Una ciudad de Pakistán acaba de registrar lo que, según informes, se describe como el día de abril más caluroso del planeta, con temperaturas que alcanzaron los 50.2 °C.
Los informes locales describieron calles desiertas y varios casos de insolación grave el 30 de abril en Nawabshah, una ciudad situada a unos 130 km al noreste de Karachi, con alrededor de 1.1 millones de habitantes.
La temperatura récord se registró tras una ola de calor en marzo. Además, existe el temor de que los residentes abandonen la ciudad por completo cuando llegue el verano.
Durante varias décadas se han observado temperaturas récord en muchos lugares distintos como consecuencia del cambio climático.
Este gráfico de la NASA ilustra el cambio de la temperatura media de la superficie terrestre en relación con las temperaturas medias de 1951-1980. Diecisiete de los 18 años más cálidos del registro de 136 años se han producido desde 2001, mientras que 2016 figura como el más cálido.
Estos aumentos son especialmente problemáticos en las zonas del mundo que ya sufren un calor extremo.
«El desafío es que ahora están alcanzando niveles peligrosos para los seres humanos y muchos otros animales», explica Emily Farnworth, directora de Iniciativas sobre el Cambio Climático del Foro Económico Mundial.
El año pasado, Pakistán figuró entre los 10 países más vulnerables al cambio climático.
Y ahora debe encontrar estrategias para adaptarse al aumento de las temperaturas.
Perjudica a las personas débiles y vulnerables
Un informe del periódico en inglés Dawn señaló que el calor insoportable en Nawabshah obligó a la gente a permanecer en casa durante todo el día; las carreteras y los mercados parecían desiertos y la actividad comercial se paralizó.
Aunque un día de inactividad quizá no parezca desastroso, cada año hay más días de mucho calor. Y esto puede tener importantes consecuencias para la productividad a largo plazo.
También ejerce presión sobre los servicios sanitarios locales. El 30 de abril, muchas personas recibieron tratamiento por insolación en Nawabshah.

Las muertes relacionadas con el calor, especialmente entre las personas débiles y vulnerables, también se vuelven más frecuentes. Por ejemplo, una ola de calor en Karachi en 2015 causó la muerte de 1,300 personas.
El aumento de las temperaturas también puede tener un profundo impacto en los cultivos y las labores agrícolas, así como en la resiliencia de infraestructuras esenciales, como las redes de transporte.
Esto significa que, además de la lucha por prevenir el calentamiento global, tendremos que encontrar nuevos métodos para sobrevivir y hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos.
«Las tecnologías para reducir las emisiones y controlar el cambio climático ya existen y deben ampliarse, pero es igual de crucial acelerar el desarrollo de tecnologías y soluciones que fortalezcan la resiliencia climática, para que las comunidades puedan adaptarse al aumento de las temperaturas y al calor extremo», afirma Farnworth.
Encontrar hogares más seguros
Un informe reciente del Banco Mundial sobre el impacto del cambio climático predice que el aumento de las temperaturas y del nivel del mar podría llevar a más de 140 millones de personas a desplazarse dentro de las fronteras de sus países de aquí a 2050.
La migración interna para evitar las zonas más afectadas es una opción válida, según Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Banco Mundial.
«Es importante ayudar a las personas a tomar buenas decisiones sobre si quedarse donde están o trasladarse a lugares nuevos donde sean menos vulnerables», afirma.
El Banco Mundial señala que las ciudades deben planificar la llegada de nuevos habitantes y ofrecer oportunidades de educación, formación y empleo.
También señala que el ciclo completo de la migración climática debe incorporarse a la planificación del desarrollo y que se necesitan más datos para prever las tendencias futuras.
Sin embargo, esa planificación y la adaptación a gran escala requieren una inversión considerable.
Y Pakistán todavía está a la espera de la financiación internacional que necesita para avanzar en la aplicación de su Plan Nacional de Adaptación.
Si el sofocante calor primaveral se convierte en un verano largo y caluroso, esos fondos serán aún más cruciales.





