Cómo duplicar los esfuerzos de conservación podría reducir las emisiones y crear millones de empleos

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Millions of jobs could be created by focusing on sustainable and green development.Image: Unsplash/veeterzy
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  • El capital natural aporta múltiples beneficios a la vida, pero la actividad humana puede destruir su valor intrínseco.

  • Ante esta situación, se pide conservar el 30 % de la superficie del planeta.

  • La consultora internacional de gestión McKinsey ha ideado una forma de localizar las regiones del planeta más ricas en capital natural.

  • Convertir estas regiones en zonas de conservación sería costoso, pero se estima que los beneficios económicos y sociales serían tres veces mayores.

Desde la disminución de las poblaciones animales hasta el aumento del uso del agua, las señales de advertencia sobre nuestro impacto en el planeta están por todas partes.

Además, los datos sugieren que este impacto es insostenible. Para el 22 de agosto de 2020, se estimaba que ya habíamos agotado nuestro presupuesto ecológico anual: un día que se calcula cada año y se conoce como el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. Y cada año ese día llega antes.

Pero ¿y si, más allá de la necesidad medioambiental, pudiéramos calcular los beneficios económicos reales de proteger nuestro planeta?

El valor de la naturaleza

En enero, la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica propuso un marco mundial de biodiversidad posterior a 2020 que incluía el objetivo de proteger al menos el 30 % del planeta —tierra y mar— para 2030.

La consultora internacional de gestión McKinsey ha ideado una metodología para evaluar la superficie del mundo y encontrar las regiones que, si se destinaran a la conservación, tendrían el mayor impacto en el clima, el empleo y la salud.

«Como si fuera el balance del planeta, el capital natural proporciona servicios esenciales y resiliencia. Sustenta los ciclos del agua y la formación del suelo, y protege a nuestras comunidades de grandes tormentas, inundaciones, incendios y la desertificación», afirma el informe Valorar la conservación de la naturaleza.

«Al absorber CO2, limita el ritmo del cambio climático. La biodiversidad, un componente esencial del capital natural, sustenta actividades tan diversas como la innovación farmacéutica, el ecoturismo y la polinización de cultivos».

Cartografiar el planeta

McKinsey ha identificado zonas del planeta que podrían protegerse.Image: McKinsey

Mediante análisis geoespaciales avanzados y la división de la superficie del planeta en «píxeles» (de 5 km x 5 km en tierra y de 30 km x 30 km en el agua), el equipo de McKinsey examinó alrededor de seis millones de píxeles del planeta.

A continuación, superpusieron a este mapa mundial miles de capas de datos que abarcaban diversas variables, como la biodiversidad, las reservas de carbono y la huella humana.

Esto permitió al equipo establecer una base de referencia de las áreas protegidas existentes y, después, aplicar seis escenarios que darían lugar a la conservación del 30 % del planeta y cuantificar el posible impacto de esta ampliación de las áreas de conservación en la economía, la salud humana, el clima y la biodiversidad.

A partir de ello, se pudieron calcular los costos operativos estimados de duplicar las actuales zonas de conservación del mundo.

Beneficios económicos

Y los resultados son bastante sorprendentes. El informe concluyó que duplicar las zonas de conservación podría requerir entre 20.000 y 45.000 millones de dólares adicionales al año, pero «solo los beneficios económicos del ecoturismo y la pesca sostenible podrían superar esos costos al menos tres veces».

Los «servicios ecosistémicos» que proporciona la naturaleza.Image: McKinsey

Esto podría reducir el CO2 atmosférico entre 0,9 y 2,6 gigatoneladas al año, evitando la deforestación y fomentando la regeneración natural de los bosques (esto aportaría entre el 4 y el 12 % de las reducciones anuales de CO2 necesarias para limitar el calentamiento global a 1,5 °C para 2030).

La ampliación de las zonas de conservación también crearía entre 400.000 y 650.000 empleos en la gestión de la conservación y podría generar 30 millones de empleos en el ecoturismo y la pesca sostenible, impulsando el crecimiento económico local hasta en 500.000 millones de dólares del PIB.

Frenar la fragmentación de los ecosistemas reduciría el riesgo de enfermedades zoonóticas y multiplicaría entre 2,2 y 2,8 veces el hábitat de las especies amenazadas.

Y aunque ampliar las áreas protegidas exigiría, por supuesto, llegar a acuerdos, esta metodología debería permitir a las partes interesadas analizar sistemáticamente los pros y los contras con base en datos.

Argumentar a favor del cambio

«Ampliar la conservación del capital natural a escala local y mundial requeriría la acción coordinada de múltiples partes interesadas», señala el informe, que identificó cuatro formas en que estas podrían utilizar el análisis.

  • Las organizaciones del sector privado podrían intensificar sus esfuerzos por comprender los crecientes riesgos que la pérdida de capital natural plantea para las cadenas de suministro y los activos operativos, e identificar inversiones en conservación de la naturaleza para mitigar esos riesgos.

  • Los gobiernos nacionales podrían utilizar esta metodología para comprender mejor los argumentos de inversión a favor de ampliar la conservación de la naturaleza.

  • Las organizaciones intergubernamentales pueden utilizar el análisis de datos para identificar objetivos de conservación, apoyar a los gobiernos nacionales en la toma de decisiones de inversión en conservación y promover el diálogo internacional.

  • Los profesionales de la conservación y los donantes podrían utilizar este enfoque para identificar zonas en las que invertir.

Aunque destinar el 30 % de la superficie mundial a la conservación para 2030 puede ser un objetivo ambicioso, la iniciativa Gran Reinicio del Foro Económico Mundial destaca que no hay mejor momento que ahora para que los líderes mundiales impulsen una agenda sostenible.

Otros programas del Foro, como la plataforma UpLink y la iniciativa 1t.org ayudan a encontrar soluciones colectivas a los problemas más acuciantes del mundo y a facilitar alianzas público-privadas en favor de soluciones basadas en la naturaleza.

Como muestra el análisis de McKinsey, el impacto positivo de comprometerse con el cambio durante la próxima década superaría con creces los costos.

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