Las personas deben ocupar un lugar central en las soluciones al cambio climático

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  • La naturaleza y los bosques ocuparon un lugar destacado en el texto final del Pacto Climático de Glasgow, al término de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima, la COP26.

  • Se necesitan cambios radicales y debemos aprovechar el impulso de cara a la COP27, pese a desafíos como los efectos persistentes de la COVID.

  • Se necesitarán alianzas entre los sectores público y privado para garantizar que las soluciones sean sostenibles.

La COP26 se celebró hace más de cuatro meses. Pese a algunos titulares negativos, hubo mucho que celebrar, en particular en la agenda forestal. Pero es fundamental que ahora aprovechemos ese impulso con avances concretos de cara a la COP27 en Egipto, marcando el rumbo de esta década crucial de implementación.

La situación actual es paradójica. Por un lado, la ciencia nunca había sido tan clara: ya hemos pasado el último momento para evitar consecuencias graves de las crisis interrelacionadas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, fuera del ámbito ambiental, la sociedad en general no respalda los cambios profundos necesarios para abordar estas crisis.

La mayoría de nosotros tenemos prioridades a corto plazo, sobre todo en el contexto de una nueva guerra en Europa, las secuelas prolongadas de la COVID-19 o los apremiantes desafíos de desarrollo, como el acceso al agua potable y al saneamiento, que tantas personas del Sur Global afrontan a diario. Además, los líderes políticos de todo el mundo no son elegidos con programas que los comprometan a realizar los cambios radicales necesarios.

Por otro lado, el sector privado muestra un impulso y una energía reales para acelerar el cambio, aunque esto no es universal y, por supuesto, todavía no basta por sí solo.

Avances reales en la lucha contra el cambio climático

Hace más de tres años que me incorporé a la Alianza para los Bosques Tropicales (TFA, por sus siglas en inglés) del Foro Económico Mundial. Actualmente, tanto en el sector público como en el privado se comprende mejor lo que hace falta para reducir la conversión de biomas en regiones tropicales boscosas de importancia crítica.

Hay ejemplos de avances reales. Por ejemplo, la deforestación en Indonesia vinculada al aceite de palma ha disminuido considerablemente gracias a una combinación de medidas gubernamentales y liderazgo empresarial. Los riesgos persisten, al igual que las tensiones con Indonesia, ya que las partes interesadas del Norte Global no han recompensado al país por sus avances.

Las partes interesadas del norte siguen subestimando la importancia estratégica del sector del aceite de palma para el país: emplea directa e indirectamente a más de 20 millones de personas y es una de las exportaciones más valiosas del país. Existen tensiones similares en cada uno de los países tropicales con bosques.

Las personas deben ocupar un lugar central en las soluciones

Quisiera señalar tres observaciones derivadas de nuestro propio trabajo en la TFA. En primer lugar, los avances seguirán siendo limitados hasta que situemos el desarrollo económico y la dignidad de millones de personas del Sur Global en el centro mismo del debate.

Los datos del informe más reciente de la TFA destacan la necesidad de soluciones sistémicas diseñadas para mejorar los medios de vida rurales y aumentar la producción de alimentos, al tiempo que se mantienen los bosques en pie.

Muchos productores de países con bosques tropicales se ven profundamente afectados por la inseguridad alimentaria, sin mencionar la preocupación por el futuro a largo plazo de sus familias. Si no entendemos esta realidad, en lugar de intentar imponer normas desde el Norte Global, las acusaciones de neocolonialismo no harán más que aumentar y las soluciones seguirán estando lejos.

Los científicos destacan la vulnerabilidad de la biodiversidad arbórea ante la deforestación.
Los científicos destacan la vulnerabilidad de la biodiversidad arbórea ante la deforestación.
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Al mismo tiempo, no veo ninguna contradicción en que la TFA acoja y apoye la legislación europea que prohíbe la «deforestación importada» o una normativa similar en Estados Unidos o el Reino Unido. Los consumidores de estos mercados «desarrollados» exigen una mayor integridad ambiental, por lo que los legisladores deben actuar.

Pero la regulación solo servirá para fomentar una producción sostenible si también va acompañada de alianzas genuinas que ayuden a los países productores a gestionar la transición, por ejemplo, apoyando a los pequeños agricultores.

Se comprende bien que hay que reconocer los costos de la difícil transición para abandonar el carbón, y el acuerdo de transición energética justa de Sudáfrica en la COP26 fue un excelente ejemplo del tipo de alianza necesaria. Debemos empezar a pensar de manera similar en el sector agrícola, el que más empleo genera en el planeta.

Las alianzas son esenciales para crear soluciones viables

En segundo lugar, las alianzas —entre el norte y el sur, entre los sectores público y privado, y entre productores y mercados— son fundamentales para avanzar; se necesitarán alianzas más sólidas y eficaces para lograr avances reales.

Las alianzas exigen inevitablemente que el mundo «vaya más despacio», que todas las partes interesadas se tomen el tiempo necesario para generar confianza y determinar qué funcionará de verdad. La alternativa —que siempre ha fracasado y seguirá fracasando— es entrar en una serie de enfrentamientos que solo generan más desconfianza.

El reciente informe del Foro Económico Mundial, El poder de las alianzas presenta 13 ejemplos del efecto positivo que pueden tener las alianzas. Incluye ejemplos de todos los sectores y regiones que están facilitando cambios sistémicos.

El poder de las alianzas para facilitar el cambio sistémico

Esto incluye, por ejemplo, la unión de 12 de los mayores comerciantes y procesadores de productos agrícolas del mundo, que se han comprometido a elaborar una hoja de ruta sectorial común para alcanzar el objetivo de 1,5 °C antes de la conferencia sobre cambio climático de 2022 en Egipto.

Asimismo, empresas del Foro de Bienes de Consumo se han comprometido a transformar los paisajes productivos para que beneficien a los bosques, en una superficie equivalente a la de su huella de abastecimiento, para 2030. Cada integrante de la coalición, entre ellos PepsiCo, Tesco, Mars y Carrefour, se ha comprometido a invertir en iniciativas locales que impulsen la conservación de los bosques, la restauración de los ecosistemas y la inclusión de las comunidades en la producción de sus cuatro productos básicos: aceite de palma, soja, papel, pasta y envases a base de fibras, y carne de vacuno.

La participación del sector financiero será fundamental

Por último, un ámbito más reciente —y potencialmente transformador— es la participación del sector financiero convencional. Por ejemplo, la Alianza Financiera de Glasgow para las Cero Emisiones Netas reúne a 450 instituciones financieras de 45 países con el objetivo común de alcanzar cero emisiones netas de carbono.

Esto resulta muy prometedor, ya que atrae más atención y escrutinio para alentar a los líderes empresariales que ya están tomando medidas y ayudar a presionar a quienes se rezagan.

En materia de deforestación, la TFA participó estrechamente en una iniciativa anunciada en la COP26, en la que más de 30 destacadas instituciones financieras, con más de 8,7 billones de dólares en activos bajo gestión, se comprometieron a combatir la deforestación en sus carteras de inversión.

Podemos y debemos combatir el cambio climático

Al asumir un nuevo cargo en el sector financiero para acelerar el impacto, me alienta el número creciente de gobiernos, empresas, grupos de la sociedad civil y comunidades que empiezan a avanzar en la misma dirección.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir la deforestación?

Este artículo presenta solo algunos ejemplos de lo que ya está dando resultado. Pero es necesario ampliar y multiplicar estos esfuerzos para lograr la acción contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad que tanto se necesita. Nadie dice que vaya a ser fácil, pero se puede y se debe hacer.

Tras tres años y medio como director ejecutivo de la Alianza para los Bosques Tropicales, Justin Adams asumirá un nuevo cargo relacionado con las alianzas en el sector privado. Estas son sus reflexiones sobre los próximos pasos necesarios para que el impulso de la COP26 convierta las palabras en acciones.

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