El metano es un contaminante más potente que el CO2: así pueden las empresas energéticas ayudar a contenerlo

Nuclear power plant cooling tower emitting fumes.
Cooling tower polluting the air by emitting fumes at a nuclear power plant.Image: Thomas Millot/Unsplash
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  • El metano es más potente que el CO2 y sus niveles en la atmósfera están aumentando.

  • Las fugas derivadas de la extracción y el procesamiento de carbón, petróleo y gas natural son responsables de un tercio de todo el metano.

  • Los niveles pueden reducirse rápida y considerablemente si los gobiernos y la industria se implican.

  • Las empresas energéticas pueden reducir considerablemente sus emisiones con tecnología que ya está desarrollada y es barata.

Una de las imágenes más reveladoras que ilustran el reto al que nos enfrentamos para reducir el calentamiento global se observa mejor desde el espacio.

Las imágenes satelitales recopiladas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) muestran enormes volúmenes de metano que se han filtrado a la atmósfera durante los últimos dos años desde centrales eléctricas de carbón y minas de todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Australia.

El metano es un gas de efecto invernadero que es 80 veces más eficaz que el dióxido de carbono para atrapar el calor en la atmósfera durante un período de 20 años. Se estima que representa el 30 % del aumento de las temperaturas mundiales.

Como hay menos metano en la atmósfera y se degrada más rápido que el CO2, eliminarlo tendrá un efecto rápido y considerable en la ralentización del calentamiento global a corto y medio plazo.

Mapa de las fugas de metano en todo el mundo.Image: AIE

La industria de los combustibles fósiles produce enormes volúmenes de metano

Una forma rápida de lograrlo sería centrarse en la industria de los combustibles fósiles, el mayor contribuyente a las emisiones atmosféricas de metano de origen humano, según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE).

El sector energético produce metano principalmente como subproducto de la perforación en busca de petróleo y gas natural y de la minería del carbón. Las empresas capturan y utilizan una parte, pero se pierde mucho más por las fugas, sobre todo en la cadena de suministro de gas natural, según el informe más reciente del Rastreador de metano de la AIE, puesto en marcha en 2019.

Aunque el uso de combustibles fósiles está disminuyendo, es probable que la demanda se mantenga durante muchos años, especialmente a medida que las economías se recuperan de la recesión provocada por la pandemia. Por consiguiente, los niveles de carbono y metano en la atmósfera siguen aumentando.

Un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos reveló que, el año pasado, las concentraciones de metano registraron el mayor aumento del que se tiene constancia y ahora son un 6 % superiores a las de 2000.

La AIE advierte que las emisiones de la industria tendrían que reducirse en tres cuartas partes antes de 2030 para alcanzar su escenario de cero emisiones netas en 2050.

¿Cómo se puede lograr?

Reducir el uso de combustibles fósiles sería la mejor opción a largo plazo, pero para alcanzar antes los objetivos de cero emisiones netas, los gobiernos y las empresas deben tomar medidas correctivas inmediatas para reducir la cantidad de metano que produce el sector energético.

Por fortuna, reducir las fugas es una medida sencilla y de bajo costo para recortar las emisiones. La AIE estima que se puede reducir más de dos tercios de la contaminación por metano del sector energético con la tecnología existente y que es posible eliminar el 45 % sin costo neto.

Ya se aplican en muchos lugares medidas sencillas, como instalar detectores de fugas y exigir la reparación de infraestructuras dañadas, y es fácil ampliarlas.

Los países deben colaborar para reducir drásticamente las emisiones

Del mismo modo, también es fácil aplicar normas tecnológicas más estrictas y prohibir la quema y la ventilación de gases que no sean de emergencia, es decir, quemar gases deliberadamente o permitir que escapen.

Disponer de mejores datos sobre emisiones y medidas de reducción sería algo más difícil, pero podría elevar al 15 % la reducción conjunta de metano lograda con todas las medidas contra las fugas, afirma la AIE.

Reducción de emisiones para alcanzar cero emisiones netas.Image: AIE

Las medidas más amplias para reducir la producción de este gas en toda la industria a escala mundial requerirían cooperación internacional, y ya se han logrado avances.

Se prevé que una alianza internacional de países comprometidos con una iniciativa liderada por Estados Unidos y la Unión Europea para reducir las emisiones de metano permita recortarlas un 30 % con respecto a los niveles de 2020. El Compromiso Mundial sobre el Metano, establecido en septiembre, cuenta ahora entre sus signatarios con 33 países que producen el 30 % del metano mundial.

Reducir a la mitad el uso del carbón tendrá un enorme impacto

La mejor manera de reducir las emisiones de metano procedentes del carbón es disminuir la demanda del más contaminante de los combustibles fósiles, afirma el informe. Si la oferta se redujera a la mitad para 2030, en consonancia con el escenario de cero emisiones netas de la AIE, el metano atmosférico total podría disminuir un 10 %, y una mejor gestión de las fugas en las minas permitiría reducir otro 5 %.

Los datos y análisis de emisiones obtenidos por satélite y otras fuentes también presionarían a las empresas energéticas para que actuaran. Si establecieran mejores mecanismos de seguimiento, reducción de emisiones y alerta temprana, se podría restar otro 10 % a las concentraciones mundiales de metano.

Aunque los científicos advierten que no todo el metano es de origen humano, reducir las emisiones que sí lo son ayudará a frenar el calentamiento global.

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