La transición hacia una economía positiva para la naturaleza podría generar oportunidades empresariales anuales por valor de más de 10 billones de dólares para 2030.
Crece el impulso para que las empresas mitiguen sus impactos sobre el clima y la naturaleza e inviertan en soluciones basadas en la naturaleza.
Necesitamos políticas e incentivos gubernamentales que permitan ampliar los esfuerzos en todos los sectores para construir un futuro con cero emisiones netas y positivo para la naturaleza.
Dado que más de la mitad del PIB mundial está en riesgo debido a la pérdida de naturaleza, proteger la naturaleza es un imperativo económico. Según el Informe de riesgos mundiales 2021 del Foro Económico Mundial, los riesgos relacionados con el medio ambiente son el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad, y los desastres naturales causados por la alteración de los ecosistemas y el cambio climático cuestan más de 300.000 millones de dólares al año.
Aunque los riesgos de la inacción son enormes, sabemos que la transición hacia una economía positiva para la naturaleza podría generar oportunidades empresariales anuales por valor de más de 10 billones de dólares y crear 395 millones de empleos para 2030. Además, crece el impulso para que las empresas mitiguen sus impactos sobre el clima y la naturaleza e inviertan en soluciones basadas en la naturaleza que contribuyen a los objetivos relacionados con la naturaleza, el clima y la sociedad.
Sin embargo, garantizar un futuro equitativo, con cero emisiones netas y positivo para la naturaleza exige ampliar rápidamente los esfuerzos en todos los sectores y cadenas de valor, lo que depende de políticas e incentivos gubernamentales coherentes.
Políticas e incentivos para fortalecer la resiliencia
A partir de la COP26, las empresas y el sector financiero necesitan que los líderes mundiales diseñen políticas e incentivos ambiciosos e integrados que transformen nuestros sistemas económicos y financieros. Estos son cinco elementos fundamentales para impulsar el cambio.
1. Situar la acción por la naturaleza y el clima en el centro de la recuperación de la COVID-19. Solo el 10 % del paquete de rescate mundial de 17 billones de dólares se ha destinado a reducir las emisiones y restaurar la naturaleza.
Para construir economías más sólidas y resilientes que generen importantes beneficios sociales, debemos evitar volver a la normalidad de siempre. Los gobiernos deberían armonizar las finanzas públicas con el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ejemplo, podrían crear nuevos instrumentos financieros, como los «bonos de desempeño para la naturaleza», para reestructurar la deuda en función de los objetivos climáticos y de naturaleza, y catalizar la inversión del sector privado en energías renovables, cadenas de suministro libres de deforestación y conversión de ecosistemas, y soluciones basadas en la naturaleza.
2. Integrar la naturaleza y el clima en la toma de decisiones. Debemos contabilizar el capital natural junto con el capital físico, financiero y humano, normalizar la divulgación de los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza, y mirar más allá de los beneficios a corto plazo para orientar los flujos financieros mundiales y los modelos empresariales hacia soluciones basadas en la naturaleza e inversiones con cero emisiones netas.
Los gobiernos deberían dejar de utilizar únicamente el PIB como indicador del éxito económico y adoptar también enfoques más inclusivos que midan el bienestar y la prosperidad entre generaciones. También podrían implantar regímenes de divulgación obligatoria basados en las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) y, con el tiempo, de su grupo homólogo, el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD), para que las instituciones financieras y las empresas desarrollen un sistema compartido de rendición de cuentas sobre los bienes comunes mundiales que acelere la inversión en una economía con cero emisiones netas y positiva para la naturaleza.
3. Desbloquear la financiación. Debemos invertir en el cambio que queremos ver eliminando los subsidios perjudiciales para el medio ambiente y aumentando la inversión en acciones con cero emisiones netas y positivas para la naturaleza. Revertir la pérdida de naturaleza costará 700.000 millones de dólares al año, menos del 1 % del PIB mundial y apenas una fracción de los 5,2 billones de dólares que se destinan anualmente a subvencionar los combustibles fósiles.
Los países desarrollados deben cumplir su compromiso de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación pública para el clima, utilizando fondos esenciales de subvenciones y financiación para el desarrollo a fin de movilizar la inversión privada necesaria para ayudar a las economías en desarrollo a lograr la transición a cero emisiones netas. Es fundamental que al menos la mitad de estos fondos públicos se destine a la adaptación climática, para ayudar a los países vulnerables a responder a las pérdidas y los daños y hacerles frente. Actualmente, solo el 10 % de la financiación climática llega a los actores locales de los países en desarrollo, que ya necesitan 70.000 millones de dólares al año para cubrir los costes de adaptación, que ascenderán a entre 140.000 y 300.000 millones de dólares en 2030.
4. Invertir en soluciones basadas en la naturaleza. La inversión pública y privada en soluciones basadas en la naturaleza puede acelerar la descarbonización y beneficiar a las personas y a la naturaleza.
Los gobiernos deben dar prioridad a las soluciones basadas en la naturaleza de alta calidad tanto para la mitigación del cambio climático como para la adaptación en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) al Acuerdo de París, y preferir soluciones ecológicas para satisfacer las futuras necesidades de infraestructura. Dado que aún queda por construir el 75 % de la infraestructura que necesitaremos para 2050, existe una enorme oportunidad de desarrollar infraestructuras «híbridas» que combinen sistemas naturales y construidos de manera que permitan prosperar a las personas y al planeta. Por ejemplo, los manglares y los arrecifes de coral en buen estado capturan carbono y pueden ser entre 2 y 5 veces más rentables que las estructuras de ingeniería para prevenir las inundaciones costeras.
5. Armonizar las políticas para impulsar la acción. Garantizar la coherencia entre las convenciones internacionales y las políticas nacionales —sobre agricultura, silvicultura y medio ambiente, finanzas, desarrollo y transporte— puede facilitar la acción del sector privado y los enfoques positivos para la naturaleza, así como acelerar el cumplimiento de los ODS.
Los gobiernos deben fijar objetivos ambiciosos y plazos claros, y reorientar los subsidios hacia soluciones ecológicas para dar a las empresas la claridad y confianza que necesitan a fin de reforzar y mejorar la acción integrada por la naturaleza y el clima. Los gobiernos deberían integrar las NDC con los planes y estrategias relativos al Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y los ODS, para maximizar las oportunidades y garantizar una transición justa.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de soluciones climáticas naturales?
El mundo se enfrenta a crisis ambientales convergentes: la destrucción acelerada de la naturaleza y el cambio climático.
Las soluciones climáticas naturales (NCS, por sus siglas en inglés) —inversiones en programas de conservación y gestión de tierras que aumentan el almacenamiento de carbono y reducen sus emisiones— ofrecen una vía importante para abordar ambas crisis y generar beneficios ambientales y sociales adicionales.

La investigación realizada para el informe del Foro Naturaleza y cero emisiones netas confirma las estimaciones de que las NCS pueden aportar un tercio de la mitigación climática necesaria para alcanzar una trayectoria compatible con 1,5° y 2° para 2030, y a menor coste que otras formas de eliminación de dióxido de carbono. Este informe se basa en las recomendaciones del Grupo de Trabajo para la Ampliación de los Mercados Voluntarios de Carbono e identifica seis acciones para acelerar la ampliación de las NCS de alta calidad y desbloquear los mercados mediante los esfuerzos conjuntos de líderes empresariales, responsables políticos y sociedad civil.

Para fomentar la colaboración, en 2019 el Foro y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible se unieron para crear la Alianza para las Soluciones Climáticas Naturales con el fin de reunir a las partes interesadas públicas y privadas e identificar oportunidades y obstáculos para invertir en NCS.
Las organizaciones miembros de la Alianza NCS aportaron sus conocimientos especializados para elaborar Soluciones climáticas naturales para empresas, una guía de alto nivel sobre el uso creíble de créditos NCS por parte de las empresas.
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De cara al futuro
Más de 1.000 empresas ya se han comprometido a fijar objetivos de reducción de emisiones basados en la ciencia acordes con una trayectoria climática mundial de 1,5 °C, y muchas se han comprometido a desarrollar y aplicar objetivos basados en la ciencia para la naturaleza.
Estos compromisos no solo infunden confianza a los inversores, sino que también pueden aprovecharse para lograr un mayor impacto. Como parte de su ambición de adoptar la circularidad y tener un impacto neto positivo tanto en el clima como en la biodiversidad, H&M Group, por ejemplo, utilizó sus compromisos de sostenibilidad para emitir un bono vinculado a la sostenibilidad de 500 millones de euros con el que financiar inversiones en reciclaje y soluciones climáticas.
Junto con BNP Paribas, CEMEX, International Paper, Jayanti, Mahindra, Solvay, Suzano y Unilever, el trabajo de H&M Group aparece en una nueva serie de estudios de casos, Acción empresarial por el clima y la naturaleza. Estas iniciativas muestran la diversidad de desafíos y oportunidades en distintas empresas y sectores, así como la coincidencia de propósitos e intenciones.
Desde cartografiar los impactos de las cadenas de valor, fijar un precio interno al carbono y los ecosistemas y poner a prueba soluciones ambiciosas basadas en la naturaleza, hasta mejorar la transparencia y la divulgación, colaborar antes de la competencia, invertir en la transformación de los modelos empresariales y reclamar soluciones políticas ambiciosas, estas empresas buscan ampliar el impacto y acelerar el cambio.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer, y la acción voluntaria de empresas individuales por sí sola no basta. La transformación sectorial requiere acción colectiva y regulación que impulse reformas generalizadas. En las últimas semanas hemos visto medidas alentadoras de los líderes mundiales para revertir la pérdida de naturaleza durante esta década. Sobre la base de los compromisos adquiridos en Glasgow, las empresas y los gobiernos deben aprovechar juntos este momento para abordar la pérdida de naturaleza y el cambio climático. Es nuestra última y mejor oportunidad.




