La decisión de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Clima ha suscitado consternación e indignación entre líderes políticos y empresariales de todo el mundo.
«No hay un planeta B», dijo en respuesta el presidente francés Emmanuel Macron, mientras que el expresidente estadounidense Barack Obama habló de una «ausencia de liderazgo estadounidense». No se puede negar que esta decisión supone un revés en la lucha mundial contra el cambio climático; para empezar, Estados Unidos es el segundo mayor emisor de dióxido de carbono del mundo.
Pero no todo son malas noticias. El planeta avanza hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, con o sin el presidente Trump. Estas son cinco razones por las que su decisión no es el fin del mundo.

1. China lidera ahora el mundo en energía renovable
China es, con diferencia, el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo. Es responsable de alrededor del 30% de las emisiones mundiales de carbono; en comparación, Estados Unidos emite el 14%. Pero China también es el líder indiscutible en investigación e inversión en energías renovables, y el mayor productor mundial de energía solar.
Tras el anuncio de Trump, China y la UE reafirmaron públicamente, de forma conjunta, su compromiso con el Acuerdo de París. Si Estados Unidos ha dejado vacante su puesto a la cabeza de la lucha contra el cambio climático, China está lista para ocuparlo.
2. Gran parte de Estados Unidos sigue comprometida con la lucha contra el cambio climático
En respuesta al anuncio del presidente Trump, el primer ministro canadiense Justin Trudeau expresó su decepción por la decisión del «Gobierno federal de Estados Unidos». Fue un comentario incisivo, porque muchos estados y ciudades de Estados Unidos ya han reafirmado su compromiso con el Acuerdo de París.
Los alcaldes de 82 ciudades, entre ellas Los Ángeles, Boston, Nueva York y Chicago, se han comprometido conjuntamente a apoyar el acuerdo, al igual que los estados de California (por sí sola, la sexta economía más grande del mundo), Nueva York y Washington.
Puede que el Gobierno federal haya abandonado el Acuerdo de París, pero no habla en nombre de todos.
3. Los inversores de todo el mundo apuestan su dinero por un futuro con bajas emisiones de carbono
En mayo, 282 inversores institucionales de todo el mundo, con activos por valor de más de 17 billones de dólares, escribieron a los líderes de los países del G7 para instarlos a mantener su compromiso con el Acuerdo de París.
En 2015, se invirtieron 329.000 millones de dólares en energía limpia en todo el mundo. El Gobierno chino, por sí solo, invirtió 1.900 millones de dólares el año pasado en investigación y desarrollo de energías renovables.
4. Estados Unidos ya se está alejando del carbón
Durante la campaña electoral, el presidente Trump habló a menudo de revitalizar la industria del carbón estadounidense: reabrir minas inactivas y recuperar empleos e inversiones. Pero quizá esa oportunidad ya haya pasado.
Hoy, la industria de la energía solar emplea en Estados Unidos al doble de personas que la industria del carbón. La producción de carbón ha caído rápida y sostenidamente durante la última década, mientras ha seguido aumentando la cantidad de energía generada por el viento y el sol.
5. Las actitudes de los consumidores están cambiando
Los consumidores de todo el mundo tienen cada vez más en cuenta los efectos ambientales y sociales de sus decisiones de compra.
Una encuesta mundial de Nielsen de 2015 reveló que el 66% de las personas de todo el mundo está dispuesto a pagar más por bienes y servicios con un impacto social y ambiental positivo, un aumento del 16% respecto al año anterior.
El informe también reveló que las ventas de bienes de consumo de marcas comprometidas con la sostenibilidad crecieron un 4% ese año, cuatro veces más rápido que las de marcas que no asumían ese compromiso. Si los políticos no quieren marcar el camino, quizá lo hagan las carteras de la gente.





