Un estudio ha demostrado que más de 1 de cada 3 muertes debidas al calor extremo puede atribuirse al cambio climático.
Y, aunque estas cifras son alarmantes, es probable que estén subestimadas, señalan dos expertos.
Esto se debe a que el estudio no pudo registrar grandes cifras en África y Asia.
Desde 1991, el 37% de las vidas perdidas a causa del calor extremo en todo el mundo puede atribuirse, de media, al cambio climático. Así lo indica un nuevo estudio en el que se recopilaron datos de 732 ubicaciones en 43 países y se calculó con qué frecuencia las temperaturas locales superaban lo ideal para la salud humana.
Los investigadores simularon las condiciones de calor con y sin emisiones para aislar el efecto del calentamiento de origen humano en las muertes relacionadas con el calor. Descubrieron que el cambio climático contribuyó mucho más al número total de muertes por calor (más del 50%) en Centroamérica y Sudamérica y en el sudeste asiático, así como en países del sur y oeste de Asia, como Irán y Kuwait.
Incluso para los investigadores que estudian los efectos del cambio climático en nuestra salud, estas estadísticas son alarmantes. Sin embargo, la triste realidad es que casi con total seguridad son subestimaciones.
La huella del calentamiento global
A pesar de incluir todos los continentes habitados, el estudio dejó fuera grandes extensiones de África y Asia, continentes que, desde 1991, han registrado el crecimiento más rápido de poblaciones. Como señala el estudio, se trata de una limitación significativa que pone de relieve la necesidad de disponer de datos más accesibles en estas regiones.
Los investigadores también estimaron las tasas de mortalidad mediante una combinación de modelización y una estadística denominada mortalidad bruta, que es el número total de muertes en proporción al tamaño de la población durante un periodo determinado. Estudios anteriores han utilizado la modelización de la mortalidad de esta manera con éxito, pero estas estimaciones modeladas nunca reflejan la realidad de forma perfecta.
Es muy difícil determinar con precisión los efectos del calor en la causa de la muerte. Las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares se encuentran entre las más vulnerables al calor, pero estas afecciones preexistentes también dificultan separar la influencia del calor de la causa de la muerte.
Como consecuencia, muchos casos de muerte relacionada con el calor quedan sin notificar. Al mismo tiempo, lo que sí sabemos indica que los extremos de calor – en particular cuando coinciden con niveles elevados de contaminación atmosférica – se encuentran entre los fenómenos meteorológicos más letales.
Pero los negacionistas del clima suelen argumentar que la posibilidad de que haya menos muertes relacionadas con el frío significa que el calentamiento global, en conjunto, en realidad salva vidas. Esto podría parecer lógico, pero es erróneo. La realidad es mucho más compleja.
Cambio climático y salud
Nuestra propia investigación ha revelado las múltiples formas en que el calor afecta a la salud. Las olas de calor cada vez más frecuentes e intensas provocadas por el cambio climático son quizá los ejemplos más evidentes. Pero el calor extremo también puede frenar el crecimiento en los niños y aumentar la probabilidad de mortinatos. Por supuesto, los efectos del cambio climático en la salud van mucho más allá del calor. Las enfermedades transmitidas por mosquitos se están extendiendo por el planeta a medida que aumentan las temperaturas.
Otros fenómenos naturales provocados por el cambio climático plantean graves desafíos para la salud y el bienestar, aunque es posible que no se perciban como tales y rara vez se aborden de esa manera. Con frecuencia, las personas son evacuadas durante una inundación grave, solo para verse atormentadas por el brote de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, que se produjo en Somalia en mayo de 2021.
Debemos replantearnos cómo entendemos el cambio climático. Sus efectos no son tan remotos e impersonales como podría parecer, por ejemplo, el deshielo de los glaciares. Afecta a nuestras vidas de maneras que quizá ni siquiera percibimos. Incluso en las regiones más prósperas y protegidas del mundo, estos efectos se están acercando.
El cambio climático causará estragos en las cadenas de suministro de productos como el té, gran parte del cual procede de Kenia, donde se prevé que el rendimiento disminuya. Millones de personas dependen del arroz para su alimentación diaria, pero es probable que su rendimiento también se vea afectado por el cambio climático.
Otras investigaciones recientes sugieren que el mundo tiene una probabilidad del 40% de alcanzar el umbral de calentamiento de 1,5 °C en los próximos cinco años. Con cada incremento de temperatura, las consecuencias para la salud humana seguirán aumentando.
El mundo no tiene tiempo que perder en la reducción de emisiones. Por cada 0,1 °C de calentamiento que se evite, se pueden salvar miles de vidas.





