4 formas en que las alianzas pueden abordar la seguridad alimentaria en África

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  • La degradación de las tierras y el cambio climático en África amenazan la producción agrícola y la seguridad alimentaria de su población en crecimiento.

  • Se necesitan alianzas audaces e innovadoras en todo el sector agrícola para mejorar la producción y distribución sostenibles de alimentos.

  • A continuación, presentamos cuatro estrategias para construir cadenas de valor resilientes para los sistemas agrícolas y alimentarios del continente.

La agricultura es fundamental para la economía de África: aporta el 20% del PIB y emplea a más del 60% de la fuerza laboral. Sin embargo, se prevé que la producción agrícola disminuya un 18% debido a la degradación de las tierras y al cambio climático, mientras que el suministro de alimentos deberá triplicarse de aquí a 2050 para satisfacer la demanda de una población mundial que crece rápidamente.

En la COP16 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), celebrada en diciembre de 2024, líderes mundiales destacaron la necesidad urgente de acelerar la restauración de las tierras degradadas para 2030 y subrayaron los graves efectos de la degradación de las tierras y el cambio climático, que amenazan la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas en todo el mundo. Según las estimaciones más recientes de la UNCCD, el mundo pierde cada minuto una superficie de tierras fértiles equivalente a más de 100 campos de fútbol. Impulsada por prácticas agrícolas insostenibles, esta situación amenaza con reducir a la mitad la productividad de los cultivos en algunas regiones para 2050 y aumentar la dependencia de África de las importaciones de alimentos.

Sin embargo, el continente está lejos de ser impotente. El potencial sin explotar de África, desde cerrar la «brecha de rendimiento» agrícola (los rendimientos habituales de los cultivos son inferiores al 25% de lo que podrían ser) hasta impulsar las industrias locales, ofrece una oportunidad única para impulsar la diversificación económica y crear millones de empleos cualificados. Liberar este potencial requiere una acción colectiva y audaz de los gobiernos, los investigadores y el sector privado.

1. Crear redes de valor locales

África sigue dependiendo de la agricultura y de la exportación de materias primas para su crecimiento económico, y representa menos del 1% de la manufactura mundial. Sin embargo, varios sectores del continente tienen potencial para establecerse y expandirse localmente. Por ejemplo, en la Cumbre Africana sobre Fertilizantes y Salud del Suelo de 2024, los Estados miembros identificaron la fabricación y mezcla local de fertilizantes como una industria clave para aprovechar los recursos del continente y reducir la dependencia de los mercados mundiales.

Estos cambios pueden crear cadenas de suministro locales, reducir la dependencia de las importaciones y fortalecer las industrias nacionales, posicionando a África como líder mundial en producción sostenible de alimentos. Dado que se prevé que la economía alimentaria de África alcance el billón de dólares para 2030, el procesamiento de alimentos tiene un enorme potencial para impulsar el crecimiento económico local. En países como Níger y Nigeria, ya representa la mitad de todos los empleos manufactureros, lo que ilustra su papel fundamental en la creación de empleo y en la satisfacción de la creciente demanda de productos alimentarios variados y de alta calidad.

Entre los principales impulsores de estos cambios se encuentra la Iniciativa Global de Centros de Innovación Alimentaria del Foro Económico Mundial, que busca ampliar soluciones innovadoras para transformar los sistemas alimentarios mediante centros, incluido uno en Kenia. Estos centros reúnen a diversas partes interesadas —desde emprendedores e inversionistas hasta organizaciones de agricultores y responsables de políticas— para impulsar innovaciones que puedan adaptarse y aplicarse en los sistemas agrícolas africanos.

Al crear redes de valor que conecten a las partes interesadas locales con las innovaciones mundiales, crearemos sistemas agrícolas más resilientes, capaces de resistir mejor desafíos como el cambio climático.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para abordar la seguridad alimentaria?

2. Apoyar modelos de economía circular

En este momento, la humanidad consume 1,7 veces los recursos que el planeta puede renovar en un año, lo que genera una deuda ecológica que seguirá aumentando como resultado del crecimiento demográfico y económico. Los modelos de economía circular ofrecen una solución eficaz al prolongar al máximo la vida útil de los productos, garantizar la reutilización de los materiales y reducir al mínimo los residuos. Al cerrar el ciclo de uso de los recursos —desde el diseño hasta la eliminación—, estos modelos no solo ayudan a reducir la deuda ecológica, sino que también impulsan la sostenibilidad, favorecen la restauración ambiental y refuerzan la resiliencia económica.

En el sector agrícola, estos modelos pueden convertir los residuos agrícolas en recursos valiosos, como el biocarbón (un tipo de carbón vegetal producido mediante la quema de biomasa), que mejora la fertilidad del suelo, aumenta la retención de agua y captura carbono durante siglos. Las iniciativas de producción de biocarbón no solo contribuyen a la salud del suelo y aumentan la productividad agrícola, sino que también ayudan a proporcionar una fuente adicional de ingresos para los agricultores, haciendo que los sistemas agrícolas sean más resilientes. Del mismo modo, la industria del cacao genera alrededor de 700.000 toneladas de residuos al año, que en gran medida se desechan, lo que provoca daños ambientales como la degradación del suelo y la deforestación. Al aprovechar los subproductos y residuos del cacao, los agricultores también pueden producir biocarbón o alimento para animales.

Este modelo circular no solo beneficia a los agricultores, sino que también ayuda a mitigar el impacto de la degradación de las tierras y ofrece una solución sostenible tanto para la seguridad alimentaria como para el cambio climático, al tiempo que respalda la resiliencia económica en todo el continente.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la economía circular?

3. Aplicar modelos de reparto de riesgos y financiación combinada

El sector agrícola de África afronta importantes desafíos financieros, con un déficit de financiación anual estimado en 200.000 millones de dólares. A pesar del enorme potencial de crecimiento, la agricultura recibe menos del 3% de la financiación mundial para el desarrollo. Los fondos públicos por sí solos no bastan para impulsar la transformación necesaria. Se necesitan mecanismos financieros innovadores que conecten los intereses públicos y privados para liberar recursos y acelerar la adopción de prácticas agrícolas sostenibles. Los modelos de reparto de riesgos y los mecanismos de financiación combinada son esenciales para reducir el riesgo de las inversiones y hacer que el sector resulte más atractivo para los inversionistas nacionales e internacionales.

La Plataforma AgriFinance, patrocinada por OCP (la principal empresa mundial de nutrición vegetal, con sede en Marruecos) e IFC, y puesta en marcha durante las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial y el FMI de 2023 en Marruecos, busca reforzar la producción y distribución sostenibles de alimentos en África. Mediante la movilización de 800 millones de dólares en capital combinado para 2030, la plataforma busca fortalecer 30 cadenas de valor agrícolas en África mediante 60 operaciones de financiación agrícola. Además de proporcionar financiación, promueve el desarrollo de nuevos modelos de asociación y enfoques agrícolas innovadores.

Al integrar financiación, innovación, desarrollo de capacidades y prácticas sostenibles, la plataforma busca impulsar la transformación agrícola de África, crear empleos, desarrollar competencias y reforzar la seguridad alimentaria en todo el continente. INNOVX, la entidad incubadora de la Plataforma AgriFinance, se centra en crear y ampliar empresas tecnológicas innovadoras con sólidos efectos ambientales y sociales.

Además de apoyar a los beneficiarios, estas iniciativas de reducción de riesgos pueden estimular inversiones de mayor envergadura y el desarrollo de infraestructuras, como mejoras en las redes de energía, transporte y comunicaciones. Estos avances pueden reducir considerablemente los costos operativos para los agricultores y las empresas agroalimentarias, facilitar un mayor acceso a los mercados y mejorar la resiliencia en las zonas rurales, en apoyo al ecosistema agrícola en general.

4. Empoderar a los pequeños agricultores y los grupos vulnerables

Los pequeños agricultores, las mujeres y los jóvenes constituyen la columna vertebral de la seguridad alimentaria de África, pero a menudo afrontan barreras sistémicas. Las mujeres contribuyen de manera significativa a la producción de alimentos, representando el 50% a nivel mundial y hasta el 80% en las zonas rurales de África. Sin embargo, afrontan un riesgo desproporcionadamente mayor de sufrir inseguridad alimentaria grave, con una probabilidad casi un 27% mayor que la de los hombres. Además, las políticas suelen pasar por alto objetivos de género concretos: solo el 19% de los marcos agrícolas aborda la igualdad de género o los derechos de las mujeres como objetivos claros de política.

Abordar estas desigualdades exige alianzas colaborativas entre gobiernos, sociedad civil y sector privado para mejorar el acceso a recursos y tecnologías agrícolas modernas, y promover programas de formación y desarrollo de capacidades que cuestionen las normas restrictivas y amplíen las intervenciones adaptadas al contexto local.

Un punto de partida esencial para apoyar eficazmente a los pequeños agricultores, las mujeres y los jóvenes es dotarlos de prácticas agrícolas sostenibles. Adaptar la aplicación de nutrientes a las necesidades específicas de los cultivos, los suelos y las condiciones locales garantiza que los cultivos reciban los nutrientes adecuados en el momento oportuno.

En Etiopía, un fertilizante formulado por OCP ha aumentado el rendimiento del teff en un 113% y el del maíz en un 37%. Además, la fertilización personalizada es hasta un 40% más barata para los agricultores, ya que no pagan por nutrientes que sus suelos y cultivos no necesitan. Y lo que es fundamental, al favorecer la salud del suelo, una gestión eficaz de los nutrientes permite que los suelos absorban más dióxido de carbono del aire, un medio clave para combatir el cambio climático.

La incorporación de prácticas agrícolas personalizadas en programas de desarrollo de capacidades proporciona a los pequeños agricultores, las mujeres y los jóvenes las herramientas para aumentar la productividad y los rendimientos, mantener tierras fértiles e impulsar un crecimiento agrícola sostenible y equitativo.

Por ejemplo, iniciativas como «School Lab» de OCP llevan laboratorios móviles a pequeños agricultores de zonas remotas y ofrecen análisis del suelo en tiempo real y gratuitos, así como recomendaciones de fertilizantes basadas en rayos X, macrodatos y aprendizaje automático. También ofrecen sesiones de formación interactivas, demostraciones en vivo y vídeos sobre prácticas agrícolas sostenibles. En 2023, la iniciativa recorrió más de 36 millones de kilómetros y llegó a 1.557 aldeas. Desde sus inicios, OCP ha apoyado a más de 970.000 agricultores en 10 países, entre ellos Burkina Faso, Camerún, Côte d’Ivoire, Ghana, Kenia, Nigeria, Ruanda, Senegal, Tanzania y Togo.

Por qué las alianzas son fundamentales

Replantear las alianzas en los sistemas agrícolas y alimentarios de África es fundamental para asegurar un crecimiento sostenible y abordar la crisis mundial de seguridad alimentaria. Al promover redes de valor locales, impulsar modelos de economía circular, introducir estrategias financieras de reparto de riesgos y empoderar a los grupos vulnerables, podemos convertir el sector agrícola de África en un potente motor de resiliencia alimentaria mundial. Para que esta transformación tenga éxito, se necesitan estrategias centradas en los agricultores que den prioridad a las mujeres, los pequeños agricultores y los jóvenes, asegurándose de que no solo se los incluya, sino que también se los empodere para liderar la creación de un futuro de desarrollo agrícola sostenible.

Al forjar alianzas innovadoras, África puede abordar estos desafíos, construir sistemas agrícolas resilientes y trazar un camino hacia un crecimiento sostenible que beneficie tanto al continente como al mundo.

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