Esta especie de ave se beneficia de los efectos del cambio climático

Cranes are seen at the Duchang wetland of Poyang Lake in Jiujiang, Jiangxi province, China October 30, 2019. Picture taken October 30, 2019. REUTERS/Stringer ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. CHINA OUT. - RC1903A823F0
Cranes are seen at the Duchang wetland of Poyang Lake in Jiujiang.Image: REUTERS/Stringer
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Los pastizales de las praderas canadienses son una joya oculta para los observadores de aves, ya que millones de aves migratorias las atraviesan cada año. Pero también son uno de los paisajes más transformados del mundo y desaparecen más rápido que la selva amazónica, ya que son absorbidos por otros usos, como la agricultura y la industria.

Los científicos temen que estos pastizales, ya sometidos a presión, no puedan adaptarse al cambio climático rápido y continuo. Se prevé que los pastizales de las praderas canadienses se vuelvan más cálidos y húmedos con el tiempo, pero también habrá oscilaciones rápidas entre condiciones húmedas y secas, así como variabilidad estacional.

Estos cambios están estrechamente relacionados con el crecimiento de las plantas, la producción de semillas, la emergencia de insectos y la idoneidad de la región para las plantas y los animales.

A medida que estos cambios se consoliden, habrá ganadores y perdedores. Un año más cálido o más húmedo podría favorecer mejores condiciones de crecimiento para las plantas de las que dependen los animales para alimentarse, o podría obstaculizar la reproducción animal. Con el tiempo, las mayores tasas de cambio en la temperatura y la precipitación podrían obligar a las especies a adaptarse o desaparecer.

Nuestro nuevo estudio reveló que el cambio climático —el aumento a largo plazo de la temperatura y la precipitación— afecta a las aves y a los insectos acuáticos con más intensidad que la temperatura y la precipitación de un año determinado. Para algunas especies de aves, las condiciones progresivamente más cálidas y húmedas son beneficiosas.

Las praderas se están volviendo más silenciosas

Las praderas han perdido entre el 60 % y el 70 % de sus humedales originales y más del 70 % de sus pastizales nativos debido al desarrollo agrícola. La presión por convertir la tierra de su estado natural en tierras de cultivo continúa hoy.

Image: Ducks Unlimited Canada

Algunos pastizales nativos están protegidos, pero están insuficientemente representados en los refugios protegidos. Estas áreas suelen ser pequeñas y aisladas, lo que las hace más vulnerables al cambio ambiental.

El calentamiento global, por ejemplo, trae consigo más inundaciones, sequías graves y fenómenos climáticos extremos en las praderas, lo que puede provocar hábitats y condiciones ambientales menos adecuados para muchos animales, incluidas las aves. Los expertos advierten de que las “praderas se están volviendo más silenciosas,” pero las razones de este creciente silencio no se comprenden del todo.

Aves en movimiento

Nuestra nueva investigación muestra que los cambios en los patrones climáticos —en particular los cambios a largo plazo en la precipitación y la temperatura— son tan importantes como la pérdida de hábitat para las aves de las praderas.

A medida que la lluvia, las nevadas y la temperatura han aumentado en algunos lugares de las praderas desde mediados del siglo XX, también ha aumentado el número de aves y de variedades. Pero el número de carnívoros y omnívoros ha disminuido con los aumentos a largo plazo de la temperatura o de la precipitación.

A medida que la Tierra se calienta, algunas aves migratorias llegan desde el sur y anidan antes en América del Norte y Europa. Muchas especies también se desplazan hacia zonas que se han vuelto progresivamente más cálidas y posiblemente más húmedas quizá para escapar de las condiciones más secas del sur o para trasladarse a nuevas zonas que ahora son más atractivas o adecuadas para las aves.

Image: Lauren Bortolotti

Si las tendencias climáticas continúan según lo previsto, la influencia del clima local y del cambio climático probablemente superará al uso del suelo como el factor más importante que afecta a las poblaciones de aves. Existen indicios de que este cambio ya ha comenzado en las praderas. Cómo evolucionará dependerá del equilibrio entre la precipitación y la temperatura, y un calentamiento extremo podría acabar teniendo efectos perjudiciales en los humedales de las praderas.

Beneficios de los humedales

En el mismo estudio, comprobamos que los insectos acuáticos —una fuente de alimento esencial para las aves reproductoras— eran más sensibles al uso del suelo y a la química del agua que al tiempo o al cambio climático. La escorrentía de las tierras agrícolas puede aportar contaminantes, incluidos nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, a los humedales y tener efectos negativos en los insectos acuáticos.

Los paisajes con una mayor proporción de vegetación natural alrededor de los humedales (también conocida como vegetación ribereña) ofrecieron más hábitat de refugio para especies ya vulnerables a la pérdida de hábitat. Estas áreas serán cada vez más importantes a medida que se intensifiquen los efectos del clima y del uso del suelo.

Image: Branimir Gjetvaj/Ducks Unlimited Canada

El descubrimiento de que la vegetación ribereña mitiga algunos de los efectos negativos del clima y de los gradientes de calidad del agua sobre diversos insectos acuáticos es clave para la mitigación, ya que muchos grupos de aves aumentaron a medida que aumentaba la cantidad de vegetación. La vegetación ribereña debería considerarse en futuros estudios que utilicen experimentos de gestión del territorio en entornos agrícolas.

Aunque tanto el cambio climático como las prácticas de uso del suelo influirán en las especies de las praderas, solo estas últimas pueden gestionarse de forma práctica. Para garantizar que la biodiversidad de las praderas se mantenga en un clima cambiante, las políticas gubernamentales podrían animar a los productores a conservar los humedales, las zonas de hábitat natural y las franjas ribereñas de amortiguación, con el fin de reducir las perturbaciones y las consecuencias negativas de una agricultura cada vez más intensiva.

Recompensar a los productores por las prácticas agrícolas sostenibles podría ser otra vía a seguir. Desde hace casi una década, las organizaciones agrarias piden que los productores reciban una compensación de algún tipo por los servicios ecosistémicos —el almacenamiento de carbono por parte de los humedales, la recarga de aguas subterráneas, el almacenamiento de agua y el mantenimiento del hábitat para la biodiversidad— que prestan.

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