La Ley de Reducción de la Inflación es la mayor ley climática aprobada en Estados Unidos, y destina aproximadamente 30.000 millones de dólares a soluciones basadas en la naturaleza para ayudar a combatir la crisis climática.
En este artículo, el presidente y director ejecutivo de American Forests analiza la interacción entre los sectores público y privado a la hora de financiar iniciativas para combatir la crisis climática.
No faltan superlativos para describir la Ley de Reducción de la Inflación. Con 369.000 millones de dólares en diversas medidas climáticas, es elmayor proyecto de ley climáticaaprobado en Estados Unidos durante la época de mayor división política del país. Y, pese a todo el dinero y la controversia, hay un aspecto extraordinario que no ha recibido suficiente atención: esta nueva ley adopta un enfoque histórico para usar la naturaleza en la lucha contra la crisis climática, con una inversión de unos 30.000 millones de dólares.
¿Cómo conservaron las soluciones climáticas basadas en la naturaleza un papel tan importante en esta legislación climática, pese a los drásticos recortes introducidos en las negociaciones finales? ¿No son las soluciones basadas en la naturaleza la«solución olvidada», siempre destinada a ser la primera en quedar fuera? ¿Qué hizo que esta vez fuera diferente? Es posible que el compromiso de cinco años de los líderes empresariales con las soluciones basadas en la naturaleza haya desempeñado un papel importante.
El compromiso empezó a tomar fuerza durante laCumbre Mundial de Acción Climática de 2018, que señaló la «gestión responsable de la tierra y los océanos» como un desafío clave para los líderes del mundo. Parecía que todas las voces, incluidas las de los líderes empresariales, consideraban indispensable el papel de la naturaleza. Los compromisos anunciados en torno a las soluciones basadas en la naturalezadestacaron junto a los de la energía limpia y otros sectores.
Desde entonces, el liderazgo gubernamental y del sector privado en materia climática se ha entrelazado en una espiral ascendente. Por ejemplo, mientras los estados de la Alianza Climática de Estados Unidos desarrollaban y ponían en marcha suDesafío de Tierras Naturales y de Trabajo, vimos la maduración y rápida expansión paralelas de iniciativas empresariales comoel Proyecto Gigaton de Walmart, así como la creciente incorporación de nuevas empresas a la inversión basada en la naturaleza.
Este impulso se aceleró en 2020 con la elección del presidente Joe Biden y de una mayoría demócrata favorable a la acción climática. Paralelamente, se desarrolló el1t.org Capítulo de Estados Unidos, la coalición forestal más diversa hasta la fecha, que reúne grandes compromisos empresariales en favor de los bosques y el clima, junto con promesas de gobiernos estatales y de las Girl Scouts. Basta pensar en Aspiration, que se comprometió inicialmente con 1t.org en Estados Unidos a plantar 101 millones de árboles para 2030 y ya ha elevado esa cifra a 1.000 millones, tras superar su objetivo inicial en un año,gracias al impulso de sus clientes.
Puedo afirmar por experiencia directa que esto transmitió un mensaje a los cargos electos preocupados por el clima. Desde 2007 he defendido directamente los bosques y la lucha contra el cambio climático, y durante gran parte de ese tiempo fueron las organizaciones forestales las que defendían el papel de nuestro sector como parte de la solución.
El respaldo de empresas de distintos sectores de la economía a los bosques y a otras soluciones climáticas naturales les ha dado un nivel de credibilidad completamente nuevo. Además, ha demostrado a los legisladores que, cuando destinan valiosos fondos públicos a soluciones climáticas basadas en la naturaleza, pueden contar con fondos privados equivalentes y con un conjunto preparado de ejecutores capaces de convertir los fondos públicos en resultados.
Ese impacto positivo incluye formas tanto evidentes como sutiles en que las empresas han contribuido a preparar el terreno. Basta considerar que la Ley de Reducción de la Inflación incluye la notable suma de 1.500 millones de dólares para subvenciones de silvicultura urbana centradas en la equidad, a través del Servicio Forestal de Estados Unidos. Los legisladores estuvieron dispuestos a realizar esta inversión porque vieron que existían alianzas de silvicultura urbana bien preparadas en ciudades de todo el país, de Phoenix a Detroit y de Seattle a Miami, que habían recibido el impulso de empresas comoBank of America,Salesforce yMicrosoft. Este apoyo ha incluido la elaboración delanálisis Tree Equity Scorepara que las ciudades puedan orientar sus inversiones con datos concretos, el fortalecimiento de las capacidades de los socios que trabajan en primera línea y la financiación de programas de desarrollo de la fuerza laboral.
Por último, los líderes empresariales han dado un paso al frente y han aprovechado sus contactos con los legisladores para defender las soluciones basadas en la naturaleza, junto con sus intereses empresariales directos, en proyectos de ley como la Ley de Reducción de la Inflación.
Según un análisis de las organizaciones sin fines de lucroInfluence Map yClimateVoice, Microsoft, Walmart y Salesforce fueron las empresas que más se pronunciaron a favor de esta legislación en Twitter y LinkedIn. Sin embargo, muchas otras empresas contribuyeron a sacar adelante esta ley ydefendieron la inversión en soluciones basadas en la naturaleza que incluía. Por ejemplo, 30 empresas de todo el espectro, desde líderes del sector de las actividades al aire libre (REI) hasta multinacionales de bienes de consumo (Unilever),firmaron una carta de apoyoal proyecto de ley, en contraste con las cartas publicadas por las principales asociaciones comerciales.
Escribo todo esto no solo para celebrar retrospectivamente el liderazgo empresarial. De aquí se desprenden varias lecciones fundamentales.
1. La inversión empresarial en soluciones basadas en la naturaleza puede validarlas y, cuando se realiza con una calidad excepcional, puede influir en la manera en que los gobiernos aplican sus políticas y asignan sus fondos.
2. La inversión empresarial en el fortalecimiento integral de capacidades, y no solo en proyectos puntuales, ayuda a demostrar que el sector está preparado para recibir inversiones del sector público.
3. Para lograr avances en las políticas climáticas, incluidas las soluciones basadas en la naturaleza, diversas organizaciones deben combinar sus esfuerzos de promoción y comunicación, y aprovechar sus respectivas fortalezas.
Cada uno de estos puntos brinda la oportunidad de reevaluar las iniciativas actuales basadas en la naturaleza y diseñar futuras colaboraciones empresariales para maximizar su impacto. Esto cobrará aún más importancia a medida que se aplique la Ley de Reducción de la Inflación, pues los socios empresariales tendrán la oportunidad de coordinar estratégicamente sus fondos y sus labores de promoción para impulsar una aplicación rigurosa, rápida y a gran escala.
También cabe esperar que la aplicación de la ley impulse más alianzas tradicionales entre los sectores público y privado. Para cumplir sus ambiciosos objetivos, el Gobierno necesitará nuevos sistemas, cadenas de suministro mejoradas y una mejor recopilación de datos. También necesitará ayuda para contratar, formar y movilizar a una nueva fuerza laboral. ¿Quién podría responder mejor a este llamado que el diverso conjunto de empresas que contribuyó a impulsar esta financiación desde el principio?
La unión de las fuerzas públicas y privadas puede marcar la diferencia entre medidas eficaces contra el cambio climático y avances transformadores. Puede ser la diferencia entre plantar unos cuantos árboles y dar sombra a ciudades enteras; restaurar unas cuantas hectáreas o fortalecer la resiliencia de paisajes completos; combatir los peores efectos del cambio climático o revertir realmente el calentamiento global.
Hagamos aún más grande este momento histórico y aprovechemos juntos esta oportunidad.




