist puts her hand in a box with male genetically modified Aedes aegypti mosquitoes at an educational exhibition by British biotechnology company Oxitec in Piracicaba March 5, 2015. Oxitec said its laboratory created the genetically modified male Aedes aegypti mosquitoes, which are set to be released in Sao Paulo in April. A specially-made gene in the male mosquitoes seeks to reduce to number of Aedes aegypti mosquitoes by killing their offspring after mating with wild female mosquitoes. Brazil already has more than 100 000 cases of people with dengue in 2015, according to the City Department of Health. REUTERS/Paulo Whitaker (BRAZIL - Tags: SOCIETY CRIME LAW) - RTR4S764
Knowing the optimal temperature for disease transmission is critical for predicting future disease rates.Image: REUTERS/Paulo Whitaker
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Una nueva investigación muestra cómo el aumento de las temperaturas podría influir en el comportamiento de los mosquitos y el riesgo de enfermedades en todo el mundo. Los investigadores también calibraron su modelo con datos de campo sobre infecciones humanas por enfermedades transmitidas por mosquitos.

Los científicos saben desde hace tiempo que el cambio climático ha prolongado la temporada de mosquitos más allá de los meses de verano, pero las formas en que afecta el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, la chikungunya y el zika, han seguido siendo en cierta medida un misterio.

«Las epidemias de dengue han ido en aumento en las últimas dos décadas, así que cada vez se ha intentado más comprender por qué estamos viendo más dengue y cuál es la relación entre la transmisión del dengue y el clima», afirma Erin Mordecai, profesora adjunta de Biología en la Universidad de Stanford y autora principal del artículo publicado en PLOS Neglected Tropical Diseases.

Image: Health Maps

Ni demasiado calor ni demasiado frío

La temperatura controla varios factores que determinan cuánto tarda un virus en poder transmitirse a los seres humanos. Entre ellos figuran cuánto tarda un mosquito en ingerir un virus durante una picadura y quedar listo para inyectarlo en una picadura posterior; la duración del ciclo de vida del mosquito; y la frecuencia con que pican los mosquitos.

«Todos estos rasgos dependen de la temperatura, pero tienden a tener una relación no lineal», afirma Mordecai. «Aumentan hasta cierto punto y luego disminuyen». El grupo descubrió que los rasgos de los mosquitos favorables a la propagación de enfermedades alcanzaban su punto máximo cuando las temperaturas llegaban a los 29 grados Celsius (84 grados Fahrenheit), y eran menos pronunciados con temperaturas más bajas o más altas.

Cuando Mordecai analizó la transmisión del dengue, la chikungunya y el zika en las personas, los resultados coincidieron con lo que predecían sus modelos. Dice que, si se representa gráficamente cómo cambian las tasas de transmisión con la temperatura, se obtiene una curva en forma de campana cuyo máximo se sitúa en los 29 grados C.

«El próximo zika»

Conocer la temperatura óptima para la transmisión de enfermedades es fundamental para predecir las tasas futuras de enfermedad, afirma Mordecai. Antes de este estudio, explica, otros investigadores ofrecían un amplio abanico de predicciones de temperatura.

«Si predecimos una temperatura óptima de 29 grados y otro modelo predice una temperatura óptima de 35 grados, ese otro modelo dirá que el cambio climático aumentará la transmisión», afirma. Señala que, si las temperaturas locales ya están cerca de la temperatura óptima, las infecciones podrían, de hecho, disminuir a medida que aumenten las temperaturas.

Esta información también puede ayudar a predecir cómo y dónde podrían propagarse las enfermedades con el cambio climático. «Queremos crear modelos más predictivos que incorporen información climática y permitan predecir cuándo y dónde podemos invertir en el control de vectores para intentar prevenir epidemias», afirma Mordecai.

Este tipo de planificación es especialmente importante en países con niveles socioeconómicos más bajos. «La transmisión de muchas enfermedades transmitidas por vectores se da sobre todo en zonas de pobreza urbana concentrada», afirma Mordecai.

Explica que el mosquito que transmite el dengue, la chikungunya y el zika es oportunista: se reproduce en cualquier recipiente con agua que encuentre, desde tapones de botella hasta depósitos de almacenamiento de agua. «Suele haber muchas personas expuestas a muchos mosquitos en lugares donde el acceso al agua corriente no es fiable, porque la gente guarda el agua en depósitos de almacenamiento».

Mordecai sabe que aún queda mucho por hacer frente a las enfermedades transmitidas por mosquitos. «Se habla mucho de cuál será la próxima amenaza. ¿Cuál será el próximo zika?». Afirma que este modelo ayudará a los investigadores a predecir cuándo y dónde podría producirse la transmisión del próximo zika, y permitirá disponer de tiempo suficiente para prepararse.

La investigación fue financiada con una subvención de la Fundación Nacional de Ciencias, a través de su programa Ecología y evolución de las enfermedades infecciosas.

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