Cómo los canjes de deuda por acción climática podrían impulsar una recuperación verde

The Seychelles developed a debt-for-nature swap for $27 million.Image: Alin Meceanu/Unsplash
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  • Para «reconstruir mejor», debemos asegurarnos de que los planes de recuperación económica también fortalezcan la resiliencia al cambio climático.

  • Los canjes de deuda por acción climática podrían ofrecer alivio de la deuda a los países a cambio de un compromiso específico con objetivos ambientales.

  • Los canjes de deuda deben liberar recursos; por ello, los pagos destinados a objetivos climáticos deberían ser inferiores a los pagos originales del servicio de la deuda.

Debido a la COVID-19, nos enfrentamos a un enorme aumento de la deuda soberana, que está presionando nuestras economías al incrementar las demandas sobre el gasto sanitario nacional y provocar fuertes caídas de la actividad económica. El FMI ha emitido recientemente una advertencia, ya que los coeficientes de deuda están acumulándose por encima de niveles que ya son históricamente altos. Y, aunque este problema no se limita en absoluto a los países de bajos ingresos y las economías de mercados emergentes, se prevé que muchos de ellos sean los más afectados, pues ya atraviesan graves dificultades financieras.

El mundo necesita soluciones creativas que promuevan la transparencia de la deuda y garanticen que los países avancen hacia una recuperación sostenible. Al suspender los pagos de la deuda, como han hecho los países del G20, los países ganan tiempo para encontrar soluciones a más largo plazo que permitan alcanzar la sostenibilidad de la deuda. Y, a medida que la primera ola de la pandemia va remitiendo lentamente, los gobiernos están considerando planes de recuperación con estímulos económicos por valor de billones de dólares.

Para «reconstruir mejor», debemos asegurarnos de que estas soluciones puedan fortalecer la resiliencia al cambio climático. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha destacado la necesidad de abordar simultáneamente las crisis económica y climática mediante el impulso de una recuperación verde. Para ello, las finanzas públicas podrían utilizarse para reducir las emisiones de carbono, promover distintas formas de financiación sostenible y reforzar la resiliencia climática.

Deuda pública en países de ingresos medios, países menos adelantados y pequeños Estados insulares en desarrollo.

Los canjes de deuda pueden ser una solución para abordar ambos desafíos a la vez. Tradicionalmente, estos instrumentos consisten en sustituir el contrato de deuda existente por uno nuevo, en el que el contrato anterior suele «reducirse» o descontarse. Por lo general, esta operación está vinculada a condiciones específicas para las inversiones, acordadas tanto por el acreedor como por el deudor. En el pasado, también se han utilizado instrumentos de este tipo para alcanzar objetivos relacionados con el clima.

La idea de un canje de «deuda por acción climática» fue concebida durante la década de 1980 por Thomas Lovejoy, entonces vicepresidente adjunto del Fondo Mundial para la Naturaleza, a raíz de la crisis de la deuda latinoamericana. La idea era sencilla: una ONG actuaría como donante y compraría deuda a bancos comerciales por su valor nominal en el mercado secundario, proporcionando así cierto alivio respecto al valor de la deuda. Luego, el título de la deuda se transferiría al país deudor a cambio de un compromiso específico con objetivos ambientales o de conservación, llevado a cabo a través de un fondo ambiental nacional.

En 2018, el Gobierno de Seychelles colaboró con The Nature Conservancy, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para desarrollar un canje de deuda por naturaleza por 27 millones de dólares de deuda oficial, con el fin de establecer amplias zonas de parques marinos protegidos para fortalecer la resiliencia climática, gestionar la pesca, conservar la biodiversidad y promover el ecoturismo.

En el contexto de la COVID-19, los canjes de deuda por acción climática podrían ser una solución creativa para abordar simultáneamente la crisis de la deuda soberana y la crisis climática. Sin embargo, para lograrlo, los canjes de deuda deben liberar recursos de los presupuestos gubernamentales. Por ello, es fundamental que los pagos destinados a objetivos climáticos se fijen por debajo de los pagos originales del servicio de la deuda. Para alcanzar una masa crítica, estos canjes también tendrían que centrarse en programas de gran escala y no en proyectos individuales, permitir cierto grado de flexibilidad desde la perspectiva del país receptor y llevarse a cabo de manera armonizada, a fin de lograr una reducción de la deuda de suficiente magnitud.

Al canalizar la deuda hacia programas de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos, los países utilizarán sus sistemas financieros nacionales para brindar apoyo a largo plazo y fomentar inversiones en actividades verdes, abordando así, de una sola vez, las crisis de la deuda y del clima.

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