Mientras los líderes políticos y empresariales se comprometen a alcanzar las cero emisiones netas, es necesario abordar la necesidad de contar con métricas claras y datos verificables.
Para que los países y las empresas alcancen sus objetivos de reducción de CO2, deben desplegar tecnologías que cuantifiquen con precisión las reservas de carbono.
Las soluciones de seguimiento mediante imágenes satelitales, como las de Chloris Geospatial, ofrecen datos de gran valor para mostrar las emisiones en tiempo real.
A medida que las economías mundiales se preparan para una transición con bajas emisiones de carbono, las normas de información basadas en datos para las empresas que aspiran a ese futuro de cero emisiones netas deben ser medibles y verificables.
Los programas de apoyo a la reforestación y la restauración de los ecosistemas serán fundamentales para la transición. También aumenta el escrutinio público de estas iniciativas: muchas personas cuestionan la calidad de los informes y la veracidad de las afirmaciones de las empresas que participan en esos proyectos. El público quiere que las declaraciones de relaciones públicas se traduzcan en acciones verificables.
En busca de datos fiables
El principal obstáculo para elaborar informes de calidad siempre ha sido la falta de datos fiables sobre el territorio. Hasta ahora no había una alternativa realista a la observación directa sobre el terreno. Sin embargo, esta resulta costosa y no es escalable.
Por su parte, el uso más común de la teledetección es proporcionar información cualitativa sobre la cobertura del suelo. Sin embargo, no ofrece mediciones reales de magnitudes como las reservas y las variaciones de carbono. Por ello, se acaba informando sobre actividades en función de la superficie terrestre, en lugar de resultados físicos reales, como la captura de carbono.
Con el propósito de abordar este desafío, el Foro Económico Mundial ha reconocido a Chloris Geospatial como uno de los principales innovadores de UpLink en el Desafío del Mercado del Carbono. Chloris combina la teledetección desde el espacio con el aprendizaje automático para producir mediciones precisas y fiables de la cantidad de carbono sobre el suelo y de sus variaciones. Su innovador método de procesamiento de datos satelitales está transformando la calidad de la información disponible para quienes toman decisiones y elevando los estándares de medición.
Datos para construir economías positivas para la naturaleza
Estas tecnologías permiten obtener información sustancial que antes no estaba al alcance. El reciente informe del Foro Económico Mundial, Aprovechar las oportunidades empresariales en la transición de China hacia una economía positiva para la naturaleza, destaca el potencial de China para liderar la transición ecológica. Los datos de Chloris muestran que el crecimiento de la biomasa sobre el suelo de China representa un tercio de todo el carbono capturado entre 2003 y 2019. Esto la convierte en el mayor sumidero nacional de biomasa sobre el suelo del planeta.
Los árboles del país han absorbido el equivalente a mil millones de toneladas de CO2 al año durante los últimos quince años, tanto carbono como el que emite cada año el sector mundial de la aviación. Este tipo de información permite cuantificar oportunidades en tiempo real y aporta datos de gran valor para diseñar políticas. Un hallazgo interesante es que, aunque el efecto neto de la Gran Muralla Verde del norte de China se aprecia en el conjunto de datos, la mayor contribución a la captura de carbono procede en realidad de las provincias del sur del país.
Medir los impactos desde el espacio
Contar con datos de alcance mundial, de alta calidad y resolución, permite contextualizar los impactos de cada empresa. Estas tecnologías hacen un seguimiento de toda la selva amazónica brasileña, la mayor reserva de vegetación del planeta. Los datos muestran que, entre 2003 y 2019, Brasil fue la mayor fuente mundial de carbono procedente de la biomasa sobre el suelo. Perdió, en promedio, 168 millones de toneladas de CO2 al año durante ese período. La causa principal fue la deforestación.
Sin embargo, las pérdidas brutas de casi mil millones de toneladas de CO2 al año pueden compensarse con ganancias sustanciales. En el plano operativo, estas dinámicas se aprecian en imágenes de alta resolución de parcelas individuales (véase la figura siguiente). Aquí vemos en detalle los efectos tanto de la deforestación como del crecimiento de la vegetación.
Este tipo de tecnología amplía nuestra capacidad para evaluar la evolución de los paisajes a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los 27 países de la Unión Europea representan en conjunto el cuarto mayor sumidero del planeta. Sin embargo, la dinámica de la biomasa sobre el suelo revela que los países boscosos del norte de Europa son una fuente neta de carbono. Los países de Europa central y meridional son los sumideros.
Francia es, con diferencia, el mayor, con una absorción media anual de más de 700 millones de toneladas de CO2 entre 2003 y 2019. En comparación, durante el mismo período, Italia absorbió 444 millones de toneladas de CO2 y España, 424 millones de toneladas. Ambas cifras superan la de Alemania, que asciende a 394 millones de toneladas de CO2. Grecia, pese a tener una superficie considerablemente menor, absorbió 335 millones de toneladas de CO2, más del triple que Polonia, con 312 millones de toneladas de CO2.
La importancia de los datos para el impulso ESG
Datos como estos, que permiten medir el estado del planeta en lugar de limitarse a inferirlo, tienen profundas implicaciones para la presentación de informes ESG. Las iniciativas para establecer métricas estándar que permitan hacer un seguimiento de los impactos de las empresas, como la del Foro Económico Mundial titulada Medir el capitalismo de las partes interesadas: hacia métricas comunes y una presentación coherente de informes sobre la creación de valor sostenible, reconocen que los resultados se pueden medir directamente.
Las métricas basadas en informar sobre la extensión territorial de las actividades, como las que suelen asociarse a los impactos relacionados con la naturaleza, serán cada vez menos adecuadas. La escalabilidad de los datos de empresas como Chloris Geospatial puede transformar la forma en que abordamos los impactos de cada empresa. Gracias a la información basada en datos, las empresas pueden comprender claramente cómo se crea el valor del capital natural y cómo deben transformarse las cadenas de suministro para alcanzar sus objetivos.
Las normas de información no financiera sobre la creación de valor sostenible deben ponerse al día con esta nueva frontera basada en datos.



