Richard Tol sugiere que los impactos globales del cambio climático sin mitigar en este siglo podrían ser positivos, incluso si la temperatura media global aumenta más de 2°C por encima de su nivel preindustrial. Su artículo se basa en su nuevo documento de trabajo. Pero presenta un análisis erróneo de los impactos económicos del cambio climático, basado principalmente en los resultados de modelos que se reconoce ampliamente que son incoherentes con la evidencia científica, porque subestiman los graves riesgos que plantea el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
El profesor Tol analizó 26 estimaciones de estudios anteriores sobre los impactos del calentamiento global. Solo dos de ellas indican impactos netos positivos. Un estudio sugirió en 2000 que un calentamiento de 2,5°C aumentaría el bienestar mundial en un equivalente al 0,1 % del PIB. Sin embargo, los autores de ese estudio advirtieron de que su modelo solo había considerado los “efectos de mercado” del cambio climático y había omitido muchos impactos, incluidos los relativos a la calidad de vida, los ecosistemas, la salud, la estética, los fenómenos extremos y las catástrofes.
El otro estudio, del profesor Tol en 2002, concluyó que un calentamiento de 1°C tendría un efecto neto beneficioso para el bienestar equivalente al 2,3 % del PIB. Sin embargo, este estudio hizo suposiciones heroicas sobre el aumento del crecimiento vegetal debido a las mayores concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y, además, excluyó muchos impactos del cambio climático, entre ellos los relativos a la amenidad, la recreación, el turismo, los fenómenos meteorológicos extremos, la pesca, la construcción, el transporte, el suministro de energía y la morbilidad, con el argumento de que “no se han publicado estudios de impacto cuantitativos y exhaustivos.”
No obstante, el profesor Tol afirmó en su blog que su análisis de las 26 estimaciones muestra que “el calentamiento inicial es neto positivo, mientras que un calentamiento adicional provocaría daños netos”. Intentó plantear una afirmación similar en la sección que redactó de un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en 2014, pero los demás autores reconocieron que no estaba respaldada por los datos y la eliminaron.
El año pasado, los editores del ‘Journal of Economic Perspectives’ dieron el extraordinario paso de publicar una tercera corrección a uno de los artículos del profesor Tol en los que en 2009 se afirmaba que las estimaciones de los impactos económicos “apuntan a unos beneficios iniciales de un leve aumento de la temperatura, seguidos de pérdidas a medida que las temperaturas siguen aumentando”. No obstante, el análisis contenía varios errores, entre ellos estudios que se habían representado erróneamente como si indicaran impactos económicos netos positivos. El profesor Tol reconoció algunos de estos errores en una de las correcciones posteriores, y escribió que “a diferencia de la curva original, en la que había beneficios netos del cambio climático asociados a un calentamiento inferior a unos 2°C, en la curva corregida y actualizada los impactos son siempre negativos, al menos en expectativa.”
Las limitaciones de estos modelos económicos han sido destacadas por otros muchos investigadores. Por ejemplo, el doctor Frank Ackerman y coautores en 2010 demostraron que uno de los modelos más utilizados, DICE, predice que un aumento de 19°C en la temperatura media global solo reduciría a la mitad la producción económica mundial. En una breve recopilación de artículos de revisión publicados en 2013 en el ‘Journal of Economic Literature’ de la American Economic Association, el profesor Nicholas Stern, de la London School of Economics and Political Science llamó la atención sobre los problemas de los modelos de impacto, que suponen que el cambio climático solo causa daños relativamente pequeños en la producción económica y no afecta a los factores del crecimiento, como la productividad. En otro artículo, el profesor Robert Pindyck del Massachusetts Institute of Technology concluyó que “estos modelos tienen defectos cruciales que los hacen casi inútiles como herramientas para el análisis de políticas”.
El informe del IPCC señaló las graves limitaciones de los estudios académicos y presentó el siguiente resumen:
“Los impactos económicos mundiales del cambio climático son difíciles de estimar. Las estimaciones del impacto económico realizadas en los últimos 20 años varían en cuanto a la cobertura de subconjuntos de sectores económicos y dependen de un gran número de supuestos, muchos de ellos discutibles, y muchas estimaciones no tienen en cuenta cambios catastróficos, puntos de inflexión ni otros muchos factores. Con estas limitaciones reconocidas, las estimaciones incompletas de las pérdidas económicas mundiales anuales para aumentos adicionales de la temperatura de ~2°C se sitúan entre el 0,2 % y el 2,0 % de los ingresos (±1 desviación estándar en torno a la media) (evidencia media, acuerdo medio). Es más probable que las pérdidas sean mayores, y no menores, que este intervalo (evidencia limitada, acuerdo alto). Además, existen grandes diferencias entre países y dentro de ellos. Las pérdidas se aceleran con un mayor calentamiento (evidencia limitada, acuerdo alto), pero se han realizado pocas estimaciones cuantitativas para un calentamiento adicional de alrededor de 3°C o más.”
Pese a estos problemas ampliamente aceptados, el profesor Tol afirmó con seguridad en su blog que “el cambio de bienestar provocado por el cambio climático equivale al cambio de bienestar causado por una variación de la renta de unos pocos puntos porcentuales.” Esta afirmación pone de manifiesto hasta qué punto el análisis del profesor Tol se aparta de la evidencia científica. En su resumen de la evidencia sobre los impactos, el IPCC concluyó:
“Sin esfuerzos de mitigación adicionales a los actuales, incluso con adaptación, el calentamiento al final del siglo XXI provocará un riesgo alto o muy alto de impactos graves, generalizados e irreversibles a escala mundial (confianza alta). En la mayoría de los escenarios sin esfuerzos de mitigación adicionales (aquellos con concentraciones atmosféricas en 2100 >1000 ppm de CO2-eq), es más probable que el calentamiento supere los 4°C por encima de los niveles preindustriales en 2100 que no lo haga. Los riesgos asociados a temperaturas iguales o superiores a 4°C incluyen una extinción sustancial de especies, inseguridad alimentaria mundial y regional, limitaciones considerables para las actividades humanas habituales y un potencial de adaptación limitado en algunos casos (confianza alta). Algunos riesgos del cambio climático, como los que afectan a sistemas únicos y amenazados y los asociados a fenómenos meteorológicos extremos, son de moderados a altos con temperaturas entre 1°C y 2°C por encima de los niveles preindustriales.”
El posible impacto económico del cambio climático es una cuestión importante. Los datos actuales, en su conjunto, no respaldan las afirmaciones de que un calentamiento de hasta 2°C vaya a generar un beneficio económico neto mundial, ni de que los impactos de este siglo vayan a ser necesariamente pequeños.
Publicado en colaboración con LSE
Autor: Bob Ward es director de Políticas y Comunicación en el Grantham Research Institute on Climate Change and the Environment y el Centre for Climate Change Economics and Policy de la London School of Economics and Political Science.
Imagen: un tractor recoge pelotas de golf en un campo de prácticas en la zona de Palm Springs (California), el 13 de abril de 2015. REUTERS/Lucy Nicholson




