Un proyecto gubernamental en Sindh, Pakistán, está ayudando a los agricultores de zonas afectadas por la sequía a recolectar agua de lluvia mediante pequeñas presas.
El programa impulsa la sostenibilidad y permite a los agricultores obtener más beneficios de sus tierras, aumentando sus ingresos en más de un 60 %.
El agua de lluvia captada representa menos del 20 % del agua que utilizan los agricultores, y la mayor parte procede de aguas subterráneas y superficiales.
Durante años, Nangji Mal luchó para ganarse la vida cultivando legumbres y mijo perla en su granja de Nagarparkar, una zona desértica del sudeste de la provincia paquistaní de Sindh.
Pero hoy en día sus tierras son exuberantes y fértiles, tras la construcción por parte del gobierno de nuevas presas de captación de agua cercanas.
Utilizando agua de riego de una de las pequeñas presas, Mal cultiva cebollas, trigo y otros cultivos en su parcela de 40 acres (16 ha) y afirma que sus ingresos han aumentado más de un 60 %.
«Nunca se me había ocurrido que en mi vida pudiera ganar una cantidad considerable con mis campos, pero este embalse lo ha hecho posible», declaró Mal, de 59 años, a la Fundación Thomson Reuters.
Pakistán, un país de unos 220 millones de habitantes, se enfrenta a una escasez de agua cada vez mayor provocada por la sequía, agravada por el cambio climático, y por una industria agrícola que se esfuerza por satisfacer las demandas de una población en crecimiento, según expertos en agua.
Menos del 20 % del agua que utilizan los agricultores del país para el riego es agua de lluvia captada, y la mayor parte procede de aguas subterráneas y superficiales, según un artículo publicado en 2020 por un grupo de investigadores agrícolas y medioambientales.
El gobierno provincial de Sindh espera que las nuevas presas de captación de agua de lluvia no solo garanticen a los agricultores un suministro fiable de agua, sino que también ayuden a recargar los niveles de aguas subterráneas, ya que parte del agua de las presas se filtra en la tierra, afirmó Murtaza Wahab, asesor en medio ambiente del ministro principal de Sindh.
Desde que comenzaron las obras hace seis años, el gobierno provincial ha construido 60 pequeñas presas alimentadas por agua de lluvia, cada una con una capacidad media de almacenamiento de 100 000 galones, en las remotas zonas de Nagarparkar y Kohistan, afectadas por la sequía, añadió Wahab.
El plan es construir al menos 23 más en los próximos dos o tres años, afirmó.
Wahab señaló que, debido a que esas zonas tienen una población muy dispersa, no existen cifras fiables sobre cuántas personas se benefician de las nuevas presas.
Mal afirmó que la presa de su zona ha transformado su granja, ya que ahora puede utilizar el agua durante todo el año para regar sus cultivos.
En Tharparkar, el distrito donde se encuentra la granja de Mal, la precipitación media anual puede ser tan baja como 9 mm (0,35 pulgadas) y la zona sufre sequías con frecuencia, según la organización benéfica internacional WaterAid.
«(Antes) mi actividad agrícola era a muy pequeña escala, realmente insuficiente para cubrir mis gastos, ya que dependía únicamente del agua de lluvia durante todo el año», explicó el agricultor.
Mejores medios de vida
El Banco Estatal de Pakistán señaló en su informe anual de 2016-17 que el suministro de agua del país era limitado e irregular, mientras que la demanda aumentaba rápidamente debido al crecimiento de la población y a la creciente urbanización.
«El desequilibrio resultante está llevando al país hacia una grave escasez de agua», indicaba el informe.
Según su más reciente estudio económico, Pakistán dispuso de unos 94 millones de acres-pie de agua superficial disponible para la agricultura durante el ejercicio fiscal 2019-20, lo que supone un déficit de casi el 10 % en comparación con lo que el sector utiliza de media cada año.
Wahab, asesor gubernamental, afirmó que las pequeñas presas han supuesto un gran beneficio para los agricultores que las utilizan, y señaló que el año pasado los productores de cebolla de Nagarparkar registraron una producción total valorada en 600 millones de rupias (3,75 millones de dólares), un récord para la provincia de Sindh.
«Las presas tienen un beneficio a largo plazo para la población local, porque cuando hay agua abundante en estas zonas con escasez de agua, la gente pondrá más tierras yermas en cultivo y el número de su ganado comenzará a aumentar», afirmó.
Además del proyecto del gobierno de Sindh, el gobierno federal también ha asignado 20 400 millones de rupias para construir más de 500 pequeñas presas en todo el país, según declaró Ghazala Channar, subjefa de recursos hídricos del Ministerio de Planificación.
Los nuevos embalses ayudarán a mitigar las inundaciones, reducir la pobreza y desarrollar la agricultura, además de aumentar el nivel freático y proporcionar agua potable limpia, añadió.
«Tener acceso a más agua impulsará la economía agrícola ... y, por tanto, proporcionará más empleo a las personas, no solo en el sector, sino también en todas las áreas directa o indirectamente vinculadas a la agricultura», declaró a la Fundación Thomson Reuters.
Uso cuidadoso
Sin embargo, los expertos en agua advierten de que las pequeñas presas no son una solución milagrosa para las zonas áridas del país.
Daanish Mustafa, profesor de geografía crítica en el King's College de Londres, afirmó que el uso de pequeñas presas para recargar los suministros de aguas subterráneas solo funciona en zonas de agua dulce.
El agua de lluvia captada por las presas apenas sirve para recargar el nivel freático en zonas como Sindh, donde el 80 % del suministro de agua subterránea es salino, explicó.
En cambio, Mustafa afirmó que los gobiernos provincial y federal deberían dejar de subvencionar la electricidad que utilizan las granjas comerciales para hacer funcionar los grandes pozos entubados, que son una de las principales causas del agotamiento de los niveles de agua subterránea.
Según él, las autoridades también deben ayudar a los agricultores a adaptarse al suministro de agua del que disponen actualmente, y añadió que quienes viven en zonas propensas a la sequía deberían aprender a cultivar variedades menos exigentes en agua.
Añadió que debería desalentarse el cultivo de arroz y caña de azúcar, que necesitan más agua, en Sindh.
Mal coincidió en que él y los miles de otros agricultores de su zona que utilizan las pequeñas presas todavía deben tener cuidado con la cantidad de agua que emplean.
Sin embargo, a pesar de las críticas al proyecto, contar por fin con una fuente de agua fiable ha cambiado su vida, afirmó.
«Ya no soy una persona desafortunada, porque gano lo suficiente con mis campos para llegar a fin de mes», afirmó.




