Cómo superar la desesperanza y tomar medidas contundentes contra el cambio climático

A person frustrated with their hands on their head, at sunset
Individual effort can create a positive aggregate effect on helping tackle climate change.Image: Unsplash/Jeremy Perkins
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  • Una reciente Lancet ha revelado que los jóvenes pueden sentirse impotentes a la hora de actuar frente al cambio climático.

  • Un psicólogo y un científico del clima explican por qué nuestro sentido de capacidad de acción es fundamental para combatir el cambio climático y cómo podemos fortalecerlo.

  • Presentan cuatro motores psicológicos —la intencionalidad, la previsión, la autorregulación y la autorreflexión— que pueden fortalecerse con la práctica.

Nuestra especie está en una carrera contra el cambio climático, y muchas personas quieren saber: «¿De verdad puedo marcar la diferencia?».

La pregunta se refiere a lo que se conoce como capacidad de acción. Su significado es complejo, pero, en pocas palabras, consiste en poder hacer lo que uno se propone y creer que puede lograrlo.

El grado en que las personas ejerzan su capacidad de acción determinará la gravedad del calentamiento global y sus consecuencias.

Las pruebas demuestran claramente que las personas están cambiando el clima de manera drástica. Pero las acciones humanas también pueden influir en el clima para mejor al reducir la quema de combustibles fósiles y las emisiones de carbono. Aún estamos a tiempo de evitar los peores efectos del cambio climático, pero el tiempo se agota.

Pese a la abundante capacidad técnica de acción, a la humanidad le falta alarmantemente capacidad psicológica de acción: la creencia en la propia capacidad para ayudar. Un estudio basado en una encuesta realizada en 10 países publicado en Lancet, una revista médica británica, reveló que más de la mitad de los jóvenes de entre 16 y 25 años sienten miedo, tristeza, ansiedad, ira, impotencia y desamparo ante el cambio climático.

Como profesores, aportamos perspectivas complementarias sobre los retos que plantea actuar frente al cambio climático. Tom Bateman estudia psicología y liderazgo, y Michael Mann es científico del clima y autor del reciente libro «The New Climate War».

Creer «puedo hacerlo»

Las actividades humanas —en particular, la dependencia del carbón, el petróleo y el gas natural para obtener energía— han afectado drásticamente al clima, con consecuencias nefastas.

A medida que los gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles se acumulan en la atmósfera, calientan el planeta. El aumento de las temperaturas globales ha alimentado olas de calor cada vez más intensas, la subida del nivel del mar y tormentas más fuertes, a las que resulta cada vez más difícil adaptarse. Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático describe algunas alteraciones peligrosas que ya están en curso y cómo ponen en peligro a las personas y al medio ambiente.

Así como las personas pueden elegir conducir vehículos que consumen mucha gasolina, también pueden optar por actuar de formas que mejoren el clima, la calidad del aire y la salud pública. El conocimiento científico y las innumerables oportunidades de actuar hacen posible esa capacidad de acción.

Un componente clave de la capacidad de acción es creer, al enfrentarse a una tarea, una situación que gestionar o un objetivo a largo plazo, como proteger el clima, que «puedo hacerlo». Esto se conoce como autoeficacia.

En todo el mundo se organizan jornadas de plantación de árboles para ayudar a combatir el cambio climáticoImage: Unsplash/Eyoel Kahssay

Según datos recientes de una encuesta en línea realizada en Europa, este podría ser el factor psicológico más importante para predecir cómo afrontarán las personas tanto el cambio climático como la COVID-19. Quienes sienten que tienen suficiente capacidad de acción tienen más probabilidades de perseverar, recuperarse de los contratiempos y rendir a un alto nivel.

Ante el cambio climático, un alto nivel de autoeficacia fortalece la disposición de una persona a reducir las emisiones de carbono (mitigación) y prepararse para los desastres relacionados con el clima (adaptación). Los estudios lo confirman en acciones como el voluntariado, las donaciones, contactar con representantes electos, ahorrar energía y conservar agua durante fenómenos meteorológicos extremos.

Cómo fortalecer el sentido de capacidad de acción

Para desarrollar la capacidad de acción ante algo que puede parecer tan abrumador como el cambio climático, primero hay que centrarse en los hechos. En este caso: las emisiones de gases de efecto invernadero causan el mayor daño, y las personas pueden ayudar mucho más de lo que creen.

La capacidad de acción eficaz tiene cuatro motores psicológicos, que pueden fortalecerse con la práctica:

1. Intencionalidad: «Elijo mis objetivos y acciones climáticas para lograr un gran impacto».

Decidir actuar con un propósito —saber qué se pretende hacer— es mucho más eficaz que pensar: «Tengo buenas intenciones, solo tengo que encontrar el momento».

En términos generales, la mayor eficacia climática de una persona se alcanza participando en iniciativas más amplias para acabar con el uso de combustibles fósiles. Las personas pueden fijarse objetivos ambiciosos y concretos para reducir el consumo de energía personal y doméstico, y sumarse a acciones colectivas.

2. Previsión: «Me anticipo y pienso estratégicamente cómo proceder».

Al conocer tus objetivos, puedes pensar estratégicamente y elaborar un plan de acción. Algunos planes respaldan objetivos relativamente sencillos que implican cambios en el estilo de vida individual, como ajustar los hábitos de consumo y de viaje. Las acciones de mayor alcance pueden ayudar a cambiar los sistemas, por ejemplo, mediante actividades a largo plazo que promuevan políticas y políticos favorables al clima, o se opongan a políticas perjudiciales. Entre ellas figuran las manifestaciones y las campañas electorales.

3. Autorregulación: «Puedo gestionarme a lo largo del tiempo para optimizar mis esfuerzos y mi eficacia».

Preocuparse por el futuro se está convirtiendo en una tarea de por vida: de manera intermitente para algunas personas y constante para otras. El cambio climático provocará desastres y escasez, alterará vidas y carreras, aumentará el estrés y perjudicará la salud pública. Ver los avances y colaborar con otras personas puede ayudar a aliviar el estrés.

4. Autorreflexión: «Evaluaré periódicamente mi eficacia, reconsideraré mis estrategias y tácticas, y haré los ajustes necesarios».

Es difícil imaginar una necesidad de aprendizaje permanente mayor que la que tendremos al atravesar décadas de cambio climático, sus numerosos daños y los esfuerzos de las empresas de combustibles fósiles por ocultar los hechos. La reflexión —o, más precisamente, mantenerse al día con los últimos avances científicos, aprender y adaptarse— es esencial, pues el futuro sigue planteando nuevos retos.

La capacidad de acción personal es solo el primer paso

Incluso unos primeros pasos aparentemente menores pueden ayudar a reducir las emisiones de carbono y abrir camino a acciones de mayor alcance, pero las acciones individuales son solo una parte de la solución. Los grandes contaminadores suelen instar a los consumidores a tomar pequeñas medidas personales, lo que puede desviar la atención de la necesidad de intervenciones normativas a gran escala.

La capacidad de acción individual debe considerarse una puerta de entrada a iniciativas colectivas que puedan cambiar con mayor rapidez y eficacia el rumbo del cambio climático.

La «capacidad de acción colectiva» es otra forma de capacidad de acción. Una masa crítica de personas puede generar puntos de inflexión sociales que presionen a la industria y a quienes formulan políticas para que apliquen con mayor rapidez, seguridad y equidad políticas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las protestas y la acción colectiva pueden presionar a quienes toman las decisiones para que actúen contra el cambio climáticoImage: Unsplash/Tania Malréchauffé

Ayudar a elegir a representantes locales, estatales y nacionales que apoyen la protección del clima, e influir en inversores y dirigentes de empresas y asociaciones, también puede generar un sentido de capacidad de acción conocido como «capacidad de acción indirecta».

En conjunto, estos esfuerzos pueden mejorar rápidamente la capacidad de la humanidad para resolver problemas y prevenir desastres. Para solucionar el caos climático mundial se necesitan tanto urgencia como un sentido de capacidad de acción que permita crear el mejor futuro posible.

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