Greta Thunberg pide ‘un cambio de sistema, no un cambio climático’. Esto es lo que podría significar

Students use a carnival float depicting Swedish environmental campaigner Greta Thunberg during a strike from school to demand action on climate change at the town hall square of Duesseldorf, Germany, March 15, 2019. REUTERS/Wolfgang Rattay - RC1C82DFDD50
The strikes have gone global.Image: REUTERS/Wolfgang Rattay
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Greta Thunberg, la activista climática sueca de 16 años, pide un cambio de sistema. En una rueda de prensa en Bruselas, le dijo a la Comisión Europea que, para combatir el cambio climático, necesitamos cambiar nuestros sistemas políticos y económicos, un mensaje que se ha repetido en pancartas y consignas en las huelgas climáticas estudiantiles de todo el mundo.

Las huelgas escolares por el clima, que ella comenzó en solitario en agosto de 2018, se han convertido en un movimiento social con 1.659 huelgas previstas para el 15 de marzo en 105 países.

Pero ¿qué es el cambio de sistema? ¿Cómo cambian los sistemas enteros? Cuando vemos iniciativas de «salvar el planeta», suelen parecer decisiones individuales que no cuestan mucho, como cambiar a un cepillo de dientes de bambú o lavar los envases antes de reciclarlos. Por supuesto, hay que hacer estas cosas, pero no deben confundirse con el cambio de sistema.

La mayoría de las personas no sabe cómo cambiar los sistemas políticos, económicos y sociales. Terminan adoptando gestos simbólicos que incluso pueden perpetuar el problema. Además, está la cuestión de cómo superar los poderosos intereses creados que se benefician del sistema actual. Pero existen investigaciones que pueden ayudarnos a entender el cambio de sistema.

La teoría neoinstitucional es un enfoque para entender cómo y por qué las personas se organizan colectivamente. Las personas crean significados, siguen normas y reproducen estructuras –como aulas, empresas, oficinas y centros comunitarios– basándose en suposiciones sobre lo que es correcto y adecuado. Las aulas se parecen entre sí, no porque cada vez que montamos una decidamos racionalmente cómo hacerlo, sino porque damos por supuesto cómo debe ser un aula.

Como formamos parte de estas estructuras de significado, reproducimos las normas y creencias existentes y nos resistimos al cambio. El cambio de sistema se produce cuando dejamos de dar por sentadas nuestras suposiciones, lo que permite que cada vez más personas cuestionen el statu quo.

Escanear el horizonte

Thunberg nos dice que nuestros sistemas políticos y económicos actuales ya no son adecuados para su propósito. Señala que el emperador va desnudo.

Cambiar un sistema lleva tiempo. Mi investigación sobre el movimiento LGBT en Irlanda documentó esfuerzos y logros a lo largo de 40 años. La homosexualidad pasó de ser un delito a ser celebrada en un movimiento progresista. Mientras que el referéndum sobre la igualdad matrimonial duró un día en 2015, los esfuerzos de muchas personas por cambiar el sistema llevaron décadas.

El marco de los Tres Horizontes puede ayudar a explicar los distintos factores que conducen al cambio de los sistemas. El horizonte uno es la situación habitual –el statu quo– y la institución saliente en tiempos de cambio. El horizonte tres es la nueva institución, con estructuras y creencias recién legitimadas. El espacio entre ambos es el horizonte dos, ocupado por personas centradas en el cambio social, que lideran la transición de un sistema antiguo al nuevo.

El cambio puede parecer repentino, pero normalmente sigue a muchos años de cambios en las creencias.Image: Sheila Cannon, cortesía de la autora

La mayoría de las personas reconoce los problemas del sistema actual y quiere ayudar a la sociedad a avanzar hacia algo más sostenible. Productos como los cepillos de dientes de bambú existen para monetizar esa preocupación, pero como se venden en plástico y se transportan por todo el mundo, su producción y distribución sigue consumiendo combustibles fósiles y no hace nada por cambiar el sistema económico o político existente, que alimenta el cambio climático. Un desafío colectivo a las élites políticas y económicas es probablemente más eficaz para forzar esta transición.

Cuando aparecen aspectos del horizonte tres –destellos de un sistema más sostenible–, suelen ser rechazados por ilegítimos o demasiado radicales. Cuando Rosa Parks se sentó en la parte delantera del autobús, en 1955, en un gesto para promover los derechos civiles en Estados Unidos, fue condenada. Mirando hacia atrás, una vez producido el cambio de sistema, estas personas son vistas como líderes.

¿El fin del capitalismo?

El sistema que debe cambiarse para evitar el desastre climático es el capitalismo, que está perdiendo su legitimidad debido en gran medida al fracaso del sistema para responder eficazmente al cambio climático.

Aplicando todo lo que he aprendido sobre cómo cambian los sistemas, es posible imaginar que el sistema actual, que sostiene el capitalismo de la situación habitual –horizonte uno del marco–, está ocupado por quienes siguen produciendo, vendiendo y consumiendo productos y servicios que dependen de los combustibles fósiles. Eso nos incluye a la mayoría, pero el horizonte uno también lo mantienen los negacionistas del clima y los inversores en energía fósil, que, pese a la evidencia científica, siguen tirando adelante.

Un sistema más sostenible podría incluir políticas que hoy consideramos «extremas», como la renta básica universal. Se trata de un pago garantizado a todas las personas, independientemente de su riqueza, que podría ayudar a romper el ciclo de producción y consumo que contamina la atmósfera y llena el océano de plástico desechado. Las pruebas sugieren que existe un apoyo creciente a esta idea, especialmente entre los jóvenes.

Extender los derechos humanos a los no humanos e incluso a los ecosistemas es otra idea que hoy parece radical, pero que gana terreno y podría definir un sistema alternativo en el futuro. Una cosa es segura: algún día miraremos con horror cómo los seres humanos trataron al mundo natural, como muchos ya hacen en el presente.

Si quienes participan en las huelgas climáticas siguen haciendo crecer su movimiento y manteniendo el impulso, su liderazgo podría ser una parte importante de la transición de la sociedad hacia un sistema más sostenible en el horizonte tres.

El capitalismo puede parecer permanente, pero las investigaciones demuestran que los sistemas cambian inevitablemente con el tiempo y que, en última instancia, los creamos y reforzamos nosotros. Pero para cambiar algo, las personas deben cuestionar primero su propio papel en el sistema primero.

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