La degradación de las tierras está acelerando una sexta extinción masiva de especies y cuesta más del 10 % del PIB mundial anual, según las Naciones Unidas.
Côte d’Ivoire acogió recientemente la 15.ª Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Se pusieron en marcha nuevos marcos para ayudar a restaurar los bosques y las tierras, impulsar la producción de alimentos, crear empleo para los jóvenes y sacar de la pobreza a las mujeres rurales.
La COP15 ha creado oportunidades para establecer nuevos marcos que reviertan la pérdida de biodiversidad y la deforestación. El mundo se acerca al punto de no retorno en la degradación de las tierras, la desertificación y la deforestación, pero podemos revertir esta tendencia si actuamos ahora. La degradación del suelo afecta al 52 % de todas las tierras agrícolas, lo que amenaza la propia subsistencia de 2.600 millones de personas que dependen directamente de la agricultura para ganarse la vida. Perdemos, en promedio, 12 millones de hectáreas de tierras al año debido a la desertificación y la sequía. Esto equivale a casi 23 hectáreas por minuto. Más del 74 % de las poblaciones más pobres del mundo se ven directamente afectadas por la degradación de las tierras.
En cuanto a la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, la degradación de las tierras está empujando al planeta hacia una sexta extinción masiva de especies y cuesta más del 10 % del PIB mundial anual, según las Naciones Unidas.
Además, dado que se prevé que la población mundial alcance los 9.700 millones de personas para 2050, la seguridad hídrica es otro motivo de preocupación clave que afecta directamente a la seguridad alimentaria mundial. Este crecimiento de la población, especialmente en África, ejercerá más presión sobre recursos naturales como las tierras, los bosques y las fuentes de agua.
Los países africanos se enfrentan a una grave crisis climática
En África occidental, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que el desierto avanza 5 km cada año en las zonas semiáridas. En Côte d'Ivoire, la crisis es grave: la desertificación y la sequía afectan al 60 % de nuestro territorio nacional, principalmente en las regiones del norte. La superficie forestal se ha reducido de 16 millones de hectáreas en la década de 1900 a apenas 2,9 millones de hectáreas en 2021.
El impacto en los sectores agrícola y agroindustrial ha sido profundo y amenaza los cimientos mismos de nuestra economía nacional, así como nuestra seguridad energética y sanitaria, con repercusiones a largo plazo para la paz y el progreso. Muchos países africanos afrontan desafíos similares.
¿Cómo combate el Foro Económico Mundial la crisis climática?
Los actuales compromisos mundiales de restauración abarcan alrededor de mil millones de hectáreas y requieren inversiones de entre 300.000 millones y 1,7 billones de dólares durante los próximos 10 años. Los costos son más elevados en el África subsahariana, donde se concentra la mitad de todos los compromisos de restauración. Como referencia, el Gobierno de Côte d'Ivoire ha puesto en marcha iniciativas para recuperar 3 millones de hectáreas de bosque para 2030, una tarea que costará más de 1.100 millones de dólares. Estos costos son prohibitivos, como ocurre en muchos países africanos.
Este tipo de gasto se contempló en el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015, cuando los países desarrollados se comprometieron a aportar 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países en desarrollo a lograr una adaptación exitosa al cambio climático y avanzar en la transición energética. Por ello, es esencial acelerar la aplicación de estas decisiones y acordar un mecanismo para compartir los costos, a fin de proteger las tierras del planeta de una mayor degradación. Los países desarrollados deben reducir aún más sus emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir sus compromisos.
¿Qué marcos se acordaron en la COP15?
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) ha señalado que cada dólar invertido en restaurar nuestras tierras puede generar hasta 30 dólares en beneficios. Iniciativas clave de los donantes, como el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad del FMI, el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial están diseñadas para apoyar la colaboración mundial y revertir el impacto devastador de la degradación de las tierras en las zonas más vulnerables del mundo.
El mes pasado, del 9 al 20 de mayo, Côte d’Ivoire acogió la 15.ª Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) junto con una cumbre de 25 jefes de Estado y de Gobierno. Bajo el lema «Tierra. Vida. Legado: de la escasez a la prosperidad», la conferencia hizo un llamamiento a la acción para revertir la combinación catastrófica de degradación de las tierras, deforestación y desertificación que alimenta los conflictos, la pobreza, el hambre y la migración entre las poblaciones más vulnerables del mundo.

En la COP15, Côte d’Ivoire puso en marcha un nuevo marco de cooperación mundial, denominado Programa Legado de Abiyán para restaurar los bosques y las tierras, impulsar la producción de alimentos, crear empleo para los jóvenes y sacar de la pobreza a las mujeres rurales. Este amplio e innovador programa desplegará tecnologías avanzadas, como drones para plantar árboles, variedades de plantas resistentes a la sequía y técnicas modernas de riego, durante un período de cinco años, entre 2022 y 2027. Para aplicar el programa, Côte d'Ivoire consiguió compromisos de donantes internacionales por valor de más de 2.500 millones de dólares, superando el objetivo inicial de 1.500 millones.
Ahora contamos con marcos concretos para utilizar estos fondos y hacer frente a la degradación catastrófica de las tierras y la deforestación. Debemos actuar ahora como fuerza mundial colectiva para recuperar nuestras tierras y nuestros bosques. También tenemos que movilizar alianzas con el sector privado a lo largo de las cadenas de valor agrícolas mundiales para invertir en la restauración de nuestros ecosistemas terrestres.
La COP15 fue un momento decisivo en el que el mundo se unió para compartir la responsabilidad de salvar nuestras tierras y dar esperanza a nuestros agricultores, revertir la degradación catastrófica y la deforestación, y resolver uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo.



