Las soluciones climáticas basadas en la naturaleza, como la reforestación, buscan reducir los niveles de CO2 en la atmósfera mediante el almacenamiento de carbono en sistemas naturales.
A menudo se consideran intercambiables con otras medidas climáticas, pero solo ofrecen almacenamiento temporal de carbono, ya que las actividades humanas y las perturbaciones naturales pueden volver a liberar ese carbono.
No entenderlo bien podría provocar más emisiones y un calentamiento a largo plazo.
Sin embargo, estos sistemas podrían desempeñar un papel importante en el cumplimiento de los objetivos climáticos y de sostenibilidad si se utilizan junto con otros planes para reducir las emisiones de carbono.
Cada vez más gobiernos y empresas están adoptando objetivos de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero. Estos objetivos suelen recurrir a la naturaleza como medio para almacenar o retirar carbono de la atmósfera y contrarrestar el efecto climático de otras emisiones.
Por ejemplo, en 2019, el primer ministro Justin Trudeau prometió a Greta Thunberg que Canadá plantaría dos mil millones de árboles para 2030, e invertir en la naturaleza es ahora una parte clave de la estrategia climática de Canadá.
Los bosques, las turberas, los humedales y otros ecosistemas retiran carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis y lo almacenan en las hojas, los troncos y las raíces, así como en el suelo. Sin embargo, es probable que el almacenamiento de carbono en la naturaleza sea temporal, porque el carbono puede volver a perderse debido a actividades humanas o perturbaciones naturales.
En cambio, el efecto climático de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles es prácticamente permanente. Si estos esfuerzos por aumentar las reservas naturales de carbono duran poco, ¿aportan algún beneficio climático?
Nuestra nueva investigación sugiere que el almacenamiento temporal de carbono basado en la naturaleza puede ayudar a alcanzar nuestros objetivos climáticos. Sin embargo, el efecto más tangible —una reducción del calentamiento máximo— solo se produciría si también eliminamos las emisiones de combustibles fósiles.
Soluciones climáticas basadas en la naturaleza
Las soluciones climáticas basadas en la naturaleza son medidas que buscan reducir la cantidad de carbono en la atmósfera aumentando su almacenamiento en los sistemas naturales. Algunos ejemplos son la reforestación, la conservación de la naturaleza y la mejora de las prácticas agrícolas. Pueden contribuir a mitigar el cambio climático al evitar las emisiones derivadas de las actividades humanas relacionadas con el uso de la tierra, o al mantener y potenciar los procesos naturales que retiran carbono de la atmósfera.
Pero es poco probable que el carbono almacenado en la naturaleza se retire de forma permanente de la atmósfera. Perturbaciones como los incendios forestales harían que el carbono volviera a la atmósfera. Los conflictos entre las prioridades humanas sobre el uso de la tierra también pueden hacer que zonas naturales antes protegidas se vean amenazadas por actividades industriales.
Si el almacenamiento de carbono basado en la naturaleza es temporal, también lo será su beneficio climático. Para entender sus verdaderos beneficios, debemos considerar las soluciones climáticas basadas en la naturaleza en relación con otras medidas de mitigación del cambio climático.
¿Qué ocurre si el almacenamiento de carbono basado en la naturaleza es temporal?
Las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los combustibles fósiles tienen efectos climáticos que persisten durante siglos. En cambio, la retirada de carbono basada en la naturaleza solo tendrá un efecto climático mientras el carbono permanezca almacenado.
En nuestro estudio, nos propusimos explorar qué implicaría la retirada temporal para el clima futuro. Utilizamos un modelo climático para simular la respuesta del clima a la retirada temporal junto con dos escenarios distintos de emisiones futuras.
Si las emisiones siguen aumentando hasta 2040 y luego disminuyen gradualmente, las temperaturas globales subirían a lo largo de todo el siglo. En este escenario, la retirada de carbono basada en la naturaleza solo retrasaría el momento en que se alcanza un determinado nivel de calentamiento. En nuestro escenario de mayor retirada, secuestrar cada año hasta 2050 una cuarta parte de las emisiones anuales actuales solo retrasa un año el momento en que se alcanzan los 1,5 C y ocho años el de los 2 C.
Sin embargo, si las emisiones futuras se reducen rápidamente hasta alcanzar cero neto a mediados de siglo y después se mantienen en valores netos negativos, las temperaturas globales alcanzarían un máximo de alrededor de 1,6 C y luego bajarían durante la segunda mitad del siglo. En ese caso, la retirada temporal de carbono basada en la naturaleza reduciría el máximo de temperatura hasta en una décima de grado.
Puede parecer poco, pero es un beneficio climático importante y tangible que solo se producirá si el mundo también logra eliminar las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los combustibles fósiles durante las próximas décadas.
¿Cómo debemos considerar las soluciones climáticas basadas en la naturaleza?
Nuestros resultados cuestionan la forma en que se presentan las soluciones climáticas basadas en la naturaleza como una opción de política climática. A menudo se presentan como una de las muchas formas distintas en que podríamos mitigar nuestro impacto en el clima, y se consideran intercambiables con otras medidas climáticas. También se recurre a las soluciones basadas en la naturaleza como compensaciones, presentándolas explícitamente como sustituto de otras reducciones de emisiones.
Ambos enfoques son problemáticos. Si el almacenamiento de carbono basado en la naturaleza es temporal, su efecto climático no equivale a evitar las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los combustibles fósiles. Esto significa que tratar ese almacenamiento como alternativa a otras reducciones de emisiones, en el mejor de los casos, retrasará el cruce de los umbrales de temperatura. En el peor, podría provocar más emisiones y un calentamiento a largo plazo.
Por otro lado, si tomamos medidas para aumentar el almacenamiento natural de carbono además de reducir las emisiones de forma ambiciosa, podríamos contribuir a limitar el calentamiento máximo. Incluso el almacenamiento temporal de carbono basado en la naturaleza podría aportar un beneficio climático importante.
Argumentos a favor de una mejor conservación y gestión de la naturaleza
Nuestros resultados revelan algunos de los riesgos de depender de las soluciones climáticas basadas en la naturaleza a expensas de otras medidas de mitigación del cambio climático. Sin embargo, la conservación de la naturaleza y una mejor gestión de las zonas naturales también pueden generar otros resultados ambientales positivos. Estos beneficios ambientales adicionales, como el aumento de la biodiversidad y la mejora de la calidad del agua y del aire, también son esenciales para la resiliencia climática.
Si se llevan a cabo en colaboración con los pueblos indígenas y otras comunidades locales, las soluciones basadas en la naturaleza también podrían aportar beneficios sociales adicionales positivos como el apoyo a los medios de vida y a los valores culturales. Adoptar una perspectiva integral de las soluciones climáticas basadas en la naturaleza ayudaría a materializar estos múltiples beneficios.
Es fundamental que las soluciones climáticas basadas en la naturaleza no se presenten como una alternativa a otras opciones de mitigación del cambio climático. Sin embargo, como medida complementaria, podrían desempeñar un papel importante en el cumplimiento tanto de los objetivos climáticos como de otros objetivos de sostenibilidad.







