Responsables de casi un tercio de las emisiones de carbono, los sectores de la industria pesada tienen un papel vital que desempeñar para mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 ˚C, y sabemos cómo hacerlo. Según su disposición, esto es un enorme desafío o una oportunidad increíble, pero en cualquier caso es posible.
Ciertos sectores, entre ellos el aluminio, el cemento, la química, el acero, la aviación, el transporte por carretera y la navegación marítima, se denominan «de difícil reducción» porque las soluciones para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero son complejas. En algunos casos, la gran cantidad de energía que necesitan hace que el cambio a las energías renovables sea un proceso lento, especialmente en países que no disponen de los recursos necesarios. En el caso del cemento, la química del proceso es la causa principal y, hasta ahora, no se ha encontrado ninguna alternativa escalable. En la aviación y la navegación marítima, mientras tanto, los combustibles fósiles siguen siendo la única respuesta, aunque esto está cambiando.
No sorprende que, hasta ahora, los gobiernos y las empresas se hayan centrado en obtener los logros más fáciles en materia de acción climática; principalmente, esto ha significado cambiar a fuentes de energía de bajas emisiones de carbono y aplicar medidas de eficiencia energética. También estamos viendo los resultados de la acción de múltiples partes interesadas; un análisis de la firma especializada en datos Point380 indica que las empresas que informan a CDP entre 2014 y 2017 han visto reducidas sus emisiones un 7 %, principalmente como resultado del aumento de la eficiencia energética y del cambio a las energías renovables. La prueba correspondiente de ello se observa en la drástica reducción de las emisiones de muchas de las empresas de suministro eléctrico que proporcionan esta energía de bajas emisiones de carbono. Las emisiones de las empresas del S&P500 incluidas en los estudios disminuyeron un 16 % entre 2014 y 2017.
Aunque el cambio a la energía renovable y la inversión en eficiencia energética siguen siendo las opciones más evidentes e inmediatas para la mayoría de las empresas que buscan reducir su huella de carbono, no es tan sencillo para algunos sectores de la industria pesada y del transporte, que se prevé que representen 15,7 Gt de emisiones de carbono para 2050 si no se reducen. Esto superaría todo el presupuesto de carbono que el mundo puede emitir en 2050 si queremos limitar el calentamiento global a menos de 2 °C.
Es una cifra alarmante. Pero, afortunadamente, la Comisión de Transiciones Energéticas (ETC) tiene las respuestas.
El Foro Económico Mundial se ha asociado con la ETC para crear una nueva ‘Plataforma Misión Posible’ con el fin de establecer una serie de alianzas con los gobiernos, dentro de los sectores y a lo largo de las cadenas de valor para hacer realidad lo que es posible. Comienza con los sectores del aluminio, el cemento, la química, el acero, la aviación, el transporte por carretera y la navegación marítima, que en conjunto emiten actualmente unas 11,2 Gt de gases de efecto invernadero al año, lo que representa alrededor del 20 % de las emisiones mundiales totales.
Conocemos las soluciones
La buena noticia es que la gran mayoría de las tecnologías necesarias para impulsar una transición industrial limpia ya se han desarrollado.
Según el análisis de la ETC, la aplicación de las soluciones necesarias para los sectores de difícil reducción apenas modificaría el coste para los consumidores; en la mayoría de los casos, el aumento de precio se limitaría al 1 % en productos como un coche, una casa o una botella de plástico. La aviación constituye la excepción: se prevé que los precios de los vuelos en clase turista aumenten entre un 10 % y un 20 %.
En el caso de los productos intermedios que los productores primarios venden a fabricantes, empresas de construcción y proveedores de transporte, el coste es considerable: el precio de una tonelada de cemento o de un litro de combustible para aviones podría aumentar hasta un 100 %. Por eso la colaboración es clave; estas opciones de reducción solo son viables si una proporción significativa del sector las adopta.
En las distancias cortas de la navegación marítima, la aviación y el transporte por carretera, los vehículos eléctricos son la solución más prometedora. Para las distancias más largas, el sector deberá invertir en combustibles sostenibles. En el transporte marítimo, el amoníaco y el hidrógeno serán las fuentes de energía preferidas, mientras que es probable que la aviación funcione con biocombustibles y combustibles sintéticos.
El sector del cemento tiene la opción de cambiar sus hornos e invertir en materiales alternativos para la producción de hormigón con el fin de avanzar hacia las emisiones netas cero. El sector del acero se dispone a mejorar la eficiencia del proceso de coquización y, a la vez, a pasar al hidrógeno o al gas como combustible de transición. De igual modo, en el caso del aluminio, el foco se centra en nuevos procesos de fundición y refinado y en el uso de energías renovables.
El sector químico puede mejorar su intensidad de carbono recurriendo a materias primas biológicas y sintéticas, utilizando residuos para generar calor, electrificando los hornos y mejorando los procesos electroquímicos.
En todos los sectores, la mejora de la eficiencia energética y la reducción de la demanda mediante el aumento de las tasas de reciclaje y un diseño sostenible de los productos serán palancas clave.
De difícil reducción a Misión Posible
Existen impulsores climáticos dentro de los sectores de la industria pesada y del transporte. Empresas como Heathrow, Maersk, Dalmia, SSAB y Schiphol ya se han fijado objetivos de emisiones netas cero.
Otras 24 empresas de los sectores de la industria pesada y la movilidad se han fijado objetivos de reducción de emisiones basados en la ciencia y, de ellas, 17 pertenecen al sector químico.
A comienzos de 2018, 1400 empresas habían establecido precios internos del carbono y más de 160 empresas participan en la Coalición de Liderazgo para la Fijación de Precios del Carbono para reforzar los sistemas de fijación de precios del carbono a escala mundial.
Mientras tanto, están surgiendo nuevas alianzas para los sectores de la industria pesada y del transporte bajo la Plataforma Misión Posible.
En el sector de la aviación, aeropuertos como Heathrow y Schiphol planean alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Se está trabajando con proveedores de combustible como Shell y con aerolíneas como SpiceJet y KLM para avanzar hacia un vuelo con neutralidad de carbono de la industria aeronáutica, mediante una transición acelerada hacia combustibles de aviación sostenibles.
En el mundo del transporte por carretera, Scania y Volvo lideran la iniciativa de colaborar con los clientes finales y los productores de combustible para reducir las emisiones del transporte rodado pesado.
La industria naviera se ha unido para contar con buques de cero emisiones que operen en las rutas comerciales de alta mar en 2030. Esta iniciativa está impulsada por Citi, Lloyd’s Register, Cargill, Maersk y Shell bajo el paraguas del Foro Marítimo Mundial y de los Amigos de la Acción por los Océanos.
Las empresas químicas se han reunido para acelerar el desarrollo de tecnologías de producción limpia mediante la innovación colaborativa, liderada por la Comunidad de Gobernadores de Química y Materiales Avanzados del Foro Económico Mundial. BASF aspira a un crecimiento con neutralidad de carbono desde 2019 hasta 2030.
Proyectos pioneros como Hybrit están marcando el camino a seguir en la industria del acero. Se trata de un proyecto conjunto entre SSAB, LKAB y Vattenfall para producir acero con cero emisiones de carbono sustituyendo el carbón como combustible por hidrógeno en el proceso de coquización.
Del mismo modo, las empresas del sector del aluminio trabajan para desarrollar procesos de fundición y refinado de bajas emisiones de carbono, aumentar el aprovisionamiento de energías renovables y las tasas de reciclaje. EN+ lidera una nueva iniciativa denominada Aluminio para el Clima.
No cabe duda de que estos sectores de la industria pesada tienen un largo camino por recorrer, y solo lo lograrán con un fuerte apoyo de los gobiernos y las ONG. Es fundamental que, tanto si se considera un enorme desafío como una oportunidad increíble, todos trabajemos para hacer realidad lo que es posible.


