Así puede el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas frenar el calentamiento global

Vietnamese farmers of Dao ethnic tribe harvest rice on a terraced rice paddy field during the harvest season in Tu Le, northwest of Hanoi October 3, 2015. REUTERS/Kham - GF10000231117
More than UN 100 scientists have called for changes to land use, farming and eating habits to curb global warming.Image: REUTERS/Kham
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Los pueblos indígenas afirmaron el jueves que un informe de las Naciones Unidas sobre el cambio climático había reconocido por primera vez que sus derechos sobre la tierra son importantes para frenar el calentamiento global.

El informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, redactado por más de 100 científicos, pide cambios profundos en los hábitos de uso de la tierra, la agricultura y la alimentación para ayudar a reducir las emisiones que calientan la Tierra.

«Por fin, los científicos más destacados del mundo reconocen lo que nosotros siempre hemos sabido», afirmaron los líderes indígenas de 42 países en un comunicado coordinado por la Rights and Resources Initiative, una coalición con sede en Estados Unidos que promueve la propiedad forestal comunitaria.

«No reconocer legalmente nuestros derechos deja a nuestros bosques vulnerables a proyectos que destruyen el medio ambiente, devastan los bosques y liberan enormes cantidades de carbono a la atmósfera.»

El IPCC se reunió esta semana en Ginebra (Suiza) para ultimar el informe, destinado a orientar a los gobiernos encargados de aplicar el Acuerdo de París de 2015 para limitar el cambio climático.

El año pasado, el primer informe especial del IPCC señaló que, para mantener el aumento de la temperatura de la Tierra en el objetivo más bajo de 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales, fijado en el Acuerdo de París, se requerían cambios rápidos en toda la sociedad.

El informe del IPCC del jueves pidió un uso más inteligente de la tierra, incluida la protección de los bosques frente a la tala para cultivos y pastoreo, y una agricultura respetuosa con el medio ambiente que utilice menos productos químicos, como los fertilizantes que emiten óxido nitroso, un gas que calienta el planeta.

Los pueblos indígenas poseen tradicionalmente más del 50 % de las tierras del mundo, pero los gobiernos solo reconocen sus derechos de propiedad sobre el 10 %, afirmaron.

«Esta brecha entre nuestros derechos legales y consuetudinarios nos deja a nosotros y a nuestras tierras expuestos a las crecientes amenazas de la producción agroindustrial, las prácticas mineras y madereras destructivas y los proyectos de infraestructura a gran escala», afirmaron.

«Además, nos enfrentamos a una criminalización y una violencia cada vez mayores por nuestros esfuerzos para proteger a la Madre Tierra. Desde la firma del Acuerdo de París, han sido asesinados al menos 365 defensores de los derechos sobre la tierra.»

Victoria Tauli-Corpuz, relatora especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, declaró a la Fundación Thomson Reuters que había existido «una traición» y falta de voluntad política para proteger los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras.

«Como todo el mundo intenta desesperadamente comprender la crisis climática, fortalecer los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades es una solución que puede aplicarse ya mismo», afirmó.

Citó el caso de los indígenas de la localidad mexicana de Cherán, en el centro del país, que declararon el control autónomo sobre sus tierras, se alzaron contra los madereros y los cárteles de la droga que habían dañado su bosque, y lo repoblaron.

ERRADICACIÓN DE LA POBREZA

El IPCC también pidió un mayor apoyo para los agricultores pobres, en particular las mujeres, con el fin de limitar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos y la expansión de los desiertos, y permitirles alimentar a sus familias.

Unos 500 millones de personas viven en zonas que sufrieron desertificación entre las décadas de 1980 y 2000, según el informe.

Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas del Chad, afirmó que en su país, en gran parte desértico, las mujeres no tenían permitido poseer tierras y se limitaban a cultivar hortalizas cerca de la casa.

Instó a los gobiernos a dar a las mujeres un papel más importante en la toma de decisiones sobre el uso de la tierra, y a ayudarlas a acceder a más tierras y mercados para aumentar sus ingresos.

«Saben que, si estas tierras no se gestionan bien, se destruirán», afirmó.

La científica del IPCC Valerie Masson-Delmotte pidió ampliar prácticas como la agricultura ecológica y la recogida de agua de lluvia para riego, que podrían ayudar a los agricultores a hacer frente al cambio climático.

Debra Roberts, de Sudáfrica, otra copresidenta del IPCC, afirmó que el informe señala la necesidad de facilitar a los agricultores de los países vulnerables un mejor acceso a la financiación para hacerlos más resilientes al cambio climático.

«Cualquier inversión en la erradicación de la pobreza es una opción importante a escala mundial, ya que sustenta la capacidad de mejorar la gestión de la tierra», afirmó en Ginebra.

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