Expertos señalan 3 preocupaciones sobre la propuesta de norma de la SEC para divulgar información climática

Aerial view of white smoke coming from industrial factories.
The new rules focus on heightened transparency around emissions within public companies.Image: Unsplash/Marcin Jozwiak
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  • A medida que continúa el cambio climático, aumenta la presión sobre las empresas para que alcancen las cero emisiones netas y documenten sus avances para los inversores.

  • La Comisión de Bolsa y Valores propone nuevas normas que exigirían a las empresas que cotizan en bolsa detallar sus emisiones y sus planes para alcanzar las cero emisiones netas.

  • Aunque la divulgación obligatoria podría hacer que los inversores y los empleados se tomen el tema más en serio, algunos consideran que las normas no son suficientemente ambiciosas.

A medida que aumentan los peligros del cambio climático, crece la presión sobre las empresas para que alcancen las cero emisiones netas —y documenten sus avances para los inversores—.

La Comisión de Bolsa y Valores propone una norma que exigiría a las empresas que cotizan en bolsa:

  • Divulgar cuáles son sus objetivos de sostenibilidad y cómo los están cumpliendo.

  • Explicar cómo afecta el cambio climático a sus negocios.

  • Documentar sus emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero.

Los críticos de la norma sostienen que estos requisitos no deberían ser competencia de la SEC, mientras que sus defensores afirman que ofrece más transparencia a los inversores y hace que las empresas rindan cuentas por sus promesas públicas.

«La divulgación obligatoria podría inducir a los inversores, los empleados, las personas de las comunidades donde operan [las empresas] y quizá incluso a sus directivos a tomarse esto más en serio y encontrar una forma de invertir su capital», afirmó John Sterman, profesor de MIT Sloan.

La norma de divulgación también podría combatir una «enorme cantidad de lavado verde» y llamar la atención sobre el cambio climático de empresas centradas en desafíos más inmediatos, como la escasez de personal y la pandemia de COVID-19, añadió Sterman, codirector académico de la Iniciativa de Sostenibilidad de MIT Sloan.

Sterman fue uno de los panelistas que participaron en «Hacer obligatoria la divulgación climática», un simposio patrocinado por el Centro Golub de Finanzas y Política del MIT.

Estas son tres conclusiones clave del panel.

1. La divulgación obligatoria solo será eficaz si abarca todas las emisiones de una empresa.

Cuando las empresas se preparan para documentar sus emisiones, un obstáculo frecuente es acceder a datos de sostenibilidad y emisiones de operaciones comerciales que no están directamente bajo su control. Conocidas como emisiones de Alcance 3, gran parte de estos datos externos, procedentes de proveedores o usuarios finales, suele estar fuera del alcance de la empresa.

«La pregunta que creo que todos debemos abordar es: ¿cuál es una forma útil y viable de abordar el Alcance 3?», afirmó Robert Pozen, profesor titular de innovación tecnológica, iniciativa empresarial y gestión estratégica. «Muchas empresas no tienen mucho control sobre lo que hacen sus clientes. Puede que algunas ni siquiera puedan obtener la información, pero probablemente podrán hacerlo con el tiempo».

La norma de la SEC exigirá a las empresas informar sobre sus emisiones de Alcance 3 si se consideran «materiales»; es decir, si afectarían al rendimiento o la viabilidad de una empresa.

La mayoría coincide en que no será fácil, pero esta información será valiosa para los inversores.

«El tsunami de información y solicitudes de los inversores que exigen información hoy —una tendencia que se ha ido acumulando durante años— es enorme», afirmó Carol Geremia, presidenta de MFS Investment Management y responsable de distribución global. «La posibilidad de lograr la claridad y coherencia de las que todo el mundo ha hablado sería sumamente bienvenida, porque ahora mismo hay un tsunami en todos los niveles imaginables».

2. Las empresas que cotizan en bolsa tendrán que informar sobre sus emisiones. Pero ¿qué pasa con el sector privado?

Exigir a las empresas que cotizan en bolsa que informen es un buen primer paso, pero no basta si las empresas privadas quedan exentas de la norma de la SEC.

«No abarca a las empresas privadas», afirmó Robert Eccles, presidente del Consejo Asesor de Expertos en Sostenibilidad de KKR y profesor de la Saïd Business School de la Universidad de Oxford. «Hay muchas empresas privadas y algunas son realmente grandes».

Sin embargo, si una empresa que cotiza en bolsa compra productos o servicios a una empresa privada, la primera tendrá que informar sobre esas emisiones.

Jason Jay, director de la Iniciativa de Sostenibilidad, afirmó que algunas empresas podrían renunciar a cotizar en bolsa para evitar la complejidad añadida de informar sobre sus emisiones, o vender sus activos contaminantes para que sus negocios parezcan más limpios.

«Puede que las empresas decidan no salir a bolsa porque [piensen]: “Voy a tener que afrontar una complejidad enorme para presentar informes, así que me quedaré en los mercados privados y seré opaco para el mundo en lo que respecta a este tipo de transparencia”», afirmó.

«La otra parte del rompecabezas es que, si voy a tener que mostrar mis emisiones, quizá venda mis unidades de negocio más contaminantes a empresas privadas. Así podremos ocultar todas las emisiones en los mercados privados e impedir que salgan a la luz pública».

3. Los datos son importantes, pero no lo son todo.

Desde la perspectiva de los inversores, la capacidad de evaluar el riesgo climático de una empresa «está mejorando mucho porque los datos están mejorando», afirmó Michelle Hanlon, profesora de contabilidad de MIT Sloan.

Sin embargo, aunque muchas empresas hacen un seguimiento de sus emisiones de carbono y utilizan estos datos para tomar medidas, aún intervienen muchos otros factores.

«No todo se reduce a los datos», afirmó Hanlon. «También hacen falta criterio y mucha evaluación cualitativa para valorar hasta qué punto cambiará una empresa e incorporar esa valoración al análisis».

Como parte de la norma de la SEC, las empresas tendrán que divulgar cómo afectará el riesgo climático a su estrategia, perspectivas, estados financieros y actividad, desde el corto hasta el largo plazo. «Es una cantidad astronómica de información y estimaciones que se exige a estas empresas», afirmó.

«Este es un paso emocionante porque podría sacar a la luz las emisiones que existen en el sector privado».

Jason Jay - Director, Iniciativa de Sostenibilidad de MIT Sloan

La norma podría aportar una claridad muy necesaria.

Aunque muchas empresas intentan hacer lo correcto, el lavado verde sigue siendo un problema. Un informe reciente del New Climate Institute otorgó bajas calificaciones a 25 empresas multinacionales por sus esfuerzos para reducir las emisiones y señaló lo difícil que resulta identificar las afirmaciones dudosas.

Jay afirmó que la nueva legislación de la SEC sería un gran paso en la dirección correcta y aportaría la transparencia que tanto se necesita.

«Para quienes pensamos mucho en el cambio climático, este es un paso emocionante porque podría sacar a la luz las emisiones que existen en el sector privado, y esa luz podría llegar a los rincones y las sombras de los mercados privados mediante algunos de estos mecanismos relacionados con el Alcance 3», afirmó Jay.

«Estas consideraciones de costos y beneficios y los desafíos de implementación son muy importantes, al igual que los desafíos legales relativos a cómo encaja esto dentro del ámbito de competencia de la SEC».

Este artículo se publicó originalmente en MIT Sloan.},

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