Un nuevo documento técnico del Foro Económico Mundialdocumento técnico expone cómo nuestras economías pueden beneficiarse de las políticas positivas para la naturaleza.
La implementación de políticas positivas para la naturaleza podría generar, según las estimaciones, 10 billones de dólares en nuevo valor empresarial anual y crear 395 millones de empleos de aquí a 2030.
El entorno regulatorio y empresarial debe cambiar para que las oportunidades positivas para la naturaleza generen un rendimiento financiero competitivo.
Según un nuevo documento técnico de un grupo de trabajo del Foro Económico Mundial sobre la ampliación de las inversiones en la naturaleza, los gobiernos y las empresas que adoptan políticas, prácticas e inversiones positivas para la naturaleza pueden salir beneficiados. Elaborado con aportaciones de un grupo diverso de expertos de los sectores público y privado que forman parte del Consejo Mundial del Futuro sobre Soluciones basadas en la Naturaleza del Foro Económico Mundial, el documento ilustra lo que es posible en materia de «inversiones positivas para la naturaleza». También expone qué debe ocurrir para lograrlo e incluye ejemplos reales de muchos sectores diferentes.
Se estima que la implementación de políticas positivas para la naturaleza podría generar más de 10 billones de dólares en nuevo valor empresarial anual y crear 395 millones de empleos de aquí a 2030. Entonces, ¿por qué todavía no se está haciendo a la escala necesaria? Los marcos normativos y modelos económicos actuales no han reconocido el verdadero valor de la naturaleza. Esto expone al mundo a un alto riesgo de colapso económico y social a gran escala, como se detalla en el Informe de Riesgos Globales, publicado el mes pasado.
El nuevo documento técnico busca ayudar a empresas y gobiernos a desenvolverse en este complejo panorama de riesgos y beneficios relacionados con la naturaleza. En concreto, plantea dos vías complementarias para el sector privado: primero, generalizar las inversiones en la naturaleza que ya demuestran tener un caso de negocio favorable; y segundo, cuando todavía no hay rendimientos financieros, instar a los responsables de formular políticas de los gobiernos y las instituciones internacionales a crear un entorno propicio para que las inversiones en la naturaleza resulten más atractivas desde el punto de vista financiero.
Las soluciones positivas para la naturaleza ya pueden ser ventajosas
Encontramos ejemplos de acciones «positivas para la naturaleza» en una sorprendente variedad de sectores, como la minería, el comercio minorista, la belleza, la automoción, la banca, la energía hidroeléctrica, la agricultura, la silvicultura y los seguros. En todos había un caso de negocio y potencial para impulsar resultados positivos para la naturaleza, incluido el cumplimiento de objetivos climáticos.
El documento describe diversos tipos de medidas que puede adoptar el sector privado para evitar y reducir los impactos negativos en los ecosistemas naturales, restaurarlos y transformar prácticas arraigadas que hasta ahora han impulsado la pérdida de naturaleza. Por ejemplo, algunas empresas utilizan soluciones basadas en la naturaleza para mejorar sus resultados financieros, mientras que otras valoran los activos naturales y los servicios ecosistémicos para orientar sus propias decisiones operativas.
Hay grupos de empresas que invierten en sus propias operaciones —por ejemplo, mediante enfoques de agricultura regenerativa— para aumentar la resiliencia de sus cadenas de suministro y ayudarse a adaptarse al cambio climático. También existen muchos ejemplos innovadores de gestión de riesgos que recurren a mecanismos de reparto de riesgos con horizontes a más largo plazo y fuentes de ingresos diversificadas, como la financiación del carbono y los pagos por servicios ecosistémicos.
Las empresas pueden liderar el impulso a favor de cambios en las políticas
Para las empresas que no ven oportunidades de aplicar estrategias positivas para la naturaleza en este momento, el problema suele ser la falta de un entorno propicio que permita obtener un rendimiento de la inversión en la naturaleza. Las normas e instituciones económicas y financieras actuales no valoran de manera sistemática los servicios ecosistémicos de la naturaleza, y los daños ambientales no siempre se regulan o gravan eficazmente.
Tanto el entorno regulatorio como el empresarial deben cambiar para que las oportunidades positivas para la naturaleza generen un rendimiento financiero competitivo. Un factor importante, por ejemplo, es que las acciones perjudiciales para el medioambiente suelen recibir apoyo de recursos públicos, como las subvenciones, que a corto plazo las hacen más baratas y competitivas que las inversiones positivas para la naturaleza. De los 540.000 millones de dólares en subvenciones agrícolas que los gobiernos conceden cada año, casi todas (el 87 %) distorsionan los precios y son perjudiciales para el medioambiente y la sociedad.
Para cambiar esta situación, tanto el sector público como el privado tienen un papel fundamental. Los responsables de formular políticas deben crear el entorno propicio adecuado mediante incentivos y regulaciones. Y es mucho más probable que esto ocurra si el sector privado aboga por reformas que garanticen condiciones equitativas para las inversiones positivas para la naturaleza.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de soluciones climáticas naturales?
El mundo se enfrenta a crisis ambientales convergentes: la destrucción acelerada de la naturaleza y el cambio climático.
Las soluciones climáticas naturales (NCS, por sus siglas en inglés) —inversiones en programas de conservación y gestión de tierras que aumentan el almacenamiento de carbono y reducen las emisiones de carbono— ofrecen una vía importante para abordar ambas crisis y generar beneficios ambientales y sociales adicionales.

La investigación realizada para el informe del Foro Naturaleza y cero neto confirma las estimaciones de que las NCS pueden aportar un tercio de la mitigación climática necesaria para alcanzar una trayectoria de 1,5° y 2° para 2030, y a un costo menor que otras formas de eliminación de dióxido de carbono. Este informe se basa en las recomendaciones del Grupo de Trabajo para la Ampliación de los Mercados Voluntarios de Carbono, e identifica seis acciones para acelerar la ampliación de las NCS de alta calidad y abrir mercados mediante los esfuerzos conjuntos de líderes empresariales, responsables de formular políticas y la sociedad civil.

Para fomentar la colaboración, en 2019 el Foro y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible se unieron para crear la Alianza para las Soluciones Climáticas Naturales con el fin de reunir a las partes interesadas de los sectores público y privado para identificar oportunidades y obstáculos a la inversión en NCS.
Las organizaciones miembros de la Alianza para las Soluciones Climáticas Naturales aportaron sus conocimientos especializados para elaborar Soluciones climáticas naturales para empresas, una guía de alto nivel sobre el uso creíble de créditos de NCS por parte de las empresas.
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Muchos países y regiones ya están tomando medidas para usar incentivos y regulaciones que orienten las actividades económicas a favor de la naturaleza. Por ejemplo, Shenzhen, centro tecnológico de China, se convirtió en la primera ciudad en calcular su «Producto Bruto de los Ecosistemas» total, una medida que asigna un valor a todos los bienes y servicios producidos por los ecosistemas. Sudáfrica ha introducido un incentivo fiscal para la biodiversidad sin precedentes que permite a agricultores o comunidades obtener un beneficio fiscal si reservan tierras como áreas protegidas. Y el estado indio de Andhra Pradesh aplicó una política de agricultura natural con presupuesto cero que ha mejorado sustancialmente los medios de vida de los agricultores y, al mismo tiempo, ha aumentado la biodiversidad del suelo.
Los ejemplos del informe, tanto de gobiernos como del sector privado, todavía no constituyen la transformación sistémica necesaria para reparar siglos de daños a nuestro mundo natural. Sin embargo, demuestran que los primeros pasos de ese cambio sistémico son posibles y ya se están dando en algunos sectores y países. Esperamos que estos ejemplos marquen el camino para que muchos miles más los sigan.




