El Informe de Riesgos Globales 2024 del Foro Económico Mundial revela en qué regiones del mundo riesgos como la recesión, el conflicto o la crisis climática ocupan los primeros puestos.
La desaceleración económica fue considerada el riesgo número uno para los próximos dos años por un número significativo de regiones, entre ellas Estados Unidos y más de 20 países europeos.
El informe recomienda estrategias localizadas, así como la coordinación transfronteriza, para hacer frente a estos riesgos globales.
El riesgo de trastornos sociales, ya sea de carácter físico, político o social, está siempre presente en la vida moderna, pero la percepción de esos riesgos varía entre países. El Foro Económico Mundial Informe de Riesgos Globales 2024 explora las amenazas más acuciantes del mundo en los próximos años y cómo distintos países presentan diferentes vulnerabilidades, en función de diversos factores.
La mitad de los encuestados prevé un riesgo moderado de catástrofe
Más de la mitad (54%) de los encuestados en la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales prevé un riesgo moderado de catástrofe en los próximos dos años, según el informe. Mirando más allá, hacia la próxima década, el 46% pensó que las cosas empeorarían aún más y dijo esperar tiempos ‘turbulentos’.
La desaceleración económica es una gran preocupación en Europa
La Encuesta de Opinión Ejecutiva del informe, que consulta a 11 000 líderes empresariales en 113 economías, ofrece un desglose más detallado de los riesgos por país.
Al analizar la situación país por país, surgen varias tendencias en las distintas regiones. En Europa, más de 20 países –entre ellos Bélgica, Francia, Alemania, Portugal, Suecia y el Reino Unido– señalaron la desaceleración económica como su principal preocupación para los próximos dos años. Como era de esperar, entre los países que no la situaron como el mayor riesgo se encuentra Ucrania, que citó el conflicto armado interestatal como la mayor posible causa de turbulencias futuras.
La desaceleración económica también fue un tema común en Sudamérica y Centroamérica, donde Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Perú y Venezuela la calificaron como la principal causa de preocupación. Muchos países de esa región también incluyeron la desigualdad entre los cinco principales riesgos, así como los fenómenos meteorológicos extremos.
Las percepciones de riesgo de los países africanos variaron
Si bien algunas regiones parecían compartir preocupaciones en amplias zonas geográficas, otros resultados fueron más dispares. Al examinar las respuestas de los países africanos, las preocupaciones variaron significativamente. Por ejemplo, Camerún citó el desempleo y la actividad económica ilícita como sus dos principales riesgos, mientras que Benín, un país cercano, situó el uso de armas biológicas y la erosión de la cohesión social como los mayores peligros potenciales.
Nigeria, que se sitúa entre Camerún y Benín, tenía preocupaciones relacionadas con la economía en cuatro de sus cinco principales riesgos. Sudáfrica, por su parte, incluyó en sus cinco principales preocupaciones el suministro de energía y agua, lo que apunta a inquietudes sobre su infraestructura.
Dónde preocupa –y dónde no– la crisis climática
Los fenómenos meteorológicos extremos figuraron entre las cinco principales preocupaciones de Japón, República Dominicana y Croacia, mientras que Italia, Chad y Bahamas citaron el fracaso de la adaptación al cambio climático como un factor de riesgo importante.
Tanto Australia como Nueva Zelanda situaron la desaceleración económica como su principal riesgo, y la escasez de suministro energético y los fenómenos meteorológicos extremos figuraron entre las cinco principales preocupaciones de ambos países. Parece que los efectos de la crisis climática se combinan con la preocupación por la infraestructura social y la economía, lo que demuestra cómo estas fuerzas pueden interrelacionarse.
Estados Unidos también situó la desaceleración económica en el primer lugar, pero, al igual que en el Reino Unido, la crisis climática no figuró entre sus cinco principales riesgos. En cambio, en referencia a su posición geopolítica frente a la inestabilidad en otras partes del mundo, el uso de armas biológicas, químicas o nucleares fue la cuarta preocupación de Estados Unidos.
¿Cómo puede el mundo hacer frente a estos riesgos?
El informe afirma que se necesitan “estrategias localizadas” para hacer frente al “impacto de aquellos riesgos inevitables para los que podemos prepararnos” y que los sectores público y privado pueden desempeñar funciones clave.
Tanto las “innovaciones decisivas aisladas” como las “acciones colectivas de ciudadanos, empresas y países” pueden acercarnos a la reducción de riesgos globales, según indica.
“Incluso en un mundo cada vez más fragmentado, la colaboración transfronteriza a gran escala sigue siendo fundamental para los riesgos que son decisivos para la seguridad humana y la prosperidad.”
