De la brecha digital al dividendo de la inversión: por qué las mujeres son la clave para una fuerza laboral preparada para el futuro

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  • Invertir en el empleo de las mujeres es la forma más eficiente de lograr una economía resiliente, inclusiva y preparada para el futuro.

  • Los programas de recualificación y de mejora de competencias deben tener un enfoque de género para seguir realmente el ritmo de la economía digital en evolución.

  • Integrar a más mujeres en las profesiones STEM es esencial para encontrar el capital humano necesario para resolver problemas a escala planetaria.

Hace dos años, me situé en el umbral de la Cuarta Revolución Industrial y lancé una clara advertencia: no podemos lograr una economía sostenible sin paridad de género en las STEM. Poner a las mujeres en primera línea de la ingeniería y la tecnología es la inversión más crucial para el crecimiento y la resiliencia.

Hoy, lo que está en juego es aún mayor y la urgencia se ha intensificado. La pregunta que tenemos ante nosotros en Davos 2026 es: ¿cómo podemos invertir mejor en las personas?

La respuesta depende menos de la mera política y más de una estrategia profundamente integrada y holística. Debemos replantear la inversión en mujeres y niñas no como un gasto social, sino como el gasto de capital de mayor rentabilidad para la economía resiliente, inclusiva y preparada para el futuro que el mundo necesita con urgencia.

La verdad fundamental sigue siendo la misma: invertir en las mujeres es invertir en el motor económico más infrautilizado de la humanidad.

Un enfoque de la IA con intencionalidad de género

El ritmo del cambio tecnológico es asombroso. El Informe sobre el Futuro del Empleo 2023 afirmó que el 22 % de los empleos actuales en todo el mundo se transformará con la IA en los próximos cinco años, y que estos cambios darán lugar a una pérdida neta de 14 millones de empleos a nivel mundial (83 millones desplazados y 69 millones creados) en el mismo periodo.

Este cambio plantea una profunda dualidad: supone una amenaza para la fuerza laboral no preparada, pero una enorme oportunidad para quienes poseen las competencias y la capacidad de adaptación. Para afrontar este desafío, la llamada a la recualificación y a la mejora de competencias no es negociable; es absolutamente imprescindible. Pero si estos programas son ciegos al género, simplemente automatizaremos la desigualdad.

Debemos hacer que nuestra inversión tenga intencionalidad de género, centrándonos en tres ámbitos clave:

1. Cerrar la brecha fundamental en STEM: Nuestro trabajo desde 2023 –apoyando iniciativas como Global Engineer Girls (GEG) para que las jóvenes accedan a los ámbitos STEM fundamentales– es solo el primer paso. Un futuro de alta tecnología no puede construirse sobre una base desigual. Por tanto, redoblar los recursos asignados a iniciativas STEM específicas para mujeres en etapas tempranas es no negociable.

2. Mejorar las competencias de la fuerza laboral actual: Millones de mujeres, especialmente en economías emergentes, desempeñan actualmente funciones más susceptibles de automatización. Nuestra inversión debe dotarlas con rapidez de alfabetización digital, alfabetización en IA y «habilidades blandas» (p. ej., pensamiento crítico, creatividad, comunicación, agilidad y colaboración) que la IA no puede replicar. Aquí es donde el sector privado debe dar un paso al frente con programas de formación flexibles, accesibles y certificados.

3. Atender el tsunami de la economía emergente: Con cerca de 800 millones de jóvenes incorporándose a la edad laboral en las economías emergentes durante la próxima década, la creación de empleo debe acelerarse. Si formamos y acompañamos de manera intencionada a mujeres jóvenes en estas regiones para los nuevos empleos de «nuevo cuello» creados por la IA –en anotación de datos, auditoría ética de la IA y tecnología verde–, se convertirán en los catalizadores económicos que sus países necesitan. Así es como convertimos un excedente de mano de obra en una ventaja global.

Un buen ejemplo es la enorme necesidad de un millón más de electricistas en Estados Unidos, un sector que se está transformando rápidamente por la transición a la energía verde, las nuevas tecnologías y una gran oleada de jubilaciones. Esto ilustra la escala y la urgencia con las que debemos formar a mujeres en todo el mundo para todas las funciones especializadas de las economías verde y digital emergentes.

Cómo cerrar la brecha de género en la tecnología
Cómo cerrar la brecha de género en la tecnología
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Capital humano a escala planetaria

Nuestra inversión en las personas debe estar también vinculada intrínsecamente a otro gran desafío de esta década: construir prosperidad a escala mundial.

En calidad de presidencia del Grupo de la Industria de Ingeniería y Construcción del Foro Económico Mundial, constato de primera mano que la transición hacia infraestructuras sostenibles, operaciones de cero emisiones netas y modelos de economía circular requiere una inyección masiva de pensamiento innovador. Aquí es donde la intencionalidad de género de nuestra estrategia genera su mayor dividendo.

Si las mujeres siguen marginadas en los ámbitos de la ingeniería, la construcción y la tecnología climática, excluimos las perspectivas y soluciones esenciales necesarias para diseñar ciudades y sistemas energéticos verdaderamente sostenibles y resilientes.

Invertir en las competencias de las ingenieras no es solo una cuestión de justicia social; es la forma más directa de asegurar el capital humano especializado necesario para resolver los problemas de un billón de dólares y de escala planetaria que se debaten en Davos cada año. Así es como garantizamos que nuestra inversión en infraestructuras no solo se construya, sino que se construya de forma sostenible e inclusiva.

La estrategia de inversión holística

El desafío de 2026 –recualificar a un mundo transformado por la IA, absorber un excedente de mano de obra joven e impulsar un crecimiento inclusivo– es inmenso. Pero la solución es clara: la inversión más potente y con mayor efecto multiplicador que podemos realizar es en el potencial holístico de las mujeres y las niñas.

Vayamos más allá de los compromisos bien intencionados. Es el momento de contar con programas de inversión a gran escala, integrados y medibles que conecten nuestro trabajo fundamental en la educación STEM (la promesa de 2023) con las nuevas exigencias de la era de la IA (el imperativo de 2026).

¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de diversidad, equidad e inclusión?

El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad conecta a líderes para comprender cómo el cambio económico y tecnológico está transformando los empleos, las competencias y las oportunidades.

Gracias al conocimiento compartido y a la colaboración, el Centro permite a sus socios explorar modelos económicos inclusivos que apoyen a las personas y a las sociedades durante la transición.

Descubra la labor del Centro

No se trata de caridad, sino de interés propio ilustrado. La economía mundial del futuro se construirá sobre las competencias, la salud y la resiliencia de sus personas.

Asegurémonos de que el 50 % de esa fuerza laboral futura –las mujeres preparadas para liderar– disponga de las herramientas para darle forma. El dividendo es un mundo no solo sostenible, sino verdaderamente equitativo, resiliente y preparado para lo que traiga la próxima revolución. Hagamos esa inversión ahora.

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