Mi lucha para eliminar el plástico de los productos menstruales y por qué es importante

Ella Daish with a giant tampon applicator made from discarded plastic applicators found on British beaches
Ella Daish with a giant tampon applicator made from discarded plastic applicators found on British beachesImage: Ella Daish
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  • Ella Daish hace campaña para eliminar el plástico de los productos menstruales, que son una fuente importante de contaminación por plástico.

  • Hasta ahora, su campaña ha llevado a tres importantes cadenas minoristas del Reino Unido a dejar de usar aplicadores de tampones de plástico.

  • Ella concedió una entrevista al Foro Económico Mundial para hablar de su activismo y de por qué es tan importante.

¿Cuál es tu trayectoria?

Antes de dedicarme a hacer campaña, tenía un empleo habitual a jornada completa como trabajadora postal en Royal Mail, un trabajo que me encantaba. Desde que tengo memoria, me apasionan el medioambiente y la protección de los animales. Mis padres me educaron así y me enseñaron a defender siempre aquello en lo que creo, algo que ha contribuido a formar la persona que soy hoy.

¿Cuál es el gran problema que intentas resolver?

El uso de plástico en los productos menstruales es totalmente innecesario y sus efectos perjudiciales para el medioambiente son completamente evitables. Por eso pido a fabricantes y minoristas que asuman su responsabilidad y propicien un cambio.

¿Por qué es un motivo de preocupación tan grande? ¿Cómo afectan al medioambiente los plásticos de los productos menstruales?

Es un problema enorme. Se fabrican miles de millones de productos menstruales, que se usan durante cuatro a ocho horas antes de desecharse y pueden tardar más de 500 años en descomponerse. Contribuyen a la extracción de combustibles fósiles y, después de usarse, seincineran, se envían a vertederos o contaminan el medioambiente.

Se estima que el 50 % de las usuarias del Reino Unido tira por el inodoro tampones y compresas de forma incorrecta, lo que supone que se arrojan por esa vía la enorme cantidad de entre 1.500 y 2.000 millones cada año. Cuando esto ocurre, entran en el sistema de alcantarillado y, si no se retiran, terminan en nuestros ríos, llegan al mar y acaban en nuestras playas. De hecho, los productos menstruales son el quinto residuo más común entre los que contaminan las playas de Europa, por delante de las pajitas y los vasos de café.

Contribuyen a la contaminación por plástico de los océanos y, con el tiempo, su contenido plástico se fragmenta en trozos más pequeños, conocidos como microplásticos y fibras. Esto supone una amenaza adicional para ecosistemas esenciales, ya que pueden entrar en la cadena alimentaria; incluso se ha encontrado plástico de compresas menstruales en el estómago de cangrejos del río Támesis; en su estómago.

Los tampones y las compresas convencionales pueden contener hasta un 90 % de plástico, además de otros materiales sintéticos como rayón, fragancias artificiales y sustancias químicas tóxicas, como ftalatos y aditivos petroquímicos. Se sabe que estos ingredientes provocan alteraciones endocrinas relacionadas con enfermedades como la infertilidad y el cáncer.

Desconocemos todas las consecuencias para la salud, ya que no se han realizado suficientes investigaciones científicas. Los usamos desde una edad temprana, durante unos 40 años, y hasta ocho horas seguidas, en contacto directo con una de las partes más absorbentes del cuerpo. Por eso es importante y muy necesario investigar más.

La cadena de supermercados británica Sainsbury's ha acordado eliminar el plástico de sus productos menstrualesImage: Ella Daish

¿Cuáles son las principales formas en que trabajas para abordar este problema?

La primera consiste en emprender acciones concretas y pedir a fabricantes y minoristas que eliminen el plástico de sus productos. Los fabricantes suelen culpar a los consumidores para eludir su responsabilidad, pero tienen el dinero y los recursos necesarios para impulsar el cambio desde el origen, y eso es exactamente lo que debe ocurrir.

Otra forma es iniciar conversaciones y crear conciencia, ya que muchas personas desconocen el problema. Las redes sociales son una herramienta poderosa, y su uso ha permitido que la campaña cobre impulso y difunda el mensaje de manera eficaz entre un público aún más amplio. También utilizo obras de arte e imágenes, otro medio que ayuda a comunicar los problemas de una forma diferente.

¿Cuál ha sido tu mayor logro hasta ahora?

Hay dos grandes logros que destacan para mí. Uno es que la campaña consiguió que tres minoristas del Reino Unido eliminaran los aplicadores de plástico de sus tampones, lo que en conjunto ahorra más de 17 toneladas de plástico al año.

El segundo es que el Gobierno de Gales y los ayuntamientos escucharon mis peticiones de que destinaran los fondos para combatir la pobreza menstrual a proporcionar productos gratuitos de forma sostenible en escuelas e institutos. Cuatro ayuntamientos galeses se han comprometido a dedicar el 100 % de sus fondos a productos respetuosos con el medioambiente, y el Gobierno de Gales ha estipulado que el 50 % de los fondos de todo Gales debe destinarse a este fin. Me enorgullecen mucho los avances progresistas que se están logrando en Gales; demuestran los cambios positivos que pueden impulsar las autoridades locales y el Gobierno.

Los productos menstruales son el quinto residuo más común entre los que contaminan las playas británicasImage: Women's Environmental Network

¿Qué te frena? ¿Qué necesitas de los demás para tener éxito?

Lo que más me frena son los gigantes de la industria de los productos menstruales, que responden con excusas, culpan a los consumidores, evitan hablar del tema y no hacen nada. Sin embargo, cada persona tiene un papel en cómo se desarrollan las cosas. Como dijo la escritora estadounidense Alice Walker: «La forma más habitual en que las personas renuncian a su poder es creyendo que no tienen ninguno». Esta cita lo dice todo: a menudo pensamos que no podemos marcar la diferencia, pero no es cierto.

Necesitamos actuar colectivamente en todos los niveles para construir un futuro mejor, y eso incluye a las empresas y los gobiernos. Una de las cosas que puedes hacer es exigirles responsabilidades y, si no cambian, gastar tu dinero en quienes comparten tus principios y valores. Si las palabras no los convencen, sí lo hará ver cómo disminuyen sus beneficios.

¿Qué llamamiento haces a quienes leen esto? ¿Qué podemos hacer ahora mismo para ayudarte y apoyar tu misión?

Firma la petición: Puedes apoyar la campañafirmando la petición y participando en las acciones dirigidas a fabricantes y minoristas. Cuantas más personas se sumen a la campaña, mayor será su impacto.

Inicia conversaciones: Es importante hablar con quienes te rodean sobre el plástico oculto en los productos menstruales. El problema tiene consecuencias de gran alcance y, cuando la gente lo descubre, se lo cuenta a otras personas. Este intercambio de conversaciones crea una ola de conciencia, acción y cambio. Es poderoso.

Ten una menstruación sin plástico: Una de las formas en que puedes actuar directamente como persona es pasarte a productos menstruales sin plástico. Hay muchas alternativas, como tampones y compresas ecológicos, y opciones reutilizables como copas menstruales, compresas de tela, aplicadores de tampones y ropa interior menstrual.

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