Todos conocemos el acrónimo, pero ¿qué es exactamente la COP y cómo ha contribuido a la lucha contra la crisis climática?
Aquí exploramos 3 resultados clave de la historia de las cumbres de la COP y su contribución a los esfuerzos mundiales por alcanzar las emisiones netas cero.
Para mantener las temperaturas por debajo de 1,5 °C, las emisiones mundiales deben disminuir alrededor de un 7 % anual hasta 2030, advierte el Foro Económico Mundial en un nuevo informe.
COP. Es un acrónimo familiar que aparece con regularidad en los titulares de noticias de todo el mundo, sobre todo a finales de otoño, pero ¿qué significa y por qué es importante?
Conferencia de las Partes es lo que significan las letras de COP. Es el principal órgano de toma de decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Este tratado internacional medioambiental se estableció en 1994 para abordar el creciente problema del cambio climático, en concreto el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI).
La CMNUCC está ratificada por los Estados miembros de la ONU y por otras «partes», que se turnan para organizar la cumbre anual de la COP. La primera, celebrada en Berlín en 1995, contó con delegados de 117 Partes y 53 Estados observadores. En la actualidad, el número asciende a 198 países («adhesión casi universal», afirma la organización intergubernamental).
A medida que nos acercamos a la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos, los datos son contundentes.
Las emisiones de GEI han aumentado un 60 % desde 1990, y todas las miradas se centran en esa palabra esperanzadora y de suma importancia: avance. Y, por supuesto, en lo que aún debe hacerse para lograrlo, dado el número de fenómenos meteorológicos extremos mortales desde la COP27 y las temperaturas medias mundiales récord, que nos sitúan ante lo que es «prácticamente seguro» que sea el año más cálido jamás registrado en la Tierra, advierten los científicos de la UE.
En la reunión de la COP de este año, las partes llevarán a cabo el primer Balance Mundial de la historia para evaluar la acción climática futura que se requiere.
Aquí analizamos tres resultados clave de la historia de la cumbre de la COP hasta la fecha y su contribución al avance mundial en el camino hacia las emisiones netas cero.
1. El Protocolo de Kioto
El primer hito significativo de la COP en la lucha mundial contra la crisis climática fue el Protocolo de Kioto. Este tratado internacional comprometió a los países industrializados a reducir sus emisiones en al menos un 5 % con respecto a los niveles de 1990 en el periodo 2008-2012.
Se adoptó en 1997 durante la COP3 en Japón y entró en vigor en 2005. Firmado por 192 partes, posteriormente se ajustó para incorporar el Plan de Acción de Buenos Aires (COP4, 1998), se amplió en Doha (COP18, 2012) y, finalmente, fue sustituido en 2015 en la COP21 por el Acuerdo de París.
Legado de resultados
El Protocolo de Kioto supuso un gran avance en la diplomacia climática internacional, así como en la presentación de informes, el seguimiento y la verificación de las emisiones. También introdujo «mecanismos» adicionales para ayudar a los países desarrollados en distintas etapas de la transición energética a cumplir sus objetivos de limitación:
El Mecanismo Internacional de Comercio de Emisiones: los países pueden vender sus unidades de emisión excedentes a otros países.
El Mecanismo de Desarrollo Limpio: los países pueden obtener créditos de reducción de emisiones certificados mediante la ejecución de proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo.
El Mecanismo de Aplicación Conjunta: los países pueden obtener unidades de reducción de emisiones participando en proyectos de reducción de emisiones en otros países.
¿Cómo lucha el Foro Económico Mundial contra la crisis climática?
2. El Acuerdo de París
El acuerdo climático mundial más importante hasta la fecha, el Acuerdo de París, reconoce la necesidad de involucrar a todos los países, no solo a los desarrollados, en la respuesta a la crisis climática mundial.
Permite a los gobiernos fijar compromisos de reducción de emisiones en lugar de imponer limitaciones a los países, como hacía el Protocolo de Kioto. Conocidas como «contribuciones determinadas a nivel nacional» o NDC, se revisan cada cinco años con la esperanza de mantener las temperaturas medias mundiales por debajo de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
El acuerdo también pretende alcanzar las emisiones netas cero a nivel mundial en la segunda mitad del siglo, momento en que la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos debería igualar la cantidad eliminada de la atmósfera.
Legado de resultados
El Acuerdo de París se considera ampliamente un hito en el tratado sobre el cambio climático por su ambicioso enfoque multilateral, al establecer tanto objetivos de temperatura como de emisiones, e impulsar a la comunidad mundial a actuar mediante medidas de mitigación, adaptación y financiación climática cada vez más matizadas. Sin embargo, los expertos en clima afirman que todavía queda mucho por hacer.
A partir de 2024, el marco reforzado de transparencia del acuerdo permitirá además una presentación abierta de los avances de los países, que alimentará los futuros Balances Mundiales. Entre los demás logros destacados figuran el crecimiento de las soluciones bajas en carbono y sin emisiones de carbono y los nuevos mercados de carbono, y la creciente adopción de objetivos de neutralidad de carbono por parte de países, ciudades y empresas.
3. El Fondo de Pérdidas y Daños
Descrito por la ONU como el momento culminante de la COP27 y una «decisión histórica», el Fondo de Pérdidas y Daños reconoce la necesidad de ayudar a las naciones más pobres, que menos contribuyen a la crisis climática pero que sufren sus efectos y tienen dificultades para acceder a la financiación climática.
La financiación preexistente de la ONU y de los bancos de desarrollo sí ofrece cierta ayuda a los Estados que hacen frente a pérdidas y daños, pero no está designada específicamente para ese fin.
¿Cuál es la última novedad?
El Fondo de Pérdidas y Daños se pondrá en marcha en la COP28. Las partes en la CMNUCC serán responsables de establecer las operaciones del fondo mientras que el Banco Mundial alojará y administrará el fondo durante los primeros cuatro años.
Ningún país ha realizado todavía un compromiso financiero específico con el fondo, pero la UE afirma que aportará una contribución «sustancial», mientras que el enviado estadounidense para el clima, John Kerry, afirma que Washington destinará «varios millones de dólares al fondo en la COP», según Reuters.
La siguiente fase de la acción climática dependerá en gran medida del resultado del esperado Balance Mundial de la COP28, pero algunas cuestiones absolutas siguen vigentes. Para mantener las temperaturas mundiales por debajo de 1,5 °C, las emisiones deben disminuir alrededor de un 7 % anual hasta 2030, según afirma el Foro Económico Mundial en un nuevo informe.
Esto supondría un giro brusco frente a los aumentos actuales del 1,5 % anual, advierten los autores de The State of Climate Action: Major Course Correction Needed from +1.5% to −7% Annual Emissions.

