• Los líderes religiosos del cristianismo, el judaísmo y el islam respaldan los esfuerzos de los gobiernos para controlar el coronavirus.
• Los jóvenes creyentes pueden aportar sus conocimientos digitales para mejorar la comunicación durante la crisis.
• Se está debatiendo cómo pueden colaborar las tres religiones en iniciativas benéficas.
La pandemia mundial de COVID-19 exige un enfoque inmediato y de toda la sociedad para prevenir la transmisión del virus. En este período de incertidumbre, líderes religiosos como nosotros hemos recurrido a nuestros textos religiosos y a la teología para hallar consuelo para la comunidad y fomentar prácticas seguras.
Hemos visto a otros destacados líderes religiosos del cristianismo, el judaísmo y el islam emitir opiniones y documentos de orientación —e incluso fetuas— para sus comunidades, en los que reexaminan las prácticas religiosas y ofrecen opiniones teológicas sobre cómo adaptar las prácticas o los rituales de fe a la respuesta a la COVID-19 y aplicar el distanciamiento social.
Escuche la conversación de los tres líderes religiosos en este pódcast
Para frenar la propagación del virus, hemos recurrido a los medios de comunicación, el correo electrónico y la radio para celebrar diariamente oraciones y cultos, y movilizar a voluntarios para atender a las personas mayores y vulnerables. Hemos participado en conversaciones sobre el bienestar personal y encontrado nuevas formas de comunicar a nuestras comunidades la importancia de seguir las pautas de seguridad promovidas por los gobiernos y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
«La posibilidad de ir a la iglesia, la sinagoga o la mezquita en tiempos difíciles es realmente importante para la gente», reconoció la rabina Sharon Brous en Los Angeles Times. Sin embargo, practicó el distanciamiento social y se relacionó con su comunidad a través de plataformas virtuales, tal como recomendaron las autoridades médicas y gubernamentales. Exhortó a los miembros de su sinagoga a encontrar «resiliencia, serenidad, bondad y cooperación precisamente en su momento de mayor vulnerabilidad».
Enseñanzas de las religiones abrahámicas
Dado que algunas personas pueden desconfiar de los mensajes preventivos sobre la COVID-19 de los gobiernos y las organizaciones internacionales, los actores religiosos deberían recurrir a las enseñanzas religiosas para reiterar la importancia de estas medidas para la seguridad de la comunidad. Todas las religiones abrahámicas enseñan la importancia de actuar para ayudar a los demás y salvar vidas.
• La Biblia anima a sus seguidores: «Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras».
• El Corán nos dice: «Si alguien salva una vida, es como si hubiera salvado la vida de toda la humanidad».
• En el judaísmo, preservar la vida humana prevalece sobre todos los demás mandamientos, como subraya el Talmud.
Al comprender cómo estas enseñanzas destacan la importancia de actuar, se puede animar a las comunidades a seguir las medidas adoptadas por los gobiernos y practicar el distanciamiento social para protegerse.
«Cooperar para combatir la enfermedad»
Los clérigos musulmanes han destacado las normas dictadas por los gobiernos mediante fetuas que piden suspender las reuniones religiosas organizadas y animan a las comunidades a acatar los llamamientos gubernamentales al distanciamiento social y al aislamiento. El destacado erudito musulmán Shaykh Bin Abdullah Bin Bayyah, presidente del Consejo de Fetuas de los Emiratos Árabes Unidos y del Foro para la Promoción de la Paz en las Sociedades Musulmanas, emitió una fetua en la que instaba a la comunidad a obedecer las directrices e instrucciones de los gobiernos para «cooperar para combatir la enfermedad y detener su propagación».
El papa Francisco ha instado a los cristianos de todo el mundo a unirse en momentos compartidos de oración y añadió: «Permanezcamos unidos. Hagamos sentir nuestra cercanía a quienes están más solos y afligidos». Russell Moore, de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur, al responder a la indiferencia ante la difícil situación de las personas mayores durante la pandemia, declaró en The New York Times: «Cada vida humana es más valiosa que un producto interno bruto de un billón de dólares. Las acciones y los bonos son importantes, sí, pero los seres humanos fueron creados a imagen de Dios».
Los actores religiosos locales deberían tomar como modelo las declaraciones de líderes religiosos mundiales para elaborar mensajes adaptados al contexto de sus comunidades sobre la COVID-19. Las declaraciones de los líderes religiosos son esenciales no solo para crear conciencia sobre las medidas preventivas, sino también para reforzar los mensajes gubernamentales. Aunque los gobiernos y las autoridades sanitarias han emitido recomendaciones para proteger a las comunidades de la COVID-19, hemos visto a líderes y actores religiosos desatender los llamamientos y seguir reuniendo a las comunidades para actos religiosos. Para corregir estas situaciones, los líderes y las comunidades de una misma tradición religiosa o de fe deberían contactar directamente con quienes no cumplen las pautas. Si se entablan conversaciones teológicas sobre la protección de la vida humana, quizá veamos a los líderes religiosos suspender las reuniones y aplicar las pautas de distanciamiento social.
Es importante que los actores religiosos promuevan y apliquen medidas preventivas con un enfoque inclusivo. Como señala la «Seis maneras en que los actores religiosos y tradicionales pueden prevenir la propagación de la COVID-19 en sus comunidades» de la Red de Pacificadores, los jóvenes pueden desempeñar un papel fundamental en el apoyo a la comunicación digital, especialmente porque han estado a la vanguardia como usuarios de las redes sociales y la tecnología. Como la tecnología moderna es aún reciente, es posible que los líderes religiosos y tradicionales no comprendan concretamente cómo utilizar eficazmente las plataformas tecnológicas para comunicarse con un público amplio. Además, es más probable que los mensajes elaborados y comunicados por jóvenes conecten con sus pares. En la All Dulles Area Muslim Society (ADAMS Center), los jóvenes han ayudado a los imanes a utilizar plataformas virtuales, como Facebook, para garantizar la continuidad de los programas educativos y las reflexiones de los viernes a distancia.
Por lo tanto, las comunidades y sus líderes deberían procurar colaborar activamente con los jóvenes en la elaboración de mensajes y en el uso de la tecnología y las redes sociales como medios de comunicación para conectar durante este período de distanciamiento social. Al apoyar la inclusión de los jóvenes en las iniciativas locales, las mujeres y los hombres jóvenes de fe pueden desempeñar un papel importante conectando y comunicándose con sus pares y con sus comunidades en general. La Congregación Hebrea de Washington ha señalado que la participación en los programas juveniles casi se ha duplicado desde que pasó a funcionar exclusivamente en plataformas virtuales. Las tendencias que hemos observado en la participación de los jóvenes en las comunidades religiosas durante la pandemia de COVID-19 podrían considerarse un resultado positivo que puede incorporarse aún más a los programas futuros.
A menudo, los textos religiosos se han interpretado erróneamente para justificar el patriarcado y las desigualdades de género, lo que ha impedido que las mujeres ocupen puestos de liderazgo religioso y asistan o participen en oraciones y reuniones. Dado que ahora la mayoría de las prácticas religiosas se realizan en casa, en el ámbito familiar, los líderes religiosos deberían fomentar la participación de las mujeres. Mediante los cultos y debates virtuales, hemos visto que las mujeres mantienen su espiritualidad y sus prácticas de fe, así como sus vínculos sociales y de apoyo con otras mujeres de la comunidad. Por ejemplo, en NorthWood Church, Texas, el ministerio de mujeres ha hecho un trabajo extraordinario: no solo trasladó sus estudios bíblicos a internet, sino que también organizó en línea el transporte de personas mayores al hospital y les proporcionó comidas, además de organizar y ofrecer almuerzos a niños de familias empobrecidas.
Los líderes religiosos también tienen la responsabilidad de oponerse a que se convierta a otras religiones en chivos expiatorios y a las incitaciones al fanatismo o la violencia. Ahora que vivimos en un mundo virtual, la solidaridad entre religiones y comunidades de fe es fundamental. Hay que entender que no todas las comunidades de fe tienen la capacidad de compartir virtualmente información sobre la COVID-19 y las mejores prácticas para evitar la transmisión. Pedimos a las comunidades que tienen la fortuna de contar con medios para comunicarse ampliamente y ayudar a las personas más vulnerables que busquen a sus vecinos de otras religiones. Si no tienen acceso a la tecnología o necesitan ayuda para llevar alimentos y medicamentos a personas mayores o inmunodeprimidas, consideren colaborar con otras organizaciones comunitarias o religiosas.
Desde el brote de COVID-19, hemos visto aumentar la colaboración entre distintas religiones para expresar solidaridad. Sin embargo, en las comunidades interreligiosas aún se debate cuál es el mejor mecanismo para articular una respuesta conjunta mediante acciones benéficas. Hemos visto muchas iniciativas solidarias, como la de un niño de Virginia que recogió equipos de protección en hoteles y los donó a hospitales, pero por ahora no conocemos iniciativas benéficas interreligiosas. Aun así, las conversaciones diarias entre actores de distintas religiones son una señal positiva de que pronto habrá colaboración benéfica.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial ante el brote de coronavirus?
Este virus no discrimina por religión, raza ni género. La propagación del virus solo se detendrá cuando, como seres humanos, practiquemos el distanciamiento social mientras apoyamos a nuestras comunidades y amamos a nuestros prójimos como a nosotros mismos.



