Los líderes del G7 pidieron que el mundo alcance la neutralidad en carbono y sea “nature positive”.
Nature positive significa reforzar la resiliencia de nuestro planeta y de nuestras sociedades para detener y revertir la pérdida de naturaleza.
Se ha convertido en un movimiento, con líderes de gobiernos, empresas y sociedad civil comprometidos con la acción.
Los líderes del G7 anunciaron recientemente anunciaron que “nuestro mundo no solo debe alcanzar la neutralidad en carbono, sino también ser nature positive, en beneficio de las personas y del planeta”.
Esto representa un auténtico cambio de paradigma en la forma en que las naciones, las empresas, los inversores y los consumidores ven la naturaleza. En el pasado, el lema de un número creciente de líderes inspirados era causar menos daño, reducir el impacto y caminar con suavidad por nuestro mundo. Por supuesto, este lema sigue vigente.
Pero ahora avanza una nueva visión del mundo: “nature positive”. Esta plantea: ¿Qué pasaría si fuéramos más allá de limitar los daños? ¿Qué pasaría si nuestras actividades económicas no solo minimizaran el impacto, sino que también mejoraran los ecosistemas?
Un enfoque nature positive enriquece la biodiversidad, almacena carbono, purifica el agua y reduce el riesgo de pandemias. En definitiva, un enfoque nature positive refuerza la resiliencia de nuestro planeta y de nuestras sociedades.
Nature positive es una idea disruptiva. Nos obliga a pensar de otra manera sobre nuestro lugar en el mundo. Es un destino para la humanidad. Es un fundamento para una buena gobernanza, sociedades estables a largo plazo y economías sanas. Es una filosofía que valora nuestro futuro común. Y es un nuevo modelo de negocio basado en la regeneración, la resiliencia y la recirculación, y no en la destrucción y la contaminación.
Un objetivo nature positive no es un sueño que se hará realidad dentro de muchas generaciones: es una meta para la próxima década. Y cada vez es más importante.
La agricultura, la pesca excesiva, la minería y la deforestación han alcanzado ya una escala tal que están reduciendo la resiliencia de la biosfera, la fina capa de la superficie de la Tierra donde prospera la vida. Alrededor de la mitad de las tierras habitables del planeta se utiliza para la agricultura, lo que convierte a esta actividad en la mayor fuente única de gases de efecto invernadero y de destrucción de ecosistemas del mundo. Además, estamos superando los límites planetarios, lo que genera una doble emergencia, climática y de la naturaleza.
Un enfoque nature positive contribuye a resolver ambas. En esencia, el objetivo es detener y revertir la destrucción de la naturaleza para 2030, con una recuperación plena de una biosfera resiliente para 2050.
El impulso hacia una estrella guía nature positive crece día a día. Además del G7, 88 jefes de Estado han firmado el Compromiso de los Líderes por la Naturaleza para revertir la pérdida de biodiversidad para 2030. También es un objetivo respaldado por 126 premios Nobel en el comunicado “Nuestro Planeta, Nuestro Futuro”. Más de 700 empresas han pedido a las naciones que reviertan la pérdida de naturaleza lo antes posible. En el sector financiero, el nuevo Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera relacionada con la Naturaleza ayudará a orientar las inversiones hacia un futuro nature positive. Y líderes religiosos y juveniles han publicado manifiestos en los que piden que esta década sea un punto de inflexión hacia una vida en armonía con la naturaleza.
Nature positive es ya un movimiento.
Además, tiene sentido empresarial. El informe El futuro de la naturaleza y de los negocios estima que una economía nature positive puede desbloquear 10 billones de dólares en oportunidades de negocio al transformar los tres sistemas económicos responsables de casi el 80 % de la pérdida de naturaleza: la alimentación, las infraestructuras y la energía.
Pero ¿qué significa en la práctica nature positive?
Un objetivo de este tipo debe incluir metas pertinentes y aplicables que capten la complejidad y la conectividad de la naturaleza, desde los genes hasta los ecosistemas. Necesitará metas que refuercen la resiliencia de los procesos que sustentan la vida: los ciclos del agua, el nitrógeno, el carbono y el fósforo, por citar solo cuatro. Y debe ser justo. Sin una gestión equitativa de los bienes comunes mundiales, no tendremos éxito.
Un objetivo nature positive complementa el objetivo climático mundial acordado de alcanzar emisiones netas cero para 2050. Para lograrlo, debemos reducir a la mitad las emisiones para 2030. Pero, como demuestra la ciencia del clima, no será suficiente. La única forma de mantenerse en la línea de 1,5 °C es reducir simultáneamente las emisiones, proteger los sumideros naturales de carbono y transformar la agricultura, de una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero, en un depósito vital de carbono.
Esto significa que un objetivo nature positive no solo es necesario y beneficioso por derecho propio, sino que también es un requisito previo para que tengamos alguna posibilidad de cumplir el Acuerdo de París sobre el clima. Pero cualquier definición de “neto” nature positive debe establecer claramente que las empresas y los países no pueden destruir la naturaleza en un lugar y restaurarla en otro. Esto es sencillamente inaceptable y, con razón, será objeto de críticas por “lavado verde”.
Esto significa que los gobiernos, las ciudades y las empresas necesitan saber qué medir. Los objetivos basados en la ciencia para una trayectoria nature positive siguen sometidos a un intenso debate. Hasta la fecha, los objetivos cuantitativos propuestos son los siguientes: cero pérdida de naturaleza a partir de 2020, nature positive para 2030 y recuperación plena para 2050.
Un paso importante en este sentido es proponerse proteger el 30 % de las tierras y los océanos para 2030. El G7 se comprometió con este objetivo, allanando el camino para un acuerdo internacional a finales de este año en Kunming (China), cuando las naciones se reunirán para acordar metas de protección de la biodiversidad en el marco del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica.
Los líderes volverán a reunirse en Glasgow en noviembre para la cumbre climática COP26. En ella, el liderazgo de la COP26, bajo los gobiernos del Reino Unido e Italia, se ha comprometido a situar la naturaleza al mismo nivel que el clima, impulsado por el enfoque nature positive.
Los Estados nacionales son solo una parte del panorama. Las empresas, los inversores y las ciudades también deben adoptar objetivos nature positive. Dentro de la Global Commons Alliance, que representamos, la Science Based Targets Network (SBTN) está acelerando este proceso. Ya hoy, las empresas pueden unirse a la SBTN para prepararse para fijar objetivos relativos a la naturaleza siguiendo un sencillo proceso de tres pasos: conocer su impacto, transformar su modelo de negocio para ser nature positive y hacer un seguimiento de sus avances. La SBTN también prevé desarrollar herramientas para las ciudades.
Dada la complejidad, persisten incertidumbres científicas sobre algunos de los objetivos concretos necesarios para alcanzar metas tan ambiciosas, desde las empresas hasta los países. Esto no es una excusa para la inacción. Los objetivos deben ser lo bastante flexibles como para evolucionar a medida que surja nueva información científica.
Dentro de la Global Commons Alliance hemos creado la Earth Commission precisamente para ello. Reúne a expertos de referencia mundial para identificar, por primera vez, un “corredor seguro y justo para la humanidad”. Presentará sus conclusiones en 2022, pero, mientras tanto, ya disponemos de información suficiente para actuar ahora y crear un futuro nature positive.




