Por qué necesitamos acción climática para evitar las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares en Bután

Bhutan's Baytsho, Raphstreng and Thorthomi glacial lakes climate change melting
Bhutan’s Thorthomi and Raphstreng glacial lakes are under threat of outburst due to climate change.Image: UNDP
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  • El montañoso Reino de Bután fue el primer país del mundo con emisiones de carbono negativas, pero vive bajo la amenaza constante del cambio climático.

  • Sus glaciares se están derritiendo rápidamente a medida que aumentan las temperaturas, lo que eleva el nivel del agua en los lagos glaciares y agrava el riesgo de una inundación por desbordamiento.

  • Los principales emisores de carbono del mundo deben considerar acelerar las medidas y asumir la responsabilidad de cambiar el rumbo del cambio climático.

A 4.200 metros sobre el nivel del mar, la remota comunidad de montaña de Lunana —formada por un conjunto de 17 aldeas— es un lugar que los visitantes apenas han alterado.

Escondida en un rincón del pequeño Reino de Bután, se tarda siete días en llegar a pie desde la capital, Thimphu. La única otra forma de llegar, según el tiempo, es en helicóptero, siguiendo el río que serpentea entre las montañas.

Lunana debe su atractivo a su geografía. Es un lugar rodeado de majestuosas montañas nevadas, glaciares impresionantes y lagos glaciares de color turquesa: una belleza cautivadora que hoy puede resultar letal.

El glaciólogo Karma advierte del peligro de un «tsunami en el cielo» que provoque otra inundación por desbordamiento de un lago glaciar.Image: PNUD

El glaciólogo Karma llama a ese peligro «un tsunami en el cielo»: una amenaza que se está gestando en estas montañas y que podría provocar otra inundación por desbordamiento de un lago glaciar, también conocida como GLOF.

Lunana alberga cuatro lagos glaciares: Lugge, Thorthomi, Rahpstreng y Beytsho. Los tres primeros están entre los 17 lagos glaciares más peligrosos de Bután. A medida que suben las temperaturas, los glaciares se derriten rápidamente, elevan el nivel del agua de los lagos glaciares y agravan el riesgo de una inundación por desbordamiento.

Bután sufre las consecuencias climáticas de las emisiones de otros países

Bután no contribuye al calentamiento global. De hecho, es elprimer país del mundo con emisiones de carbono negativas, y, sin embargo, ahora debe sufrir las consecuencias de las acciones de otros países, tanto de los cercanos como de los lejanos.

Karma y su equipo del Centro Nacional de Hidrología y Meteorología —que pasan varios meses al año en Lunana vigilando los glaciares y los lagos— llevan mucho tiempo advirtiendo del peor escenario posible: una explosión simultánea de las aguas de los lagos glaciares Thorthomi y Raphstreng.

Los dos lagos están separados por una estrecha y frágil cresta; si esta se derrumbara, ambos lagos confluirían y se desencadenaría una inundación por desbordamiento de enormes proporciones, cuatro veces más grave que la de 1994.

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Esto devastaría no solo las comunidades de Lunana, sino también varias más río abajo, y destruiría dos de los mayores proyectos hidroeléctricos de Bután: Punatsangchhu I, de 1.200 megavatios, y Punatsangchhu II, de 1.020 megavatios. La energía hidroeléctrica es la principal exportación del país, riega su base agrícola y, por tanto, contribuye enormemente a su economía.

En Lunana, la inundación por desbordamiento de 1994 sigue siendo un recuerdo vívido. Cuando visité la zona el mes pasado, Wangmo, una mujer de la aldea de Tenchoe, me contó cómo ella y otros miembros de la comunidad corrieron para salvar la vida cuando llegó la inundación.

Eran alrededor de las 9 de la noche cuando oyeron un estruendo aterrador y supusieron que se acercaba una inundación. Estaba oscuro cuando salieron precipitadamente de sus casas y llevaron a los niños y a las personas mayores a un terreno más elevado, contó Wangmo. Pese a su rápida reacción, la inundación se cobró casi dos docenas de vidas y destruyó casas, granjas, infraestructuras y biodiversidad, tanto en Lunana como en las comunidades río abajo. Tardaron mucho en reconstruirlo todo y ahora son mayores.

Por eso, hoy hasta el más leve sonido procedente de las montañas es motivo de preocupación. Los aldeanos observan los cambios a su alrededor casi en tiempo real. El glaciar Thorthormi estáretrocediendo entre 30 y 35 metros al año. Si se desbordara un lago, los habitantes de Thanza, la comunidad más cercana a los lagos, solo tendrían 20 minutos para ponerse a salvo en un terreno más elevado.

Se necesita una acción conjunta para cambiar el rumbo del cambio climático

A medida que se acerca otra reunión mundial,la COP27—cuyo objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero—, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo trabaja con los gobiernos para promulgar políticas y programas y atraer inversiones que reduzcan las emisiones, entre otras vías mediante las energías renovables y una mayor eficiencia energética, y para demostrar opciones con bajas emisiones de carbono en sectores como la agricultura y el transporte.

Entre los cambios de política figuran reducir las subvenciones a los combustibles fósiles, introducir impuestos al carbono y ofrecer incentivos para utilizar tecnologías y cadenas de suministro con bajas emisiones.

Dada la gravedad de la situación, algunos países tratan de ampliar sus sumideros de carbono —bosques, marismas, manglares o masas de agua capaces de capturar y almacenar dióxido de carbono de la atmósfera— y están poniendo en marcha iniciativas para restaurar la biodiversidad.

El sector privado desarrolla y aplica tecnologías y normas de mayor eficiencia energética, y aporta la financiación tan necesaria para apoyar el desarrollo ecológico. Mientras tanto, las organizaciones de la sociedad civil sensibilizan, movilizan a la población para que actúe y ponen de relieve la vulnerabilidad de las personas más marginadas.

Para cambiar el rumbo y evitar desastres climáticos como los desbordamientos de lagos glaciares en Bután, harán falta todas estas intervenciones y más, con las partes interesadas trabajando de manera coordinada.

El mensaje climático de una escolar de Bután a los líderes mundiales

Pocas personas fuera de Bután habían oído hablar de Lunana hasta que la películaLunana: un yak en el aula, fue nominada al premio a la mejor película internacional en los Premios Óscar de 2019. Durante mi visita, Chimi Yangzom —una niña de ocho años que cursaba segundo grado en la escuela que aparece en la película— caminó una hora desde su aldea de Tsojong hasta Tenchoe para reunirse conmigo.

Quería que entregara a los líderes mundiales un mensaje que había escrito. «Mi aldea corre un gran peligro debido al calentamiento global», decía el mensaje. «Los glaciares se están derritiendo y los lagos glaciares que hay sobre nuestra aldea crecen cada día. Estoy segura de que en cualquier momento provocarán una gran inundación en nuestra aldea».Su carta fue leída en voz altapor el ministro de Asuntos Exteriores de Bután, el Dr. Tandi Dorji, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El mensaje de Chimi, de ocho años, continúa: «En un futuro próximo, quizá ya no veamos glaciares ni nieve en las montañas, ni hermosos lagos glaciares ni a los lunaps (habitantes de Lunana) en este lugar».Image: PNUD

Su advertencia es premonitoria. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtió que los glaciares de toda la región del Hindu Kush Himalaya seguirán reduciéndose si el mundo no recorta drásticamente las emisiones.

El mensaje es sencillo: no podemos esperar. Los principales emisores de carbono del mundo deben considerar acelerar las medidas y asumir la responsabilidad de cambiar el rumbo del cambio climático, y hacerlo ahora.

El mensaje de Chimi continúa: «En un futuro próximo, quizá ya no veamos glaciares ni nieve en las montañas, ni hermosos lagos glaciares ni a los lunaps (habitantes de Lunana) en este lugar. Por eso, quisiera pedirle, Excelencia, que tenga a bien transmitir este breve mensaje a los líderes mundiales y a las naciones grandes y pequeñas: ayúdennos a salvar nuestra pequeña aldea del calentamiento global. Estoy segura de que, si nos unimos todos, no solo podremos salvar nuestra pequeña aldea, sino también hacer de la Tierra un lugar seguro para todos los seres vivos».

Un mensaje sencillo pero poderoso de una niña de las montañas de Bután que sigue grabado en mi mente. Es ahora o nunca.

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