La demanda mundial de productos de cacao está aumentando rápidamente.
Más del 90% de la producción mundial procede de hasta 6 millones de pequeñas explotaciones agrícolas, la base de una cadena de suministro dominada por un puñado de grandes procesadores multinacionales y marcas de confitería.
Las cadenas de suministro complementarias, mediante la agricultura inteligente frente al clima, el chocolate basado en la fermentación o el cacao cultivado en células, ofrecen un camino para reducir la deforestación, diversificar el suministro y estabilizar los precios.
El chocolate y los productos derivados del cacao brindan placer a miles de millones de personas, pero la cadena de suministro que lleva este lujo a nuestras mesas está bajo presión. La demanda mundial de chocolate crece: el mercado mundial de productos de chocolate se valoraba en unos 123 000 millones de dólares en 2024 y se prevé que supere los 184 000 millones de dólares en 2033. Sin embargo, este crecimiento se sustenta en unos cimientos frágiles. Dos países de África Occidental, Côte d’Ivoire y Ghana, producen alrededor del 60% de las semillas de cacao del mundo y más del 90% de la producción mundial procede de hasta 6 millones de pequeñas explotaciones agrícolas, la base de una cadena de suministro dominada por un puñado de grandes procesadores multinacionales y marcas de confitería.
La historia del cacao y sus desafíos
Una introducción botánica
Los cacaoteros (theobroma cacao) son pequeños árboles perennifolios tropicales que prosperan en climas cálidos y húmedos, y en suelos ácidos y bien drenados. Producen vainas de colores que contienen entre 30 y 50 semillas rodeadas de una pulpa dulce. Tras la cosecha, los granos y la pulpa se fermentan durante varios días, lo que transforma el amargor en los complejos sabores tan apreciados en el chocolate. De media, cada vaina produce entre 40 y 50 gramos de granos secos, que pueden separarse en partes casi iguales de manteca de cacao y sólidos de cacao.
Una cadena de suministro concentrada
Como el cacao crece mejor en zonas boscosas o que antes lo fueron, los agricultores han talado con frecuencia nuevas tierras para plantar árboles. Esta expansión ha convertido el cacao en un principal impulsor de la deforestación en África Occidental, que provoca degradación del suelo, inseguridad hídrica y pérdida de cosechas. La deforestación vinculada al cacao también amenaza zonas de alta biodiversidad en el África subsahariana y el sudeste asiático. Aunque la mayor parte del cacao procede de pequeños productores, el procesamiento y la exportación están dominados por unos pocos comerciantes y molineros.
Esta concentración significa que, mientras los agricultores soportan el impacto ambiental, tienen un poder de negociación limitado y, a menudo, carecen de acceso a financiación o formación para adoptar prácticas sostenibles. Los recientes repuntes de los precios del cacao —los precios más que se duplicaron entre mediados de 2022 y principios de 2024— ponen de manifiesto cómo las perturbaciones del suministro se propagan por todo el mercado.
Presiones climáticas y éticas
El cacao es sensible a los cambios en las precipitaciones y la temperatura. El clima impredecible asociado al cambio climático ha reducido los rendimientos en regiones clave, mientras que plagas y enfermedades, como el virus del hinchamiento de brotes del cacao, siguen propagándose. Además, la industria también debe hacer frente a denuncias de trabajo infantil y salarios bajos. Las certificaciones de sostenibilidad han mejorado la transparencia, pero la demanda mundial sigue empujando hacia bosques que hasta ahora no se habían tocado.
Por qué el modelo actual es difícil de mantener
Deforestación y pérdida de biodiversidad
La expansión del cacao hacia los bosques está impulsada por la búsqueda de mayores rendimientos e ingresos. El papel del cacao en el uso insostenible de la tierra ha sido ampliamente estudiado. La deforestación provoca el agotamiento del suelo, la reducción de las precipitaciones y la pérdida de polinizadores y fauna silvestre. Por tanto, proteger los bosques primarios y secundarios es uno de los principios clave del cacao sostenible, pero, con una demanda creciente, esto resulta cada vez más difícil.
Pequeños productores bajo presión
La mayoría de los agricultores carecen del capital necesario para invertir en plantones mejorados, riego o fertilizantes. También se enfrentan a árboles envejecidos y plagas que reducen la productividad. Sin apoyo, muchos siguen talando nuevas tierras para mantener los rendimientos, perpetuando así el ciclo de deforestación.
Riesgo de concentración
La cadena de valor mundial del cacao está estructuralmente desequilibrada. Millones de pequeños agricultores —la mayoría cultiva menos de 5 hectáreas— forman la base de la pirámide de suministro. Sin embargo, en la parte superior, unas pocas empresas multinacionales dominan la compra, el procesamiento y la distribución de productos de cacao (las principales son Mars, Cargill, Barry Callebaut, Mondelez, Ferrero, Hershey, Lindt, Godiva y Nestlé). Esta relación de muchos a pocos genera un riesgo de concentración agudo. Las subidas bruscas de precios, los fenómenos climáticos o la inestabilidad política en los principales países productores se propagan rápidamente por la cadena de suministro, afectando desde los precios del grano en Ghana hasta los precios de las tabletas de chocolate en Europa.
Construir complementariedad
Diversificar las fuentes de suministro es fundamental. Dos enfoques, la intensificación sostenible y el cacao alternativo, ofrecen cierta esperanza.
1. Intensificación sostenible y agroforestería
Los agricultores pueden mejorar los rendimientos en las tierras existentes mediante prácticas inteligentes frente al clima: uso de árboles de sombra para mantener la humedad, cultivo intercalado de cacao con otros cultivos y adopción de variedades resistentes a enfermedades. Las iniciativas de certificación, como Rainforest Alliance y Fairtrade, fomentan estas prácticas, pero su adopción sigue siendo limitada. Los principios del Banco Mundial para el cacao libre de deforestación exigen proteger los bosques, garantizar la legalidad, mejorar la transparencia, integrar la sostenibilidad en las estrategias empresariales y operar a escala. Los gobiernos y los compradores deberían ofrecer primas por el cacao verificado como libre de deforestación e invertir en servicios de extensión, riego y gestión de plagas.
2. Innovación sin cacao y cadenas de suministro complementarias
Las cadenas de suministro complementarias están surgiendo rápidamente junto al cacao tradicional, impulsadas por la biotecnología, la fermentación y la química orgánica. Un número creciente de empresas está repensando el chocolate desde cero: reproduciendo su sabor, su textura y su perfil de grasas sin depender de granos tropicales.
Varias empresas aprovechan la fermentación y los ingredientes reciclados para recrear la experiencia sensorial del cacao. Por ejemplo, Voyage Foods, Win-Win y Planet A Foods utilizan sustratos como la avena, la harina de girasol y la algarroba para lograr un sabor similar al del cacao con emisiones considerablemente menores. Otras, como Celleste Bio y California Cultured, avanzan en el cacao cultivado en células, haciendo crecer células reales de cacao en biorreactores en condiciones controladas. Una tercera ola explora la producción de grasas estructuradas que imitan la manteca de cacao, un componente funcional clave del chocolate.
Estas innovaciones no están pensadas para sustituir a corto plazo al chocolate premium de origen único. Ofrecen opciones escalables y complementarias para aplicaciones de consumo masivo —recubrimientos, rellenos y formulaciones industriales— donde la demanda de volumen es mayor y el impacto ambiental, más agudo. Junto con la agricultura sostenible, estos enfoques diversifican el abastecimiento, alivian la presión sobre los bosques tropicales y aportan resiliencia a una cadena de valor frágil.
Análisis de los modelos de negocio
Garantizar que los agricultores se beneficien de la transición hacia el cacao sostenible, y no sean sus víctimas colaterales, exige ir más allá de los acuerdos de suministro a corto plazo y avanzar hacia un rediseño sistémico de los modelos de negocio. Destacan cuatro cambios:
1. Alinear incentivos mediante el reparto de valor
Los mercados spot tradicionales ofrecen poca previsibilidad o beneficios a los productores. En cambio, los contratos de suministro a largo plazo combinados con el reparto de ingresos o garantías de primas pueden alinear los incentivos a lo largo de toda la cadena de valor. Estos modelos ofrecen a los agricultores unos ingresos estables, lo que justifica la inversión en replantación, salud del suelo y prácticas resilientes al clima.
2. Pasar de las cadenas de suministro a las redes de valor
Empoderar a los agricultores como copropietarios, mediante cooperativas, infraestructuras de procesamiento compartidas o participaciones locales en el capital, puede reequilibrar el poder de negociación. Los nuevos actores que construyan infraestructuras de cacao alternativo en las regiones de origen deberían considerar modelos de propiedad inclusivos para evitar reproducir dinámicas extractivas.
3. Aprovechar la financiación combinada y los servicios ecosistémicos
Movilizar capital para la agricultura sostenible requiere herramientas financieras creativas. La financiación combinada puede reducir el riesgo de la inversión de los pequeños productores, mientras que los pagos por carbono y los créditos de biodiversidad ayudan a internalizar el valor de la deforestación evitada. Programas como el Fondo de Alianza para el Carbono Forestal del Banco Mundial, están siendo pioneros en este enfoque en los paisajes productores de cacao.
4. Invertir en la capacidad de los agricultores, no solo en el cumplimiento normativo
Más allá de la certificación, los agricultores necesitan acceso a insumos de calidad, plantones resistentes a enfermedades y conocimientos agronómicos. Los mecanismos de entrega escalables, como las aplicaciones móviles de agronomía, los seguros agrupados y la formación descentralizada, pueden favorecer la adopción de prácticas inteligentes frente al clima y reducir la presión de expansión sobre la tierra.
Una responsabilidad compartida para un futuro sostenible del cacao
Los desafíos del cacao no pueden resolverse por una sola parte. Los gobiernos deben hacer cumplir la protección forestal y apoyar la infraestructura rural; las empresas deben comprometerse con un cacao trazable y libre de deforestación e invertir en cadenas de suministro alternativas; y los consumidores deben recibir apoyo para evolucionar su percepción del chocolate y la confitería, avanzando hacia una idea del chocolate más premium y sostenible.
Las cadenas de suministro complementarias, mediante la agricultura inteligente frente al clima, el chocolate basado en la fermentación o el cacao cultivado en células, ofrecen un camino para reducir la deforestación, diversificar el suministro y estabilizar los precios. Cuando se combinan con modelos de negocio inclusivos que sitúan a los propietarios de tierras y a los agricultores en el centro, estas innovaciones pueden garantizar que la industria del cacao siga deleitando a los consumidores sin pasar factura al planeta.





