Canadá ha lanzado su primera estrategia nacional de adaptación climática.
La estrategia pretende reducir el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones e incendios forestales.
También mitigará los efectos del calentamiento global impulsado por los combustibles fósiles, incluido el deshielo del permafrost.
La estrategia se aplicará durante la próxima década y, según las estimaciones, costará 15.400 millones de dólares canadienses (11.690 millones de dólares) anuales para 2030.
Canadá lanzó el martes su primera estrategia nacional de adaptación climática, cuyo objetivo es reducir el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones e incendios forestales, y mitigar los efectos a largo plazo del calentamiento global impulsado por los combustibles fósiles, incluido el deshielo del permafrost.
La estrategia llega mientras Canadá afronta su peor temporada de incendios forestales hasta la fecha, con 7,8 millones de hectáreas ya quemadas antes incluso de que comiencen los meses más calurosos del verano.
Según el Gobierno federal, para 2030 se prevé que las pérdidas anuales promedio causadas por desastres alcancen los 15.400 millones de dólares canadienses (11.690 millones de dólares), mientras que el Canadian Climate Institute (CCI) calcula que los impactos climáticos frenarán el crecimiento económico de Canadá en 25.000 millones de dólares canadienses anuales para 2025, lo que equivale al 50 % del crecimiento del PIB proyectado.
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Entre los desastres climáticos recientes figuran el huracán Fiona, que azotó las provincias atlánticas; un «río atmosférico» de lluvia que provocó inundaciones récord en Columbia Británica; y una cúpula de calor en 2021, también en Columbia Británica, que causó cientos de muertes.
«La estrategia busca transformar la manera en que los gobiernos, las comunidades y los canadienses colaboran para prepararse y reducir los riesgos del cambio climático mediante medidas coordinadas y ambiciosas», declaró en un comunicado Steven Guilbeault, ministro federal de Medio Ambiente.
Entre los objetivos figuran mejorar los resultados en materia de salud, proteger la naturaleza y la biodiversidad, y construir infraestructuras más resilientes. En los próximos meses, el Gobierno federal trabajará con las provincias y los territorios para aplicar medidas clave.
Ya está en marcha una inversión de 164 millones de dólares canadienses para mejorar la cartografía de las inundaciones, y desde el otoño de 2022 el Gobierno se ha comprometido a destinar más de 2.000 millones de dólares canadienses a proyectos de adaptación.
Los centros de estudios sobre políticas climáticas celebraron la aprobación definitiva de la estrategia, que fue publicada en forma de borrador el pasado noviembre, pero señalaron que harán falta importantes fondos nuevos y una acción gubernamental coordinada para obtener resultados.
«La Estrategia Nacional de Adaptación es una herramienta sólida para abordar los mayores riesgos climáticos que afronta el país», afirmó Ryan Ness, director de adaptación del CCI. «El Gobierno federal debe actuar con rapidez para financiarla y aplicarla, a fin de proteger a los canadienses frente a la creciente amenaza y los costos cada vez mayores de los desastres climáticos».




