7 pasos para lograr cadenas de suministro con cero emisiones netas

Global supply chains account for as much as 80% of total carbon emissions and are hindrance to net zero.
Net zero requires supporting SMEs and transitioning entire supply chains.Image: Tom Fisk from Pexels
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  • Un informe de HSBC y BCG concluyó que, pese al creciente número de grandes empresas que se comprometen a reducir sus emisiones, cumplir los objetivos de «Alcance 3» sigue siendo un enorme desafío.

  • Se necesita un nuevo frente en la lucha contra el cambio climático, basado en apoyar a las pymes y transformar cadenas de suministro enteras.

  • La hoja de ruta para esta transición se basa en siete principios clave e incluye acciones específicas que deben llevar a cabo los principales grupos de partes interesadas.

La necesidad de mitigar el cambio climático nunca había sido tan evidente; no puede decirse lo mismo del «cómo». El desafío es demasiado grande para que los gobiernos lo afronten solos y, dado que las cadenas de suministro mundiales representan hasta el 80 % de las emisiones totales de carbono, existe una necesidad real y una expectativa de que las empresas participen. Por eso, la COP26 cambió de rumbo y llevó al sector privado desde la periferia de las cumbres anteriores hasta el centro del escenario.

Los líderes empresariales con quienes hablamos comprenden tanto la urgencia como la responsabilidad. Es alentador que, desde principios de 2020, hayamos observado un fuerte aumento de los compromisos empresariales de alcanzar cero emisiones netas. Muchas organizaciones han empezado a abordar rápidamente sus emisiones directas, pero no se ha hecho lo suficiente para reducir las emisiones indirectas, incluidas las llamadas emisiones de «Alcance 3» que generan sus proveedores.

En HSBC y BCG, creíamos que adoptar un «enfoque de cadena de suministro» permitiría a las empresas centrarse de manera más integral y sería un factor clave para impulsar la acción climática. Por eso nos unimos para explorar qué haría falta para que las cadenas de suministro mundiales transitaran a cero emisiones netas de la manera más eficaz.

De manera sorprendente, nuestra investigación reveló la magnitud del desafío. Concluimos que habría que destinar a las pymes entre 25 y 50 billones de dólares de la inversión estimada de 100 billones necesaria para lograr cadenas de suministro con cero emisiones netas. Esto añade complejidad al desafío climático, ya que las pymes suelen contar con menos conocimientos especializados en materia climática dentro de sus organizaciones y tienen un acceso más limitado al capital para impulsar y financiar la transformación climática.

La segmentación es la siguiente: pequeñas empresas, menos de 50 empleados y facturación inferior a 10 millones de dólares; medianas empresas, entre 50 y 250 empleados y facturación inferior a 50 millones de dólares; grandes empresas, más de 250 empleados y facturación superior a 50 millones de dólares.Image: Informe del Foro Económico Mundial y BCG sobre cadenas de suministro con cero emisiones netas; informe de GFMA y BCG sobre la oportunidad de 150 billones; base de datos Orbis; revisión bibliográfica; análisis de BCG

Sin embargo, aunque los mecanismos variarán según el sector, la investigación también reveló los siete pasos que parecen aplicarse a todos y servir de hoja de ruta para la transición:

1. Repensar el diseño de los productos. Volver al punto de partida y revisar el diseño de los productos, en vez de limitarse a optimizar los procesos existentes. Las cadenas de suministro con cero emisiones netas no se lograrán con retoques superficiales y quizá requieran una reevaluación completa de cómo se usan los productos y cómo se fabrican.

2. Adoptar la colaboración. Las cadenas de suministro son asimétricas: en un extremo cuentan con talento, formación y recursos de primer nivel, mientras que a lo largo de la cadena hay muchas pymes más pequeñas y menos sofisticadas que necesitan ayuda. Para tener éxito, todas deben colaborar y compartir conocimientos, tecnología, inversión y recursos.

3. Desarrollar las capacidades necesarias para el cambio. La transición pondrá de manifiesto carencias de competencias y conocimientos, que serán mayores entre los proveedores pymes. El desarrollo de capacidades y la formación ayudarán a acelerar el cambio.

4. Invertir en tecnología climática.Alcanzar las cero emisiones netas para 2050 requiere invertir ahora en investigación y desarrollo, además de una estrecha colaboración entre la industria, la ciencia y las finanzas para acelerar la introducción de innovaciones en el mercado a gran escala.

5. Desarrollar mejores estructuras de datos. Es necesario crear sistemas que recopilen datos operativos en toda la cadena de suministro y permitan disponer ampliamente de métricas ESG transparentes, comparables y coherentes. Esto incluye ponerlas a disposición de los consumidores finales para que puedan orientar sus decisiones en el punto de compra.

6. Abordar las políticas y las normas de forma integral. La histórica falta de coherencia entre las políticas, las normas y las prácticas de mercado ha hecho que las empresas deban cumplir requisitos cambiantes de sus socios, lo que aumenta la complejidad y los costos. Es necesario acelerar los avances hacia una mayor coherencia. Las cadenas de suministro cruzan fronteras nacionales y necesitan políticas que sometan a todos a una norma común exigente, pero viable.

7. Facilitar la financiación. El capital específico, reservado para este fin y asequible es un factor clave, pero los bancos no podrán lograrlo por sí solos. Necesitan acceso a mecanismos que les permitan colaborar (por ejemplo, mediante la sindicación), coinvertir con empresas y formar asociaciones público-privadas para llevar la financiación allí donde más se necesita. Para ello se requieren estructuras de datos adecuadas que aporten transparencia y trazabilidad a la financiación: a dónde se destina, cómo se utiliza y quién la utiliza.

Un crisol de liderazgo

Los cambios sistémicos que estos pasos impulsan requieren un «crisol de liderazgo» en el que participen múltiples actores. Por ejemplo, las grandes empresas no pueden limitarse a imponer nuevas normas y exigir más a sus proveedores, pues eso generaría avances limitados y objetivos incumplidos. En cambio, deberán coinvertir y aportar liquidez mediante la financiación de la cadena de suministro, ayudar a difundir la innovación y las tecnologías por toda la cadena hasta alcanzar escala, y compartir conocimientos y recursos para la transición, incluso financiando organizaciones que puedan ayudar a las empresas más pequeñas con sus estrategias de reducción de emisiones.

Los gobiernos deberán establecer incentivos para reequilibrar la ecuación económica o exigir cambios mediante políticas en ámbitos como la divulgación de información, garantizando al mismo tiempo la coordinación entre jurisdicciones. Será necesario simplificar los requisitos para las pequeñas empresas y, a la vez, mejorar la precisión de la información divulgada.

Las asociaciones sectoriales y las ONG deberán difundir conocimientos y recursos, y promover cambios, aprovechando su experiencia sobre el terreno para apoyar a los proveedores y contribuir al desarrollo de normas sectoriales. Los consumidores deberán exigir los datos que les permitan tomar decisiones informadas y expresar sus preferencias mediante sus compras, aunque eso implique cambiar de hábitos.

Los bancos estarán en una posición única para apoyar a sus clientes, grandes y pequeños, tanto reservando fondos para financiar la transición como aprovechando la abundancia de datos y su experiencia para prever qué proyectos tendrán un impacto significativo y orientar las consideraciones sobre gestión de riesgos para alcanzar cero emisiones netas.

Las alianzas también serán clave. En primer lugar, con clientes, mediante programas de financiación sostenible de la cadena de suministro para ampliar el acceso de las pymes a la financiación. En segundo lugar, con gobiernos, bancos de desarrollo y otros actores, para crear asociaciones público-privadas que puedan ampliar y movilizar la financiación para las pymes hasta llegar a los proveedores de los eslabones más profundos; contribuir a mejorar la formulación de políticas; e impulsar la innovación y los modelos de negocio que respalden las cadenas de suministro con cero emisiones netas.

Este camino hacia la transición a cero emisiones netas dista mucho de ser fácil. Sin embargo, a medida que comprendemos cada vez mejor el «porqué» y el «cómo» de afrontar el desafío climático, no podemos perder de vista el tercer factor fundamental: el «cuándo». Los datos y la investigación fueron claros: no podemos permitirnos retrasos, y los compromisos asumidos en la COP subrayan que el momento de pasar de la ambición a la acción es ahora.

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