Casi todos los científicos coinciden en que la quema de combustibles fósiles contribuye al cambio climático. Sin embargo, el consenso es menos claro sobre cómo exactamente está influyendo en el aumento de las temperaturas globales.
El mundo es ahora 1°C más cálido que en la época preindustrial. ¿Se debe únicamente a las emisiones de gases de efecto invernadero como el CO₂? El meteorólogo Hubert Lamb, considerado el padre de la climatología moderna, sostuvo que los niveles de CO₂ por sí solos no podían explicar todo el calentamiento global observado.
Su atención se centró, en cambio, en el papel de las emisiones térmicas. La quema de combustibles fósiles no solo produce gases de efecto invernadero, sino que también genera mucho calor, que se filtra a la atmósfera. Las pruebas nucleares y las erupciones volcánicas son algunos ejemplos de otras grandes fuentes de calor.
Ya en 2009, dos científicos de Suecia sostuvieron que las emisiones térmicas eran más importantes que el CO₂ para el aumento de las temperaturas globales. Unos años después, dos científicos chinos sugirieron que el calor del interior de la Tierra podría estar contribuyendo al aumento de las temperaturas. Sostuvieron que los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, presentes en capas y grietas bajo la superficie terrestre, actúan como una manta aislante que atrapa el calor del interior del planeta. A medida que estos depósitos se vacían por la extracción de combustibles fósiles, es posible que llegue más de ese calor a la superficie.
Esta idea es similar a la forma en que el tejido graso bajo la piel evita que se pierda el calor corporal hacia el aire circundante. Para investigar esta teoría en la corteza terrestre, analizamos las cifras de producción mundial de combustibles fósiles junto con los datos de los cambios de temperatura en la superficie terrestre y marina. Nuestra investigación sugiere que es posible que las temperaturas estén aumentando más rápido en los lugares donde se extraen combustibles fósiles del subsuelo.
Aumento del calor
Entre 2007 y 2017, fueron extraídos 45.500 millones de toneladas de petróleo y 36.300 millones de metros cúbicos de gas natural de la corteza terrestre. Cuando se extraen el petróleo y el gas, los vacíos se llenan de agua, que es un aislante menos eficaz. Esto significa que más calor del interior de la Tierra puede conducirse hasta la superficie, lo que provoca que la tierra y el océano se calienten.
Analizamos las tendencias de calentamiento en las regiones productoras de petróleo y gas de todo el mundo. Estos lugares, entre los que se incluyen Arabia Saudita, el Golfo Arábigo, el Golfo de México, el Mar del Norte y Alaska, registraron altas tasas de calentamiento, de entre tres y seis veces superiores a la tasa media mundial.
Una de las tasas de calentamiento más rápidas se ha observado en el Ártico, donde las temperaturas han aumentado 0.6°C cada década desde 1978. En la Antártida, sin embargo, el aumento es de solo 0.1°C, a pesar de niveles similares de CO₂ atmosférico en ambas regiones polares.
Una posible razón de la diferencia es que los combustibles fósiles se extraen en el Ártico, pero no en la Antártida. Desde 2007, más de 400 yacimientos de petróleo y gas se han desarrollado al norte del círculo polar ártico, mientras que en la Antártida, la extracción de combustibles fósiles está prohibida.
Un estudio anterior encontró pruebas de un patrón similar en el noreste de Inglaterra, donde una larga historia de minería del carbón ha transformado drásticamente el subsuelo del territorio. Tanto es así que en las antiguas cuencas carboníferas de Gateshead y Newcastle se detectó un efecto de “isla de calor” bajo la superficie y en el subsuelo. Esto significa que la atmósfera sobre la conurbación era unos 2°C más cálida que la zona circundante, mientras que se comprobó que el suelo bajo Gateshead era hasta 4.5°C más cálido.
También se comprobó que el agua subterránea que salía de una estación de bombeo de aguas de mina era inusualmente cálida, en parte debido al calentamiento procedente del interior de la Tierra. Los investigadores concluyeron que este efecto podría esperarse en las antiguas cuencas carboníferas de Gran Bretaña.
¿Podrían las mayores tasas de calentamiento en estos lugares deberse a que la Tierra está perdiendo su “escudo térmico” interno? La idea de que algunas regiones tengan una capa protectora bajo el suelo, que impida que el calor del interior terrestre llegue a la superficie, no es tan extraña como puede parecer. Después de todo, la capa de ozono de la atmósfera terrestre protege contra la radiación ultravioleta, pero fue descubierta solo en el siglo XIX. Constantemente surgen nuevos descubrimientos asombrosos sobre el sistema terrestre.
Si existe un escudo similar que atrape el calor en la corteza terrestre, hay que hacer mucho para reforzarlo. Las emisiones de carbono capturadas en la industria y en la generación de energía podrían almacenarse en las grietas que dejan los combustibles fósiles extraídos, volviendo a aislar el subsuelo y ayudando a frenar las emisiones térmicas que podrían estar amplificando el calentamiento global.
Los científicos llevan tiempo afirmando que cualquier esperanza de frenar el catastrófico cambio climático depende de dejar los combustibles fósiles bajo tierra. Nuestros hallazgos preliminares podrían dar a esa advertencia una nueva urgencia. Las reservas subterráneas de petróleo existen desde hace mucho más tiempo que la explotación humana de las mismas; preocupa lo poco que sabemos sobre las consecuencias de vaciarlas.




