Las ciudades portuarias de todo el mundo están amenazadas por el cambio climático, desde la subida del nivel del mar hasta los huracanes y las marejadas ciclónicas.
Se estima que el costo mundial actual de proteger todos los puertos ascenderá a 205.000 millones de dólares estadounidenses para 2100; aun así, la reducción del comercio mundial sin esta inversión sería mayor.
De la bahía de Galveston, Texas, está surgiendo uno de los mayores planes de infraestructura verde, que podría convertirse en un modelo para puertos de todo el mundo.
Con más del 80 % del volumen del comercio mundial transportado por mar, los puertos son infraestructuras cruciales para suministrar de todo, desde alimentos y combustible hasta productos electrónicos y automóviles. Como hemos visto con las interrupciones de las cadenas de suministro durante la pandemia de COVID-19, un solo puerto afectado puede tener consecuencias de gran alcance.
Reforzar la resiliencia de los puertos
Según un estudio reciente sobre los puertos de EE. UU., solo diez de 300 han elaborado un plan de resiliencia. Un informe de 2016 concluyó que pocos puertos del mundo están preparados para la subida del nivel del mar, los huracanes intensos y las grandes marejadas ciclónicas. Se estima que el costo mundial actual de proteger todos los puertos ascenderá a 205.000 millones de dólares estadounidenses para 2100; aun así, la reducción del comercio mundial sin esta inversión sería mayor.
Dada la lenta respuesta de la mayoría de los gobiernos nacionales para proteger los puertos, las soluciones impulsadas a nivel local empiezan a llenar ese vacío. Además, estas soluciones suelen ser más innovadoras y menos costosas, a la vez que ofrecen protección y servicios para la comunidad local. Desde el Puerto de Tallin en Estonia hasta el Puerto de San Diego en el sur de California y el Puerto de Houston, en la costa de Texas, algunos puertos están creando colaboraciones público-privadas para combinar soluciones verdes con infraestructuras físicas más tradicionales, el enfoque predilecto de la mayoría de los gobiernos nacionales.
Crear un modelo de infraestructura verde para los puertos
De la bahía de Galveston, Texas, está surgiendo uno de los mayores planes de infraestructura verde, que podría convertirse en un modelo para puertos de todo el mundo. La bahía de Galveston y el canal de navegación de Houston albergan uno de los mayores complejos de refinación de petróleo y producción petroquímica del mundo. Este aporta más del 13 % de la capacidad de refinación de Estados Unidos y una gran proporción del combustible para aviones y de uso militar, además de más del 25 % de la producción de sustancias químicas clave como el etileno y el propileno. A lo largo del canal de navegación de Houston hay más de 4.000 tanques de almacenamiento de petróleo y productos petroquímicos, y miles más en los alrededores.
El Centro SSPEED de la Universidad Rice, en Houston (predicción de tormentas severas, educación y evacuación ante desastres), calculó que el impacto directo de un huracán de categoría 4 sería devastador y causaría el peor desastre ambiental de la historia de Estados Unidos. Además, amenazaría gravemente la seguridad nacional y las economías regional y nacional debido a la pérdida de la capacidad de refinación y producción química de la región. Con más de 800.000 personas que viven a lo largo de la costa occidental de la bahía expuestas a importantes inundaciones por marejadas, la pérdida de vidas y la degradación ambiental serían enormes.
Lo que ha propuesto el Gobierno de Estados Unidos es que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército construya un sistema de barreras y compuertas en el golfo de México. Sin duda, es necesario. El proyecto, el mayor desarrollo de ingeniería ambiental de la historia de EE. UU., tardará dos décadas en construirse y se estima que costará 31.000 millones de dólares. Sin embargo, el plan actual no protegería la parte superior de la bahía si un huracán de categoría 4 o superior la azotara directamente. Comunidades enteras sufrirían graves daños por las inundaciones y la contaminación causadas por la marejada que alcanzaría las instalaciones petroquímicas a lo largo de la bahía y el canal de navegación de Houston, conectado con ella.
El Plan del Parque de la Bahía de Galveston
Para abordar este problema, el Centro SSPEED puso en marcha una iniciativa de protección contra tormentas que ha evolucionado hasta convertirse en el Plan del Parque de la Bahía de Galveston: una sólida colaboración público-privada impulsada a nivel local que aspira a ser el mayor proyecto de infraestructura verde de EE. UU. La Autoridad Portuaria de Houston, la ciudad de Houston, el condado de Harris y Joe Swinbank, empresario de Houston, han financiado un nuevo estudio para determinar cómo preparar el proyecto para iniciar el proceso de obtención de permisos. El equipo del Centro SSPEED de la Universidad Rice incluye a la propia Universidad Rice, Walter P. Moore, una firma internacional de ingeniería y consultoría, y Rob Rogers, diseñador urbano y arquitecto que desarrolló la visión de «parque» del plan, junto con numerosas universidades, especialistas, ambientalistas, economistas y otros colaboradores.
El Plan del Parque de la Bahía de Galveston es una idea sencilla, pragmática y económica. Ya es necesario ensanchar el canal de navegación para que puedan pasar con seguridad buques más grandes al entrar y salir de la bahía. Ampliarlo de 700 a 900 pies generará grandes cantidades de material de dragado, incluida mucha arcilla virgen adecuada para moldear una barrera contra marejadas a lo largo del canal de navegación de Houston.
En lugar de desechar el material dragado con un costo considerable, el plan lo utilizaría para construir islas de barrera y convertirlas en un enorme espacio de uso público: un parque de 10.000 acres, humedales restaurados y nuevos arrecifes de ostras, que protegería a las personas y a la industria durante décadas. La sección de Houston del Instituto Estadounidense de Arquitectos nombró al plan ganador de la categoría Visión Regional.

Un modelo de responsabilidad ampliada
Esta iniciativa, liderada por múltiples partes interesadas, ha obtenido financiación de la ciudad de Houston, el condado de Harris, el Puerto de Houston y Joe Swinbank para la siguiente fase del Plan del Parque de la Bahía de Galveston: un trabajo que buscará confirmar los costos iniciales de construcción del proyecto, estimados entre 3.000 y 6.000 millones de dólares. Mientras que el plan del Cuerpo de Ingenieros del Ejército ofrecerá protección general, el Plan del Parque de la Bahía de Galveston protegerá la parte superior de la bahía mediante una colaboración público-privada impulsada a nivel local.
La región de Houston y la bahía de Galveston no es la única. Para lograr una protección real frente al creciente riesgo de huracanes monstruosos, los gobiernos locales deben ser más creativos y ampliar la cooperación con el sector privado. El modelo de responsabilidad ampliada de la bahía de Galveston podría servir de guía para muchos puertos. Este enfoque no solo es viable, sino que también demuestra cómo debería construirse la infraestructura portuaria en el siglo XXI: hacer más con menos, ofrecer servicios públicos e involucrar a todas las partes interesadas, especialmente a quienes tienen mucho en juego.

