Cambio climático: ¿está el vaso medio lleno o medio vacío?

An elderly man exercises in the morning as he faces chimneys emitting smoke behind buildings across the Songhua river in Jilin, Jilin province, February 24, 2013. China's new rulers will focus on consumer-led growth to narrow the gap between rich and poor while taking steps to curb pollution and graft, the government said on Tuesday, tackling the main triggers for social unrest in the giant nation. Picture taken February 24, 2013. REUTERS/Stringer (CHINA - Tags: ENVIRONMENT BUSINESS POLITICS) CHINA OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN CHINA - GM1E9351DC501
Countries like China are introducing a carbon price.Image: REUTERS/Stringer
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Hay muchas señales esperanzadoras de que el mundo se está tomando en serio el cambio climático. La Cumbre One Planet celebrada en París en diciembre confirmó un apoyo sin precedentes de los gobiernos y el sector privado a la acción climática. Casi todos los países del mundo han acordado tomar medidas.

Pese a este impulso, en 2017 las emisiones mundiales de CO2 aumentaron por primera vez en cuatro años, y debemos concluir que no vamos por buen camino para cumplir el tratado climático acordado en París en 2015.

Podemos y debemos hacerlo mejor. Por desgracia, pese a todos los esfuerzos, la situación podría empeorar. La capacidad de los océanos para absorber CO2 está disminuyendo, y las investigaciones sugieren que los bosques tropicales ahora liberan dióxido de carbono en vez de absorberlo. El deshielo del permafrost podría desencadenar una «reacción descontrolada».

Millones de personas ya se enfrentan a los efectos del cambio climático: basta pensar en el blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral y su impacto en la vida marina, el aumento del impacto de los tifones y las inundaciones en todo el mundo.

Para la población del sur de Bangladesh, las inundaciones han hecho casi imposible cultivar sus cosechas; lo mismo ocurre en el Cuerno de África, pero debido a las sequías. Esto podría provocar un gran aumento de los refugiados climáticos, algo que preocupa a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. El Banco de Inglaterra ha advertido que el cambio climático puede generar inestabilidad y riesgos financieros. Hay muchas razones para tomar medidas audaces ahora.

Muchas empresas y países están reduciendo sus propias emisiones. Esto, por supuesto, importa, pero no basta. Necesitamos un cambio fundamental, no solo en las empresas o los países por separado, sino en toda la economía y la sociedad. Necesitamos nuevas ideas y nuevos comportamientos que ayuden a crear una economía con bajas emisiones de carbono.

Poner un precio al carbono sería de gran ayuda. Así, incorporamos el cuidado del clima a nuestro propio sistema económico y creamos un incentivo financiero para abordar el cambio climático. También permite aprovechar el potencial de los inversores. Ayudará a acelerar la transición a una economía con bajas emisiones de carbono y a trasladar del público a quien contamina los costes sociales y económicos de nuestras emisiones de carbono.

Durante el Foro Económico Mundial de Davos del año pasado, los directores ejecutivos acordaron que un precio de alrededor de 40 $ por tonelada o más bastaría para facilitar este cambio. La buena noticia es que este incentivo se introducirá más pronto que tarde.

Países como China están introduciendo un precio al carbono y otros, como Chile, Perú, Colombia, México, Canadá y los estados de California y Washington, están colaborando al vincular sus sistemas de fijación de precios del carbono. Además, la Unión Europea acordó reducir el acceso a los derechos de emisión en los próximos años, lo que elevará los precios del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE a un nivel más significativo.

También necesitamos un cambio de mentalidad y de ambición. Cada vez se espera más que las empresas se preocupen por algo más que sus resultados financieros. La sociedad pregunta: «¿Qué están haciendo por nosotros?». Algunos inversores también.

Larry Fink, director ejecutivo y fundador de BlackRock, la mayor empresa de gestión de activos del mundo, fue claro en su carta de principios de este mes: las empresas también deben contribuir a la sociedad. Los líderes empresariales deben adaptarse y reinventar sus empresas. ¿Cuál es el propósito de la empresa? ¿Puede su modelo de negocio actual perdurar en el futuro? ¿Está preparada para prosperar en una economía con bajas emisiones de carbono? ¿Se ajusta bien su cartera a la economía circular del futuro o al modelo lineal actual (aunque anticuado) de producir, usar y desechar?

Tener un propósito claro ayudará a responder estas preguntas. También ayudará a las empresas que cotizan en bolsa a adoptar estrategias a largo plazo. Centrarse únicamente en el corto plazo es contraproducente. Además, las investigaciones muestran que dar prioridad a los beneficios a corto plazo conduce a comportamientos que destruyen valor.

Como líderes, debemos lograr un mejor equilibrio entre el rendimiento a corto plazo y la creación de valor a largo plazo. Por ejemplo, podemos diseñar estrategias atractivas a largo plazo con nuevos indicadores de rendimiento e implicar a los inversores en el proceso. Hay muchos accionistas que deberían estar interesados, y algunos ya lo están. Los fondos de pensiones y las compañías de seguros, cuyo horizonte es muy largo, representan alrededor del 70% del dinero invertido en el mercado bursátil.

Los líderes que se centran en el largo plazo pueden reinventar sus empresas pensando en el futuro. Tienen más margen para abandonar los modelos antiguos y acelerar la transición a una economía circular con bajas emisiones de carbono.

Este es uno de los temas que los directivos debatirán esta semana, cuando se reúna la Alianza de Directores Ejecutivos Líderes por el Clima —que considera que el sector privado tiene la responsabilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero— en el Foro Económico Mundial de Davos. Copresidiré este grupo, que considera que el sector privado tiene la responsabilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

Hemos publicado un informe con ejemplos de cómo las empresas ya están a la vanguardia. Es una valiosa fuente de información para quienes quieran abordar el cambio climático desde sus empresas. Me enorgullece ver que cada vez más empresas quieren dar pasos más audaces.

No queda mucho tiempo. Según el Acuerdo de París, las emisiones mundiales deben alcanzar su punto máximo para 2020 y luego empezar a disminuir si queremos mantener por debajo de 2° Celsius el aumento de la temperatura media mundial.

La nueva economía con bajas emisiones de carbono representa una enorme oportunidad empresarial para quienes la adopten. El vaso está medio lleno. Debemos actuar ahora si no queremos que se evapore.

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