Pakistán ha sido el 8.º país más afectado en lo que respecta al cambio climático. Aunque el gobierno reconoce esa vulnerabilidad, hay mucho margen para formular un plan de adaptación eficaz.
Pakistán destinó 7.600 millones de rupias (47 millones de dólares) para hacer frente al cambio climático en su presupuesto de 2019-2020. Estos fondos se emplearán en nuevas iniciativas y programas en curso, entre ellos asentamientos urbanos resilientes al clima, la creación de un Centro Geomático para el Cambio Climático y de una Célula de Planificación Estratégica y Coordinación de Agua, Saneamiento e Higiene de Pakistán, así como proyectos de gestión sostenible de la tierra para combatir la desertificación. Pakistán plantó mil millones de árboles en la región noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, y existe el compromiso de plantar 10.000 millones de árboles en los próximos cinco a ocho años.
Pero los gobiernos no pueden alcanzar por sí solos los objetivos de cambio climático. Se necesitan asociaciones público-privadas cada vez más numerosas. Las tendencias globales en innovación han dado lugar a la aparición de la ‘cleantech’: innovaciones tecnológicas con fines sostenibles, como reducir nuestra huella de carbono, satisfacer la demanda de energía limpia, obtener aire y agua más limpios, producir alimentos saludables para nuestra población, en constante crecimiento, y aprovechar de forma óptima los recursos finitos.
La generación de energía basada en combustibles fósiles es una de las mayores causas del cambio climático. En Pakistán, el sector se ve ahora lastrado por una acumulación de enorme deuda circular, debido a la mala calidad de la transmisión y distribución, así como a las pérdidas de ingresos por facturas impagadas. Además, se ha prestado poca atención a lograr una combinación energética adecuada y sostenible, por lo que hoy existe una gran necesidad de una nueva orientación política. Las microrredes, las microturbinas, los aerogeneradores y la energía solar fotovoltaica están redefiniendo la generación y distribución de energía, y cada vez más start-ups intentan aprovechar las ineficiencias de los modelos de distribución actuales. La tecnología y el bajo coste de adquisición hacen ahora posible instalar sistemas de generación distribuida para poblaciones sin servicio o con servicio insuficiente mucho más rápido, con energías renovables, almacenamiento y distribución in situ.
Sin embargo, las tecnologías limpias no se limitan a la energía limpia. Abarcan también la agricultura y la producción de alimentos mediante procesos como la agricultura de precisión, el riego inteligente, el control de calidad, la logística y las ciencias vegetales para la creación de fuentes de proteína sostenibles. Nuestro sector agrícola es vulnerable al estrés térmico y a los cambios en la productividad, y a los cambios en la disponibilidad de agua. El aumento de las sequías e inundaciones afectará a la producción de alimentos; junto con nuestra población, en constante crecimiento, esto aumentará el riesgo para la seguridad alimentaria y el hambre.
Además, las innovaciones en tecnologías limpias desempeñan un papel fundamental al reciclar plásticos, residuos sólidos urbanos o residuos industriales, incluidos los residuos electrónicos, y al concienciar sobre el consumo de plásticos. Las tecnologías limpias también han transformado el sector del transporte y la logística con la invención de vehículos autónomos y conectados, vehículos eléctricos e infraestructuras de recarga, servicios logísticos, nuevos modelos de negocio de movilidad e infraestructuras compartidas.
Los desafíos del sector de las tecnologías limpias van desde los marcos regulatorios hasta las ineficiencias de los sistemas convencionales y la falta de confianza de los inversores. A nivel mundial, las empresas de tecnologías limpias recibieron 332.100 millones de dólares en inversiones en 2018 debido a los mayores esfuerzos de los gobiernos por alinear sus marcos regulatorios con el desarrollo sostenible; sin embargo, esto no ha sido así en Pakistán, donde seguimos gastando mucho en energía basada en combustibles fósiles. Es imprescindible transformar nuestro sistema, que subvenciona los combustibles fósiles. Esta cuestión debe abordarse en los niveles jurídico y regulatorio con el fin de eliminar las subvenciones y hacer competitivas las energías renovables. Las finanzas innovadoras, el desarrollo tecnológico y el cambio de los sistemas energéticos convencionales exigirán que los inversores se sumen al gobierno.
El gobierno debería proporcionar financiación básica para la investigación mediante subvenciones a universidades y otros investigadores, y ofrecer créditos fiscales a la investigación del sector privado. En Pakistán, que cuenta con numerosos proyectos energéticos en cartera a través del Corredor Económico China-Pakistán, el gobierno debería incluir las energías renovables en su planificación energética integrada, con el fin de atraer inversión a gran escala en tecnologías limpias, incluir objetivos de tecnologías limpias en la legislación primaria, ofrecer opciones de financiación verde y, lo más importante, eliminar gradualmente las subvenciones a los combustibles fósiles. Su enfoque debe centrarse ahora en ecologizar los proyectos en todos los sectores del país.





