El Grupo Banco Mundial ha desarrollado una nueva herramienta de impulso a la resiliencia climática en el marco del Servicio de Inversión en Resiliencia Climática de África (AFRI-RES).
Esta herramienta ya está disponible para empresas e instituciones que elaboran proyectos de desarrollo que tienen en cuenta el cambio climático, a fin de ayudarlas a orientarse ante las conmociones y tensiones climáticas.
La herramienta de impulso a la resiliencia está diseñada para impulsar la acción climática y brindar apoyo a las comunidades vulnerables.
Por tanto, constituye un excelente complemento del Plan Empresarial Climático de la Próxima Generación para África.
¿Y si los profesionales del desarrollo, los urbanistas, los organizadores comunitarios y otros responsables de la toma de decisiones pudieran construir sistemas más resilientes al clima que ayuden a las personas a prosperar de forma sostenible? ¿Y si los proyectos y las decisiones de política se planificaran desde el inicio teniendo en cuenta los efectos del cambio climático? ¿Y si, al mejorar procesos como estos, los organismos locales estuvieran más conectados y fueran más ágiles, lo que les permitiría vigilar patrones meteorológicos disruptivos, fluctuaciones en los precios de los alimentos o cambios en los niveles de agua, para ayudar a las comunidades a anticipar problemas y elaborar planes para evitarlos?
La nueva herramienta de impulso a la resiliencia climática les ayuda a hacer precisamente eso. Esta herramienta práctica e intuitiva, desarrollada por el Grupo Banco Mundial en el marco del Servicio de Inversión en Resiliencia Climática de África (AFRI-RES), ya está disponible para los equipos que diseñan y ejecutan proyectos de desarrollo que tienen en cuenta el cambio climático, a fin de apoyar mejor a las comunidades y las instituciones a orientarse ante futuras conmociones y tensiones climáticas.
¿Cómo funciona la herramienta de impulso a la resiliencia climática?
La herramienta pide a los equipos de proyecto que consideren cuáles de los atributos de resiliencia frente al cambio climático —características clave que ayudan a fortalecer la capacidad de las personas, las comunidades y las instituciones para resistir las conmociones climáticas, adaptarse a circunstancias cambiantes y crear estrategias para tener éxito— podrían ayudar a alcanzar los objetivos del proyecto, y luego identificar intervenciones específicas para hacerlo realidad. Cuando se incorporan al diseño de un proyecto, estos atributos pueden impulsar los esfuerzos por lograr un crecimiento más sostenible y resiliente y potenciar los resultados de la financiación climática.
La integración de la resiliencia climática en el diseño, la ejecución y el seguimiento de un proyecto puede contribuir al logro de objetivos socioeconómicos, como el fortalecimiento del capital humano, la mejora del comercio y de los mercados, y la atención a múltiples factores de fragilidad y desigualdad. También ayudará a mitigar los efectos de las tensiones y conmociones climáticas, incluidas las sequías e inundaciones, los ciclones y la degradación de los recursos naturales escasos. Por ejemplo, aumentar la solidez de los sistemas de suministro de agua a las granjas, junto con una diversidad de estrategias de cultivo, puede mejorar la capacidad de un agricultor para resistir la sequía, lo que podría proteger a su familia del hambre. Asimismo, organizar respuestas inclusivas y rápidas a las conmociones climáticas, mediante sistemas de alerta temprana, puede mejorar la capacidad de las comunidades para movilizarse y evacuar zonas de peligro, por ejemplo en caso de inundaciones.
Si se aplica de manera coherente y cohesionada, la creación de resiliencia climática impulsará una acción climática más profunda, al pasar de compromisos orientados a procesos a compromisos orientados a resultados . La investigación o la adopción de técnicas tradicionales o indígenas de adaptación, por ejemplo, puede mejorar el aprendizaje entre los miembros de la comunidad, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático y aumentando su flexibilidad y su capacidad de autoorganización. La inversión en infraestructura resiliente al clima también tiene un gran potencial para transformar el desarrollo urbano y rural, con el fin de ofrecer energía, saneamiento, agua y gestión de residuos inteligentes frente al clima, así como un transporte sostenible y seguro que conecte a las personas con recursos de salud y educación, generando redundancia en sus opciones.
La herramienta de impulso a la resiliencia climática ya se ha puesto en buen uso. El Proyecto de Inversión en Bosques y Áreas Protegidas de Uganda para un Desarrollo Inteligente frente al Clima busca mejorar la gestión sostenible de los bosques y las áreas protegidas, e incrementar los beneficios para las comunidades que dependen de los bosques, incluidos los refugiados y las comunidades de acogida. Se centra en la región de Albertine y en las zonas de acogida de refugiados del norte de Uganda, donde el paisaje sustenta a una población numerosa y de rápido crecimiento, así como una biodiversidad de importancia mundial, y respalda la industria turística de Uganda, que realiza una contribución importante a la economía del país en términos de ingresos por divisas, recaudación y empleo. Al mismo tiempo, sin embargo, los bosques y los humedales se están perdiendo y degradando rápidamente.
Mediante la introducción de actividades que garantizan que las áreas protegidas estén preparadas para sobrevivir al impacto del cambio climático, el proyecto aumenta la solidez, la conectividad y el aprendizaje de las comunidades. Al asegurar que los miembros vulnerables de la comunidad participen activamente en la gestión de los recursos forestales y de fauna silvestre, la inclusión y la flexibilidad se han integrado de manera más holística en el diseño de la herramienta de impulso a la resiliencia climática.
La herramienta de impulso a la resiliencia climática es un excelente complemento del Plan Empresarial Climático de la Próxima Generación para África, que reconoce que la adaptación y la resiliencia deben ser la piedra angular de la acción climática en África subsahariana. Además, a los equipos no les debería llevar más de 30 minutos generar un «Mapa de Ruta de Resiliencia» climática adaptado a su proyecto y totalmente alineado con los objetivos y el marco de resultados del proyecto.
Los impactos climáticos directos derivados de las inundaciones, la sequía, el estrés hídrico, las pérdidas agrícolas y el deterioro de las condiciones de salud, entre otros, afectan a todos los ámbitos de la sociedad, pero especialmente a las personas pobres que siguen dependiendo de los cultivos de secano y de los sistemas ganaderos basados en pastos en gran parte de África. A medida que la región avanza hacia una mayor urbanización, la necesidad de ciudades sostenibles y ecológicas no hará sino aumentar. Para superar los retos que plantea el cambio climático y construir un futuro más prometedor e inclusivo, las comunidades de África deberán ser más resilientes al clima .




