Un estudio de Our World in Data muestra que el coste de las energías renovables ha caído drásticamente desde 2010.
Esta bajada de precios es fundamental para impulsar una adopción rápida y generalizada de las energías renovables en el futuro.
El mundo aún está lejos de producir toda la electricidad que necesita mediante fuentes renovables, pero los datos recogidos por Our World in Data revelan que, al menos en cuanto al coste, las cosas avanzan claramente en la dirección correcta.
En 2010, generar un megavatio hora de electricidad a partir de energía solar fotovoltaica costaba, en promedio, 378 dólares en todo el mundo. Esta cifra no tiene en cuenta el efecto de los subsidios que pudieran aplicarse en algunas zonas. Para 2019, el coste había caído hasta apenas 68 dólares: menos que el de la energía nuclear y el carbón, y solo un poco más que la opción más eficiente en términos económicos que aparece en este gráfico: la energía eólica terrestre. El coste de la energía eólica, tanto terrestre como marina, también ha disminuido desde 2010, mientras que los métodos más consolidados de generación nuclear y carbón han subido de precio o apenas han bajado.
Según explica Our World in Data, esta diferencia de precios es crucial para impulsar una adopción más amplia y rápida de las fuentes de energía renovables, y sus efectos ya se están viendo: «Para decidir qué tipo de centrales eléctricas se construyen, lo que importa es el precio relativo. ¿Influyó la bajada de precios de las energías renovables en las decisiones de quienes construyen centrales eléctricas en los últimos años? Sí. La energía eólica y la solar crecieron rápidamente en los últimos años; en 2019, las energías renovables representaron el 72 % de toda la nueva capacidad instalada en el mundo».





