Así puede ayudarnos la refrigeración pasiva a sobrevivir al calor extremo en interiores

Even people with air conditioning could use passive cooling techniques to help lower their summer energy bills.
Even people with air conditioning could use passive cooling techniques to help lower their summer energy bills.Image: Unsplash/Matt Brown
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  • Una nueva investigación muestra que las técnicas de refrigeración pasiva pueden reducir hasta un 80 % la carga del aire acondicionado.

  • Las estrategias de refrigeración pasiva combinan sombra, ventilación natural y ventiladores para hacer circular el aire.

  • Estas estrategias pueden ayudar a mantener las viviendas habitables, incluso cuando las temperaturas exteriores superan los 37 °C.

  • Reducir la dependencia del aire acondicionado durante una ola de calor disminuye el riesgo de cortes de electricidad y beneficia al medio ambiente.

Las estrategias de refrigeración pasiva pueden reducir hasta un 80 % la carga del aire acondicionado, informan los investigadores.

En simulaciones con datos meteorológicos de una intensa ola de calor de 2021, una combinación de sombra y ventilación natural mantuvo la temperatura de los apartamentos fuera de la zona de peligro durante los tres días del episodio, incluso sin aire acondicionado.

Los hallazgos podrían servir para elaborar códigos de construcción que protejan a los inquilinos de los efectos del calor intenso: las ciudades podrían exigir que los apartamentos tengan ventanas practicables que puedan dejarse abiertas de forma segura durante la noche, además de persianas funcionales.

«En el noroeste del Pacífico, donde tenemos un aire nocturno tan fresco, contamos con un clima excepcional para la refrigeración pasiva», afirma Alexandra Rempel, científica de la construcción en la Universidad de Oregón, quien dirigió el estudio. «Y deberíamos aprovecharlo».

Los hallazgos aparecen en la revista Applied Energy.

Las estrategias de refrigeración pasiva podrían ser la clave para sobrevivir al calor extremo en interiores

En junio de 2021, una intensa ola de calor asoló Oregón y Washington. Las temperaturas alcanzaron los 116 grados Fahrenheit en Portland y los 111 grados en Eugene, batiendo récords anteriores. El calor prolongado fue mortal y afectó especialmente a quienes vivían en apartamentos de zonas urbanas.

Encontrar la manera de hacer habitables las viviendas durante el intenso calor del verano se está convirtiendo en un problema cada vez más urgente debido al cambio climático.

Los edificios del noroeste del Pacífico, por ejemplo, suelen estar diseñados para retener el calor. Como el clima de verano suele ser templado, muchas viviendas no tienen aire acondicionado o solo cuentan con aparatos instalados en las ventanas.

Aunque estrategias como bajar las persianas y abrir las ventanas son métodos de eficacia probada para refrescar las viviendas, no había muchas pruebas sólidas de que pudieran marcar una diferencia significativa frente a temperaturas superiores a los 37 °C, afirma Rempel.

Con datos meteorológicos recopilados en ciudades como Eugene, Portland y Seattle durante la ola de calor de 2021, los investigadores utilizaron un programa informático para simular las condiciones dentro de un apartamento hipotético de dos dormitorios y orientado al oeste, aplicando distintas estrategias de refrigeración.

«Sin persianas ni ventilación, pronto estarás en la zona de peligro», afirma Jackson Danis, estudiante de grado y coautor del estudio.

Pero incluso abrir un poco las ventanas redujo el tiempo durante el cual el apartamento alcanzaba temperaturas peligrosas. Además, el uso estratégico de una combinación de técnicas de refrigeración pasiva podía hacer que el apartamento resultara sorprendentemente habitable, incluso con temperaturas exteriores superiores a los 37 °C.

Los investigadores descubrieron que abrir las ventanas marcaba la mayor diferencia por la noche y a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior está más fresco.

Por su parte, las persianas o los estores eran más eficaces al final de la tarde, cuando el sol incidía directamente en las ventanas.

Las persianas exteriores gruesas eran las más eficaces, pero las persianas enrollables o los estores interiores estándar, más habituales en las viviendas de alquiler, también marcaban una diferencia, sobre todo si sus bordes estaban sellados con guías laterales.

El efecto era aún mayor al colocar un ventilador en la ventana para ayudar a hacer circular el aire.

Aunque el consejo parece intuitivo, «la magnitud de la mejora es algo que no esperábamos», afirma Alan Rempel, matemático aplicado y coautor del estudio.

Las estrategias de refrigeración pasiva pueden ser un salvavidas para quienes no tienen aire acondicionado. Pero incluso quienes sí lo tienen podrían emplear estas técnicas para reducir sus facturas de energía en verano, añade Michael Fowler, científico de la construcción en la empresa Mithun Inc., de Seattle, quien codirigió el estudio.

Reducir el uso del aire acondicionado alivia la presión sobre la red eléctrica y disminuye el riesgo de cortes de electricidad durante las olas de calor. También beneficia al medio ambiente, añade Alexandra Rempel.

«Ayuda a mantener la demanda de aire acondicionado dentro de la capacidad de las fuentes de energía renovable», afirma.

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