Explicación: cómo se interconectan la desigualdad de género y el cambio climático

A woman fishing in Dili, Timor-Leste, Southeast Asia
Climate change is amplifying existing gender inequalities.Image: UN Women/UN Photo/Martine Perret
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  • La crisis climática afecta más a las mujeres que a los hombres y, de hecho, amplifica las desigualdades de género existentes, advierte ONU Mujeres.

  • Al actuar como «multiplicador de amenazas», la crisis hace que las mujeres sean cada vez más vulnerables a la violencia de género, a los efectos de futuros desastres, a las amenazas para la salud y a otras desigualdades de género.

  • Centrarse en las experiencias y los desafíos que afrontan distintos grupos pone de relieve las conexiones entre todas las luchas por la justicia y la liberación, afirma una activista.

La desigualdad de género, sumada a la crisis climática, es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Amenaza los modos de vida, los medios de subsistencia, la salud, la seguridad y la protección de las mujeres y las niñas de todo el mundo.

Históricamente, los científicos, investigadores y responsables de formular políticas sobre el cambio climático han tenido dificultades para establecer las conexiones vitales entre género, equidad social y cambio climático. A medida que cada vez más datos e investigaciones revelan su clara correlación, es hora de hablar de los efectos desiguales del cambio climático y de los vínculos entre el empoderamiento de las mujeres y una acción climática mundial eficaz.

En el Día Internacional de la Mujer, analizamos cómo afecta el cambio climático a las mujeres y las niñas, por qué la igualdad de género es clave para la acción climática y qué puedes hacer para apoyar soluciones para las mujeres, impulsadas por mujeres.

Las mujeres y las niñas suelen afrontar mayores riesgos para la salud y la seguridad, y asumen más responsabilidades tras los fenómenos meteorológicos extremos.Image: ONU MUJERES/ONU MINUSTAH/Logan Abassi.

¿Cómo afecta el cambio climático a las mujeres y las niñas?

La crisis climática no es «neutra en cuanto al género». Las mujeres y las niñas sufren los mayores impactos del cambio climático, que amplifica las desigualdades de género existentes y plantea amenazas específicas para sus medios de subsistencia, su salud y su seguridad.

En todo el mundo, las mujeres dependen más de los recursos naturales, pero tienen menos acceso a ellos. En muchas regiones, las mujeres asumen una responsabilidad desproporcionada para conseguir alimentos, agua y combustible. La agricultura es el sector laboral más importante para las mujeres en los países de ingresos bajos y medianos bajos. En períodos de sequía y lluvias irregulares, las mujeres, como trabajadoras agrícolas y principales proveedoras, se esfuerzan más para garantizar ingresos y recursos para sus familias. Esto aumenta la presión sobre las niñas, que a menudo tienen que dejar la escuela para ayudar a sus madres a gestionar la carga adicional.

El cambio climático aumenta la probabilidad de que se produzcan desastres naturales, que afectan de manera desproporcionada a las mujeres.Image: ONU Mujeres/Mohammad Rakibul Hasan

El cambio climático es un «multiplicador de amenazas», es decir, agrava las tensiones sociales, políticas y económicas en contextos frágiles y afectados por conflictos. A medida que el cambio climático impulsa conflictos en todo el mundo, las mujeres y las niñas se vuelven más vulnerables a todas las formas de violencia de género, incluida la violencia sexual relacionada con los conflictos, la trata de personas, el matrimonio infantil y otras formas de violencia.

Cuando se producen desastres, las mujeres tienen menos probabilidades de sobrevivir y más probabilidades de resultar heridas debido a desigualdades de género arraigadas que han generado disparidades en la información, la movilidad, la toma de decisiones y el acceso a recursos y capacitación. Después, las mujeres y las niñas tienen menos posibilidades de acceder a ayuda y asistencia, lo que amenaza aún más sus medios de subsistencia, su bienestar y su recuperación, y crea un círculo vicioso de vulnerabilidad ante futuros desastres.

El cambio climático y los desastres ponen en peligro la salud de las mujeres y las niñas al limitar el acceso a servicios y atención sanitaria, además de aumentar los riesgos relacionados con la salud materna e infantil. Las investigaciones indican que el calor extremo aumenta la incidencia de muertes fetales, y que el cambio climático está ampliando la propagación de enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y el virus del Zika, que se asocian con peores resultados de salud materna y neonatal.

¿Cómo se cruza el cambio climático con otras desigualdades que afectan a las mujeres y las niñas?

Aunque las mujeres y las niñas sufren impactos desproporcionados del cambio climático en todo el mundo, sus efectos no son uniformes. Al examinar el cambio climático desde la perspectiva del feminismo interseccional, es decir, cómo distintas formas de desigualdad suelen operar juntas y agravarse entre sí, queda claro que los riesgos del cambio climático son especialmente graves para las mujeres y las niñas indígenas y afrodescendientes, las mujeres mayores, las personas LGBTIQ+, las mujeres y niñas con discapacidad, las mujeres migrantes y quienes viven en zonas rurales, remotas, afectadas por conflictos o propensas a desastres.

Matcha Phorn-In, defensora feminista lesbiana de los derechos humanos.Image: ONU Mujeres

«Si eres invisible en la vida cotidiana, nadie tendrá en cuenta tus necesidades, y mucho menos las atenderá, en una situación de crisis», afirma Matcha Phorn-In, defensora feminista lesbiana de los derechos humanos que trabaja para empoderar a mujeres y niñas indígenas apátridas y sin tierras, así como a jóvenes LGBTIQ+, en las provincias tailandesas de Chiang Mai, Mae Hong Son y Tak. «Los programas humanitarios suelen ser heteronormativos y pueden reforzar la estructura patriarcal de la sociedad si no tienen en cuenta la diversidad sexual y de género», explica Phorn-In. «Para lograr un cambio estructural, defendemos y trabajamos por la igualdad en todos sus aspectos».

Dandara Rudsan, activista negra y trans que vive en la Amazonía brasileña.Image: ONU Mujeres/Yvi Oliveira.

En la Amazonía brasileña, Dandara Rudsan, activista negra y trans, y especialista en racismo ambiental en la Defensoría Pública del estado de Pará, sabe por experiencia que centrarse en las experiencias y los desafíos que afrontan distintos grupos ilumina las conexiones entre todas las luchas por la justicia y la liberación.

«En la Amazonía, defender los derechos humanos significa luchar cada día por la supervivencia de las personas y de la selva, pero no hay jerarquía entre las agendas… Financiar los movimientos sociales en la Amazonía significa financiar la supervivencia de estas comunidades, de estas personas y de la selva».

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