5 cosas que debes saber sobre el agua

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Garantizar un suministro adecuado de agua limpia en un clima cambiante es uno de los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales más urgentes del mundo. El Día Mundial del Agua, un evento anual patrocinado por la ONU, llama la atención sobre estos problemas y los numerosos esfuerzos centrados en buscar soluciones. Estas son cinco cosas que debes saber sobre el agua:

1. La mayor parte del agua que utilizamos se destina a la agricultura

La agricultura ejerce una presión considerable sobre el agua dulce del mundo, ya que representa casi el 70 % de todas las extracciones de agua. Esa cifra puede superar el 90 % en países como Pakistán, donde la agricultura es más intensiva. A menos que se realicen esfuerzos sustanciales para reducir el desperdicio de alimentos y aumentar la productividad del uso del agua en la agricultura –para obtener más «cultivo por gota»–, se prevé que las necesidades de agua del sector agrícola aumenten en los próximos años para atender el crecimiento de la población.

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La producción de alimentos y fibras y la cría de ganado ponen en peligro los ecosistemas del mundo, que están amenazados por la degradación, la contaminación y la extracción de agua. En estuarios, ríos y lagos, las floraciones nocivas de algas, alimentadas por el uso creciente de fertilizantes, constituyen una amenaza mundial. Las capas de algas tóxicas –en un arcoíris de verdes, rojos y marrones– matan peces, ahuyentan a los turistas, contaminan el agua potable y reducen el valor de las propiedades.

Los grandes lagos y los deltas de los ríos se han reducido tras décadas de extracciones que superan los aportes. La desecación del mar de Aral, que en su momento fue el cuarto lago más grande del mundo, se debe al riego de algodón en Asia Central. Los importantes ecosistemas de marismas están en declive. Quizás la mitad de los humedales del mundo han sido rellenados y la tasa de pérdida se ha acelerado en las últimas décadas.

2. La adaptación al cambio climático implica responder a los cambios en la distribución y la calidad del agua

El cambio climático influye en la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos. En un planeta más cálido, los fenómenos meteorológicos extremos e irregulares, como las inundaciones y las sequías, son cada vez más frecuentes. Una de las razones es que una atmósfera más cálida retiene más humedad. Se espera que los patrones de precipitación existentes se arraiguen. Las zonas secas se volverán más secas y las húmedas, más húmedas.

La calidad del agua también está cambiando. El aumento de la temperatura de los ríos y lagos reduce el oxígeno disuelto y hace que los hábitats sean más letales para los peces. Las aguas más cálidas también son incubadoras más prolíficas de algas nocivas, que son tóxicas para la vida acuática y para los seres humanos.

Los sistemas creados por el ser humano para captar, almacenar, transportar y tratar el agua no se diseñaron teniendo en cuenta esta variabilidad. La capa de nieve se reducirá y se derretirá antes. La adaptación a un clima cambiante implica invertir en infraestructuras hídricas más resilientes, desde el drenaje urbano hasta el almacenamiento de agua.

Explore nuestro Mapa de Transformación, que muestra los problemas interconectados en torno al agua.

3. El agua es una fuente creciente de conflicto y un objetivo en la guerra

Desde los conflictos en Oriente Medio hasta las protestas en África y Asia, el agua desempeña un papel cada vez más importante en los disturbios civiles y los conflictos armados. En la mayoría de los casos, las naciones y las regiones llegan a acuerdos para resolver difíciles disputas sobre la gestión del agua. El Tratado de las Aguas del Indo, que divide los afluentes del río Indo entre India y Pakistán, es un ejemplo muy elogiado que ha perdurado durante casi seis décadas.

Pero estas antiguas normas de cooperación se están poniendo a prueba por la naturaleza impredecible del cambio climático, el crecimiento de la población y los conflictos subnacionales. Las fuertes oscilaciones en los suministros estacionales de agua, un problema que a menudo se ignora hasta que surge una crisis, amenazan la estabilidad regional, local y mundial al influir en la producción agrícola, las migraciones de población y el bienestar humano.

Los suministros de agua y la infraestructura hídrica pueden utilizarse como armas en la guerra y ser objetivo de acciones militares. Los militantes del Estado Islámico tomaron el control de la presa de Mosul en Irak, en 2014. Al año siguiente bombardearon tuberías de agua y cerraron las compuertas de presas en Siria, lo que obstruyó durante seis meses el flujo del Éufrates.

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4. Miles de millones de personas no tienen acceso a agua segura y saneamiento

Unos 2100 millones de personas no tienen acceso a agua potable segura, asequible y accesible, y más de 4500 millones carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, según la ONU. Esta agua contaminada enferma y mata a millones de personas cada año por diarrea y otras enfermedades transmitidas por el agua.

Debido a que las sustancias se disuelven fácilmente en ella, el agua, conocida como el disolvente universal, suele ser el destino de los contaminantes. Los acuíferos, los ríos y el agua del grifo pueden transportar los indicadores químicos y bacterianos de su entorno: plomo de las tuberías, disolventes industriales de las fábricas, mercurio de minas de oro sin licencia, virus de los residuos animales, y nitratos y plaguicidas de los campos agrícolas.

5. Las aguas subterráneas son la mayor fuente de agua dulce líquida del mundo. Sin embargo, se conocen poco y están sobreexplotadas en gran medida

La cantidad de agua en los acuíferos, también llamada agua subterránea, es más de 25 veces superior a la de los ríos y lagos de todo el planeta.

Unos 2000 millones de personas dependen de las aguas subterráneas como fuente principal de agua potable, y casi la mitad del agua utilizada para el riego de cultivos procede del subsuelo.

A pesar de esta dependencia, se sabe muy poco sobre la calidad y la cantidad de las aguas subterráneas disponibles. Esa falta de conocimiento ha llevado, en muchos casos, a un uso excesivo, y muchos acuíferos en los países graneros del mundo, que producen grandes cantidades de trigo y cereales, se están agotando. Los funcionarios indios, por ejemplo, afirman que el país se enfrenta a su peor crisis hídrica de la historia, en gran medida debido a la disminución de los niveles freáticos, que han descendido cientos de metros bajo tierra.

¿Qué sigue?

El tema del Día Mundial del Agua 2019 es «No dejar a nadie atrás». Crear un mundo con seguridad hídrica para los 7500 millones de habitantes del planeta será un esfuerzo titánico, aún más arduo por los retos del cambio climático. Pero es posible, y ya existen pasos en esa dirección.

China está invirtiendo en espacios verdes urbanos que harán sus ciudades «más esponjosas», para absorber la lluvia y minimizar las inundaciones. Filadelfia, Singapur y otras ciudades también están invirtiendo miles de millones de dólares para suavizar el entorno urbano de hormigón y piedra. La Ley de Agua Limpia de Estados Unidos, a lo largo de más de cuatro décadas, ha eliminado contaminantes de los ríos y ha ayudado a revitalizar los frentes marítimos. A nivel internacional, cada vez más líderes empresariales y funcionarios gubernamentales hablan del valor del agua.

Esas conversaciones, y la financiación y las políticas que se derivan de ellas, son esenciales. Miles de millones de personas cuentan con ellas.

Este artículo ha sido escrito por Brett Walton, codirector del Mapa de Transformación sobre el Agua.

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