La COVID-19 ha creado una oportunidad única para construir un mundo más sostenible, afirma un nuevo informe.
La pandemia ha reforzado la conciencia y el apoyo a las prácticas sostenibles.
Las empresas y los inversores desempeñan un papel fundamental a la hora de orientar la recuperación económica.
Se necesita cooperación mundial para que el mundo sea más sostenible.
Hace más de medio siglo, la misión espacial Apolo 8 tomó una de las primeras imágenes de la Tierra a la deriva en el espacio. A menudo se atribuye a esa fotografía un cambio de actitud que contribuyó a inspirar el movimiento ecologista.
Ahora, la COVID-19 podría haber llevado al mundo a un momento de revelación similar al del «Earthrise», sugiere un nuevo informe.
El Informe sobre tendencias de sostenibilidad 2020, elaborado por Generation Investment Management (GIM), afirma que la pandemia ha reforzado la conciencia de la urgente necesidad de dar un giro decisivo hacia la sostenibilidad. Según el informe, la pausa económica y social provocada por el brote ofrece una oportunidad única en una generación para reevaluar cómo vivimos y trabajamos, y qué queremos o necesitamos consumir. Podría ser un poderoso catalizador para un futuro más sostenible.
Grandes expectativas
El informe advierte que, mientras que el desarrollo de una vacuna eficaz puede mitigar la actual amenaza para la salud mundial y los estímulos financieros pueden reactivar las economías con el tiempo, no existe un antídoto sencillo para la crisis climática.
Los datos de la NOAA muestran que las temperaturas de la tierra y el océano se acercan a un aumento de 1 ℃ por encima de los promedios preindustriales. En las últimas dos décadas, los desastres naturales, como sequías, inundaciones y tormentas severas, han aumentado más del triple: de alrededor de 250 en 1980 a casi 850 en 2018.
Pese a los llamamientos mundiales de ecologistas, climatólogos, industriales y políticos para reducir las emisiones, estas siguen una trayectoria ascendente.
Desde 1990, las emisiones de las economías avanzadas se han mantenido relativamente estables, pero en el resto del mundo se han más que duplicado y alcanzaron un máximo de 22 gigatoneladas de CO2 en 2019, principalmente debido al auge del crecimiento industrial de las economías emergentes de regiones como Asia.
Para evitar que las temperaturas mundiales superen los 1,5 ℃ por encima de los niveles preindustriales, señala el informe, las emisiones no solo deben dejar de aumentar, sino que deben disminuir un 7,6 % al año durante la próxima década, una reducción mayor que la prevista como consecuencia de la COVID-19 en 2020.
Esfuerzos en marcha
La buena noticia es que aún no es demasiado tarde para revertir el cambio climático, afirma el informe. Pero necesitamos nuevos enfoques que aceleren la transición hacia la sostenibilidad.
GIM considera que, aunque la pandemia ha dejado al descubierto las desigualdades sociales y económicas y ha revelado la vulnerabilidad del planeta y sus habitantes ante perturbaciones repentinas, también ha aumentado la conciencia sobre la fragilidad de nuestro sistema natural y la necesidad de un enfoque unificado para combatir el cambio climático.
Las prácticas empresariales sostenibles desde el punto de vista medioambiental están en auge, muestra el informe, y las inversiones en infraestructuras mundiales están estrechamente alineadas con la transición a cero emisiones netas.
Muchas instituciones financieras están avanzando hacia inversiones más sostenibles, impulsadas por el reconocimiento de la importancia de las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y por las crecientes demandas de transparencia ética de los clientes.
Los Principios de Inversión Responsable, respaldados por la ONU, trabajan para lograr un sistema financiero mundial sostenible. Hay más de 2.000 signatarios entre los inversores institucionales, que representan 80 billones de dólares en activos. Riesgos (y oportunidades) del cambio climático también se están integrando en los servicios financieros, lo que refuerza el argumento empresarial a favor de prácticas más sostenibles. Aun así, queda mucho camino por recorrer antes de que todos los inversores y empresas dejen atrás por completo el enfoque centrado únicamente en maximizar la rentabilidad para los accionistas.
En medio de los llamamientos de la ONU a «reconstruir mejor», la pandemia representa una oportunidad única para reconstruir la economía mundial teniendo en cuenta la salud del planeta, según el informe.
Actores como la Comisión Europea, Francia, Canadá y el Reino Unido, han puesto en marcha paquetes de estímulo que priorizan una recuperación sostenible, pero la mayor parte de los paquetes de estímulo posteriores al confinamiento busca volver a la normalidad. Sin embargo, las empresas y los inversores desempeñan un papel fundamental a la hora de orientar la recuperación económica hacia un futuro más sostenible.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el cambio climático?
La pandemia ha demostrado la disposición de algunas empresas a dar un paso al frente, comprometer recursos y colaborar con otras para contribuir a la lucha contra la COVID-19, afirma el informe. Mantener una actitud de cooperación y redefinir las responsabilidades de las partes interesadas para incluir la salud del planeta es fundamental para una recuperación eficaz.
El Foro Económico Mundial pide un «gran reinicio», en el que el mundo actúe de forma conjunta y rápida para revitalizar todos los aspectos de nuestras sociedades y economías. Para ello, todos los países deberán comprometerse a transformar cada sector económico y construir una sociedad mejor y más sostenible.
Si queremos que el planeta siga teniendo el aspecto de aquella icónica imagen del Apolo 8, cada vez está más claro que este es el momento de actuar.

