Los científicos han elaborado un plan de acción para salvar la selva amazónica, su sistema fluvial y la región.
Incluye respetar a las más de 400 comunidades indígenas de la Amazonía y exponer a las empresas o líneas de productos que amenazan la viabilidad de la región.
La iniciativa está convocada por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
La selva amazónica es un ecosistema megadiverso que alberga a 35 millones de personas y 1 de cada 10 especies conocidas de la Tierra.
Pero su supervivencia está en juego. La deforestación y el cambio climático han provocado que la selva amazónica pierda una quinta parte de su cobertura forestal en 50 años.
Los expertos advierten de que la región se acerca a un punto de inflexión peligroso, donde vastas zonas de bosque se reducirán a pastizales abiertos.
Ahora, los científicos han expuesto 10 formas clave de salvar la selva amazónica y su sistema fluvial.
La Amazonía que queremos
Denominado La Amazonía que queremos, las recomendaciones se basan en una evaluación científica detallada del estado de la Amazonía. Dan prioridad al bienestar a largo plazo del ecosistema de la región y de su población.
Los científicos de la región y quienes la estudian elaboraron las recomendaciones tras constituir el Panel Científico para la Amazonía. Este está convocado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SDSN), que moviliza la experiencia científica y tecnológica mundial para promover soluciones prácticas para el desarrollo sostenible.
A continuación se presenta un resumen de las 10 recomendaciones.
1. La soberanía de la Amazonía es intocable
Los países de la región amazónica tienen derechos soberanos sobre sus territorios y recursos naturales. Se trata de derechos legales que no pueden ser cuestionados por naciones ajenas a la Amazonía. Los ocho países de la Amazonía son Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa.
2. Los derechos de los habitantes de la Amazonía son una prioridad
Todo desarrollo sostenible en la Amazonía debe respetar la dignidad y los derechos de su población, afirman los científicos. Unos 35 millones de personas viven en la región. Esta incluye más de 400 comunidades indígenas y tradicionales que hablan más de 300 idiomas.
3. Salvar la Amazonía es un compromiso global
Los países amazónicos deben elaborar y aplicar un plan para salvar la Amazonía, y los países de todo el mundo deben apoyarlo. Como consumidores de productos procedentes de zonas deforestadas, los países más desarrollados tienen una responsabilidad especial.
4. Soluciones basadas en la ciencia
Las recomendaciones de los científicos que investigan la Amazonía, y especialmente las de los países amazónicos, orientarán el desarrollo sostenible de la región. Estas también se basarán en “principios científicos sólidos”. La innovación debe explorar opciones como el desarrollo de la economía forestal y la protección de la pesca en aguas dulces.
5. Los pueblos indígenas son los guardianes del bosque amazónico
Los pueblos originarios de la región han gestionado el bosque amazónico durante miles de años, según el Panel Científico para la Amazonía. Sus derechos, sus conocimientos tradicionales y sus prácticas deben respetarse y priorizarse.
6. Monitoreo en tiempo real
Los satélites y otras herramientas de datos son fundamentales para el monitoreo en tiempo real de la deforestación, los incendios forestales y otras amenazas para la Amazonía. Los datos recopilados sobre el terreno también son cruciales para respaldar esta labor. La comunidad científica debe colaborar para implementar un sistema de alerta temprana que informe al mundo sobre los riesgos en “tiempo casi real”.
7. Una economía sostenible y eficiente para una Amazonía con futuro
Las organizaciones privadas no pueden participar en actividades comerciales que pongan en peligro la supervivencia del bosque amazónico y de su población. La agricultura, la minería y la energía hidroeléctrica deben mantenerse dentro de áreas autorizadas y basarse en una ciencia clara. Debe darse prioridad a la mejora de las zonas degradadas mediante la adopción de tecnología y buenas prácticas.
8. Responsabilidad por la producción sostenible
Los productos de la Amazonía deben producirse de forma sostenible. Todas las empresas que comercian o utilizan productos originarios de la Amazonía son responsables de ello, incluidos los fondos de inversión y los bancos. Si alguna empresa o línea de productos amenaza la viabilidad de la selva amazónica, los consumidores deberían tener acceso a toda la información al respecto. Cuando se hayan producido actividades ilegales, deben adoptarse a gran escala medidas de certificación y prácticas sostenibles.
9. Restauración forestal urgente
Deben priorizarse los planes de restauración forestal establecidos por los países amazónicos. “Una reforestación inmediata, activa y ambiciosa” puede reducir el riesgo de que las zonas forestales se conviertan en sabanas tropicales (praderas), afirman los científicos. “Esto es especialmente cierto en las regiones deforestadas, que en gran medida son ranchos ganaderos y tierras agrícolas abandonadas, y que representan alrededor del 23% de la superficie forestal destruida”, añaden.
10. Aprovechamiento de las nuevas tecnologías
La ciencia y las tecnologías avanzadas pueden salvar el bosque tropical y los ecosistemas, pueblos y comunidades de la Amazonía. Pueden aprovecharse nuevas tecnologías y bioindustrias de alto valor. Entre ellas se incluyen la farmacéutica, la alimentación, los cosméticos, los nuevos materiales y los nutracéuticos, es decir, productos con beneficios para la salud derivados de fuentes alimentarias, como los suplementos nutricionales. Estos deben gestionarse estrictamente dentro de límites ecológicos claros y firmes.
Soluciones innovadoras
El Foro Económico Mundial convoca proyectos innovadores de bioeconomía en la selva amazónica que protejan y restauren su biodiversidad y ecosistema.
El Trillion Trees: Amazon Bioeconomy Challenge forma parte de 1t.org, la iniciativa mundial de reforestación del Foro, que tiene como objetivo conservar, restaurar y hacer crecer un billón de árboles para 2030.
El desafío está alojado en UpLink, una plataforma digital lanzada por el Foro y sus socios para recabar de forma colectiva soluciones innovadoras a los mayores problemas del mundo.



