El mundo en desarrollo debe prepararse para adaptar su comercio al cambio climático

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• Sin adaptación, los países en desarrollo serán los más golpeados por las pérdidas comerciales debidas al cambio climático.

• Deben aplicar medidas de adaptación para garantizar la «preparación comercial frente al clima».

• Estos esfuerzos pueden garantizar la resiliencia económica necesaria para alcanzar sus futuros objetivos de desarrollo.

El Acuerdo de París sobre el cambio climático es un documento histórico para el mundo. Sin embargo, pese al inmenso impacto del cambio climático en el comercio y al papel que debe desempeñar en nuestra lucha contra el calentamiento global, la palabra comercio no se menciona ni una sola vez en el acuerdo.

En solo 200 años hemos devuelto a la atmósfera la mayor parte del CO2 que la naturaleza tardó millones de años en absorber de ella. Ahora empezamos a ver las consecuencias. El cambio climático puede parecer que evoluciona lentamente en ocasiones, pero los cambios que produce están surgiendo a un ritmo cada vez más acelerado. Sus efectos iniciales ya se sienten en todo el mundo, pero sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales: el hogar de los países en desarrollo del mundo.

Muchos de estos países se encuentran entre los que menos responsabilidad tienen en las emisiones de CO2; sin embargo, están en primera línea de la batalla contra el cambio climático. Los pequeños Estados insulares en desarrollo, por ejemplo, son responsables de menos del 1 % de las emisiones de CO2, pero se cuentan entre las economías más vulnerables al cambio climático. Algo es intrínsecamente injusto.

La agricultura, la pesca y el turismo seguirán siendo los sectores más afectados. Esto tiene consecuencias de largo alcance, ya que en el mundo en desarrollo, y especialmente en los países menos adelantados, estos sectores son contribuyentes clave a la renta nacional y al empleo. También son fundamentales para el comercio, ya que representaron el 17 % de las exportaciones de los países en desarrollo, más del 24 % de las exportaciones de los países menos adelantados y alrededor del 35 % de las exportaciones de los pequeños Estados insulares en desarrollo en 2019.

Preparación comercial frente al clima

Los científicos han emitido una advertencia contundente: el nivel actual de gases de efecto invernadero en la atmósfera nos ha abocado a un cambio climático irreversible. Y sus efectos adversos seguirán aumentando en la misma medida que nuestra inacción. No hay otra opción: los países deben empezar urgentemente a planificar y ejecutar acciones para adaptar su producción y su comercio a los implacables efectos del cambio climático. Cada vez es más necesario que los países adapten los métodos de producción, identifiquen nuevas ventajas comparativas e inviertan y diversifiquen sus economías, al tiempo que construyen las cadenas de valor correspondientes. Estas acciones para garantizar la resiliencia comercial a medida que empeoran las condiciones climáticas es lo que denominamos preparación comercial frente al clima.

¿Qué significa esto en concreto? Significa nuevos cultivos y métodos de cultivo, y un riego intensificado en la agricultura, así como métodos de pesca más sostenibles y nuevos caladeros. En el sector turístico, implica trasladar la infraestructura turística a zonas más elevadas y adaptar la oferta turística a las condiciones climáticas. El turismo regional tendrá una ventaja con la creciente conciencia climática, y el sector debe atender cada vez más las preferencias de los mercados nacionales y regionales.

En todos los sectores económicos, los productores y las empresas de los países en desarrollo tendrán que hacer sus actividades resistentes al clima frente a condiciones adversas. Entre estas últimas se incluyen tormentas, marejadas y inundaciones de mayor intensidad y frecuencia, olas de calor y sequías prolongadas, mayor erosión del suelo y de las playas, y la inminente llegada de especies invasoras, plagas y patógenos. Al mismo tiempo, los gobiernos de los países en desarrollo tendrán que adaptar al clima la infraestructura de transporte, agua, energía y comunicaciones.

Reducir los riesgos que las actividades económicas y el comercio corren ante los cambios climáticos futuros es el tema de un nuevo Examen del Comercio y el Medio Ambiente de la UNCTAD. Analiza los efectos físicos del cambio climático en los países en desarrollo y ofrece una metodología para ayudarlos a mejorar su preparación comercial frente al clima. Propone un proceso nacional con múltiples partes interesadas para evaluar los efectos sectoriales, valorar las medidas de respuesta y las necesidades de financiación conexas, y acordar un conjunto de acciones de adaptación de preparación comercial frente al clima y un calendario para su ejecución.

El cambio climático amenaza con repercutir drásticamente en las exportaciones de los países en desarrollo; las medidas de mitigación y adaptación pueden compensar los efectos adversos.Image: UNCTAD

La transformación ecológica no es gratuita

Naturalmente, estas transformaciones no son gratuitas. Se necesita más inversión, así como una estrategia comercial clara que haga posibles estas transformaciones. Sin embargo, muchos países en desarrollo disponen de recursos muy limitados para invertir en tecnología e infraestructuras, y mejorarlas, con el fin de adaptarse al cambio climático, o para financiar nuevos métodos de producción resistentes al clima. Las transformaciones eficaces también exigen que se tomen las decisiones adecuadas y que se actúe a tiempo.

Pese a la necesidad urgente de financiación, la financiación pública internacional para la adaptación se queda muy por debajo de las necesidades estimadas. En el Acuerdo de París, los países desarrollados se comprometieron a movilizar 50 000 millones de dólares anuales para financiar las acciones de adaptación al cambio climático de los países en desarrollo a través del Fondo Verde para el Clima. Pero las necesidades reales oscilan entre 130 000 y 300 000 millones de dólares anuales para 2030, y entre 280 000 y 500 000 millones de dólares anuales para 2050. Y a noviembre de 2020, el fondo solo había aprobado 7200 millones de dólares y desembolsado 1400 millones.

El coronavirus agrava aún más la colosal tarea que nos espera. La pandemia ha revertido los avances socioeconómicos en muchos ámbitos, consumiendo los recursos de los países para financiar su transformación económica ecológica.

La cooperación mundial es imprescindible

Al mismo tiempo, en medio de este desafío, la pandemia de COVID-19 ha aumentado nuestra sensación de vulnerabilidad compartida y nuestra comprensión de que abordar los problemas mundiales requiere solidaridad y cooperación. Debemos aprovechar esta experiencia e utilizarla para impulsar la acción mundial contra el cambio climático.

La renovada participación internacional será fundamental a medida que impulsemos el cambio a nivel mundial. Debe conducir a financiación adicional para las acciones climáticas de los países en desarrollo y a políticas comerciales que apoyen su participación en un comercio más ecológico y en cadenas de valor regionales.

Como sociedad, siempre hemos confiado en nuestra capacidad para desarrollar soluciones que resuelvan los problemas que creamos. Hemos diseñado vacunas para combatir el coronavirus y estrategias de reducción de emisiones de CO2 para mitigar el cambio climático. Sin embargo, la naturaleza es implacable, y ahora parece que ninguno de estos ingeniosos remedios nos librará por completo de los nuevos enemigos que hemos dejado entrar en nuestro mundo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?

Si queremos tener una oportunidad de contar con un planeta habitable a finales de este siglo, necesitamos un cambio radical, y el comercio debe desempeñar un papel central en esta transformación.

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