Científicos descifran la ola de calor de la Antártida y sus implicaciones futuras

Understanding the causes of Antarctica heatwaves can improve the climate models and predictions.
Understanding the causes of Antarctica heatwaves can improve the climate models and predictions.Image: Pexels/Pixabay
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  • La ola de calor de marzo de 2022 en la Antártida fue causada por una combinación de condiciones de La Niña, ciclones tropicales y una corriente en chorro serpenteante.

  • La ola de calor provocó un deshielo generalizado y el colapso de la plataforma de hielo Conger.

  • El suceso puso de manifiesto la vulnerabilidad de la capa de hielo antártica y la posibilidad de que haya olas de calor más frecuentes y graves en el futuro.

A los científicos del clima no les gustan las sorpresas. Significa que nuestro conocimiento profundo de cómo funciona el clima no es tan completo como necesitamos. Pero, por desgracia, a medida que el cambio climático empeora, las sorpresas y los acontecimientos sin precedentes siguen ocurriendo.

En marzo de 2022, la Antártida experimentó una ola de calor extraordinaria. Amplias zonas de la Antártida Oriental registraron temperaturas de hasta 40 °C (72 °F) por encima de lo normal, batiendo récords de temperatura. Fue la más intensa ola de calor jamás registrada en el mundo.

Tan impactante y poco común fue el suceso que dejó perplejos a los integrantes de la comunidad científica climática antártica. Se puso en marcha un importante proyecto de investigación global para desentrañar las razones que lo originaron y los daños que causó. Un equipo de 54 investigadores, entre ellos yo, profundizó en los detalles del fenómeno. El equipo estuvo dirigido por el climatólogo suizo Jonathan Wille e incluyó a expertos de 14 países. La colaboración dio como resultado dos artículos innovadores publicados hoy.

Los resultados son alarmantes. Pero ofrecen a los científicos una comprensión más profunda de los vínculos entre los trópicos y la Antártida, y dan a la comunidad mundial la oportunidad de prepararse para lo que puede traer un mundo más cálido.

La ubicación y la extensión de la ola de calor antártica en marzo de 2022. Image: Dana M Bergstrom y Jonathan Wille

Una complejidad que da dolor de cabeza

Los artículos narran una historia compleja que comenzó a medio mundo de distancia de la Antártida. Bajo condiciones de La Niña, el calor tropical cercano a Indonesia se derramó sobre los cielos del océano Índico. Al mismo tiempo, desde el sur de África se generaban vaguadas meteorológicas repetidas que avanzaban hacia el este. Estos factores se combinaron para dar lugar a una temporada tardía de ciclones tropicales en el océano Índico.

Entre finales de febrero y finales de marzo de 2022 se habían formado 12 tormentas tropicales. Cinco de ellas se intensificaron hasta convertirse en ciclones tropicales, y el calor y la humedad de algunos de estos ciclones se mezclaron. Una corriente en chorro serpenteante recogió este aire y lo transportó rápidamente a grandes distancias por el planeta hasta la Antártida.

Bajo Australia, esta corriente en chorro también contribuyó a bloquear el paso hacia el este de un sistema de alta presión. Cuando el aire tropical chocó con este llamado “anticiclón de bloqueo”, provocó el río atmosférico más intenso jamás observado sobre la Antártida Oriental. Esto impulsó el calor y la humedad tropicales hacia el sur, hasta el corazón del continente antártico.

Imagen satelital del río atmosférico y la extensa cobertura de nubes que transfieren calor y humedad tropicales a lo profundo de la Antártida, 18 de marzo de 2022.Image: Jonathan Wille

La suerte estuvo del lado de la Antártida

El suceso provocó que la vulnerable plataforma de hielo Conger finalmente se colapsara. Pero, por lo demás, los impactos no fueron tan graves como podrían haber sido. Esto se debe a que la ola de calor llegó en marzo, el mes en que la Antártida entra en su invierno oscuro y extremadamente frío. Si una futura ola de calor llega en verano, lo que es más probable con el cambio climático, los resultados podrían ser catastróficos.

A pesar de la ola de calor, la mayoría de las temperaturas del interior se mantuvieron por debajo de cero. El pico incluyó una nueva temperatura máxima histórica de -9,4 °C (15,1 °F) el 18 de marzo, cerca de la Estación de Investigación Concordia en la Antártida. Para entender la magnitud de esto, hay que tener en cuenta que la temperatura máxima anterior de marzo en este lugar fue de -27,6 °C (-17,68 °F). En el momento álgido de la ola de calor, 3,3 millones de kilómetros cuadrados en la Antártida Oriental, una superficie aproximadamente del tamaño de la India, se vieron afectados por la ola de calor.

Los impactos incluyeron lluvias generalizadas y deshielo superficial a lo largo de las zonas costeras. Pero en el interior, la humedad tropical cayó en forma de nieve, mucha, muchísima nieve. Curiosamente, el peso de la nieve compensó la pérdida de hielo en la Antártida durante ese año. Esto supuso una tregua temporal en la contribución de la Antártida a la subida global del nivel del mar.

Estas imágenes, captadas por los satélites Copernicus Sentinel-2 el 30 de enero de 2022 (izquierda) y el 21 de marzo de 2022 (derecha), muestran la plataforma de hielo Conger antes y después del colapso, que fue desencadenado por una impactante ola de calor. Image: Unión Europea, imágenes satelitales Copernicus Sentinel-2, CC BY

Aprendizajes a partir de los resultados

Entonces, ¿cuáles son las lecciones aquí? Empecemos por lo positivo. El estudio fue posible gracias a la colaboración internacional de la comunidad científica antártica, incluido el intercambio abierto de conjuntos de datos. Esta colaboración es una piedra de toque del Tratado Antártico. Es un testimonio de la importancia de la cooperación internacional pacífica y merece ser celebrada.

Menos alentador, la extraordinaria ola de calor muestra cómo los fenómenos meteorológicos acumulados en los trópicos pueden afectar a la vasta capa de hielo antártica. La ola de calor redujo aún más la extensión del hielo marino, que ya se encontraba en mínimos récord. Esta pérdida de hielo marino se agravó este año y dio lugar a los niveles más bajos de hielo marino en verano e invierno jamás registrados. Demuestra cómo las perturbaciones de un año pueden acumularse en años posteriores.

El suceso también demostró cómo el calor tropical puede desencadenar el colapso de plataformas de hielo inestables. Las plataformas de hielo flotantes no contribuyen a la subida global del nivel del mar, pero actúan como diques para las capas de hielo que se encuentran detrás de ellas, que sí contribuyen.

Esta investigación calculó que anomalías de temperatura como esta se producen en la Antártida aproximadamente una vez por siglo, pero concluyó que, con el cambio climático, se producirán con mayor frecuencia.

Los hallazgos permiten a la comunidad mundial mejorar su planificación para diversos escenarios. Por ejemplo, si una ola de calor de magnitud similar golpeara en verano, ¿cuánto hielo se derretiría? Si un río atmosférico golpeara el glaciar del Día del Juicio Final en la Antártida Occidental, ¿qué tasa de subida del nivel del mar desencadenaría? Y ¿cómo pueden los gobiernos de todo el mundo preparar a las comunidades costeras para una subida del nivel del mar superior a la calculada actualmente?

Esta investigación aporta una pieza más al complejo rompecabezas del cambio climático. Y nos recuerda a todos que los retrasos en la acción frente al cambio climático aumentarán el precio que pagamos.

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