Cómo prevenir una extinción masiva en el océano con IA, robots e impresoras 3D

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  • Salvar el océano exigirá un firme compromiso de los países marítimos que combine varios enfoques.

  • Las soluciones basadas en la naturaleza, como la pesca integrada en el hábitat, son fundamentales, pero no están a la altura del desafío que afronta el océano.

  • Sin embargo, algunas tecnologías nuevas tienen una enorme capacidad para ayudar al mundo a alcanzar sus objetivos oceánicos.

El océano es el rasgo físico más definitorio de la Tierra y cubre el 71 % de la superficie del planeta. Alberga una biodiversidad extraordinaria, desde bacterias y virus microscópicos hasta el animal más grande de la Tierra: la ballena azul.

Aún no sabemos cuántas especies viven en el océano, pero la desaparición de un número cada vez mayor de ellas sugiere que se está produciendo una extinción, quizá a un ritmo más rápido que en tierra.

Necesitamos nuevas soluciones para reducir la extinción de especies marinas.Image: Springer Link

Nunca han estado tan en juego como en esta década la biodiversidad oceánica y, ahora más que nunca, necesitamos resultados. Un objetivo ampliamente promovido es proteger el 30 % de las zonas marinas para 2030; un paso importante que contribuirá en gran medida a la biodiversidad marina. Pero ¿cómo puede lograrlo el mundo?

La necesidad de nuevas soluciones

Salvar el océano exigirá un firme compromiso de los países marítimos. No habrá una única solución, sino que habrá que aplicar una combinación de varios enfoques, y no tenemos el lujo de disponer de tiempo para hacerlo.

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Una medida que puede aplicarse de inmediato es eliminar cualquier forma de incentivo gubernamental que apoye la pesca insostenible. En su lugar, los fondos asignados deberían invertirse en acuicultura sostenible.

Las soluciones basadas en la naturaleza, arraigadas históricamente en la gestión sostenible de la conservación, como la pesca integrada en el hábitat (una técnica diseñada para preservar el ecosistema mientras se pesca), son fundamentales, pero no están a la altura del desafío que afronta el océano.

En este contexto, la aplicación de tecnologías emergentes y soluciones de ingeniería ecológica cobra especial relevancia. La tecnología anterior impulsó la capacidad humana para explotar los recursos, pero las tecnologías emergentes tienen el potencial de revertir parte del daño al ecosistema oceánico.

No alcanzaremos los objetivos de biodiversidad sin aprovechar las nuevas tecnologíasImage: David Burdick/WorldFish

El papel de la tecnología

Actualmente, no hay posibilidad de que el mundo alcance el objetivo del 30 % de áreas marinas protegidas (AMP) con las políticas y los sistemas de gobernanza existentes. La mayoría de los países han declarado AMP en sus zonas económicas exclusivas, pero, debido a la deficiente aplicación de las normas, solo el 2,7 % del océano puede considerarse altamente protegido.

La razón es sencilla: la mayoría de los países no pueden permitirse el gran número de guardaparques marinos ni el equipo de navegación necesarios para hacer cumplir la protección de estas zonas.

Pero hay esperanza. Algunas tecnologías nuevas tienen una enorme capacidad para ayudar al mundo a alcanzar sus objetivos oceánicos.

Estas tecnologías incluyen sensores, drones, robots e inteligencia artificial, todos capaces de utilizar información en tiempo real sobre las condiciones oceánicas y las actividades humanas para responder a una velocidad nunca vista.

Imaginemos un pez robótico equipado con sensores e IA que recopile datos en profundidades oceánicas de difícil acceso, o en condiciones adversas en alta mar; que siga a criaturas marinas cuyos modos de vida aún desconocemos y detecte focos de biodiversidad, así como fuentes de contaminación y pesca ilegal.

Otras soluciones impulsadas por la tecnología ya se utilizan hoy en día.

Los drones se utilizan cada vez más para vigilar en tiempo real las pesquerías oceánicas, incluida la actividad de los barcos pesqueros. Actualmente se utilizan la cartografía de hábitats y la imagen térmica con cámaras infrarrojas para censar poblaciones de vieiras atlánticas y seguir la migración de las ballenas.

Un buzo científico marino de la Universidad de Hong Kong nada sobre baldosas de arcilla impresas en 3D, diseñadas como lecho artificial para los corales en las aguas del parque marino Hoi Ha Wan, en Hong Kong. Anthony Wallace/AFPImage: Anthony Wallace/AFP

Los corales impresos en 3D y los rompeolas formados por baldosas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente ya están disponibles y en uso, mientras que los sustratos impresos en 3D ofrecen una base estable para praderas marinas o arrecifes de coral recién plantados.

Cómo hacerlo realidad

El despliegue a gran escala de tecnologías emergentes puede marcar una enorme diferencia en la exploración del océano y la protección de la vida marina.

Las AMP cuya protección se haga cumplir eficazmente contribuirán de manera significativa a la recuperación de la biodiversidad marina y desempeñarán un papel importante en la reconstrucción de las poblaciones pesqueras mermadas y en el fortalecimiento de la resiliencia frente a los efectos del cambio climático.

Para aprovechar el potencial de la tecnología, será necesario establecer sistemas y plataformas avanzados, lo que requiere asignaciones presupuestarias y acuerdos internacionales.

La Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica contiene cinco objetivos y 20 metas para prevenir la pérdida de especies, conocidas como las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. La Conferencia de las Partes, órgano rector de la convención, debería ahora revisar el avance hacia estas metas, determinar las causas de los fallos en su aplicación y proponer cómo abordar la continua pérdida de biodiversidad mediante la tecnología.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por el océano?

Necesitamos nuevas estructuras de gobernanza y consenso sobre la acción y la rendición de cuentas. Los países deben poder compartir información y métricas de datos verificables para seguir los avances en la preservación de la biodiversidad oceánica.

Cuando se hayan puesto en marcha todas estas actividades y acciones, será nada menos que una revolución para el océano.

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