Religión y felicidad. ¿Existe alguna relación?

A Catholic believer holds a rosary during the Ash Wednesday mass at the Metropolitan Cathedral in Mexico City February 13, 2013. Catholics round the world celebrated Ash Wednesday, which serves as a reminder that "as a man is dust, so unto dust he shall return" and marks the beginning of the season of Lent. REUTERS/Tomas Bravo (MEXICO - Tags: RELIGION SOCIETY TPX IMAGES OF THE DAY)
Research shows that 84% of people belong to or are connected to a religious group, but does this make them happier?Image: REUTERS/Tomas Bravo
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¿Qué hace felices a las personas? Esta pregunta puede ser difícil de responder. La felicidad se ha debatido a lo largo de la historia. Filósofos, pensadores y activistas, como Aristipo, Aristóteles, Zhuangzi, Jean-Jacques Rousseau, Jeremy Bentham y Bertrand Russell, han considerado la felicidad y la satisfacción vital como uno de los objetivos más elevados de la motivación humana.

Pero la felicidad y la satisfacción vital pueden ser difíciles de definir. Aunque ambas forman parte del bienestar de una persona, la felicidad se refiere a sus emociones, sentimientos o estados de ánimo. La satisfacción vital, en cambio, tiene más que ver con la manera en que las personas pueden valorar su vida en conjunto, incluidas sus relaciones.

Investigaciones anteriores sugieren que la «persona feliz» es joven, sana, tiene una buena educación, está bien remunerada, es optimista y extrovertida. La misma investigación concluyó que las personas más felices tienden a ser religiosas, estar casadas y tener una autoestima y una moral laboral altas, así como aspiraciones modestas. Al parecer, el género y el nivel de inteligencia no necesariamente influyen.

Las investigaciones sugieren que, en todo el mundo, más del 84% de las personas pertenecen a un grupo religioso o están vinculadas a él. Y nuestra investigación reciente analiza si las personas de distintas religiones experimentan diferentes niveles de felicidad y satisfacción vital. Los resultados muestran que tanto la religiosidad individual como el nivel de desarrollo de su país influyen en la felicidad y la satisfacción vital de las personas.

Investigación sobre la felicidad

Nuestro estudio analiza numerosos grupos religiosos distintos en 100 países, entre 1981 y 2014, utilizando datos de la Encuesta Mundial de Valores.

Nuestros resultados sugieren que los protestantes, los budistas y los católicos romanos son más felices y están más satisfechos con sus vidas que otros grupos. Los judíos, los hindúes, los musulmanes y las personas no religiosas se situaban en un punto intermedio, mientras que los cristianos ortodoxos registraban los niveles más bajos de felicidad y satisfacción vital.

En nuestra investigación, encontramos que muchos factores se asociaban positivamente con la felicidad y la satisfacción vital. Entre ellos figuraban ser protestante, mujer, estar casado y ser más joven (de 16 a 24 años). También influían la situación económica del hogar, el estado de salud de la persona y su libertad de elección.

Descubrimos que el orgullo nacional y la confianza eran importantes para las clasificaciones de felicidad, al igual que tener amistades, familia y tiempo libre. También se observó que participar semanalmente en prácticas religiosas era un factor importante. Por otro lado, estar desempleado y tener ingresos bajos se asociaban negativamente con la felicidad y la satisfacción vital.

Un análisis más detallado de la magnitud de la asociación entre estos factores y la felicidad y la satisfacción vital reveló que la salud, la estabilidad financiera y la libertad de elección, o el control sobre la propia vida, eran los factores más importantes. Sin embargo, es necesario investigar más para comprender por qué algunos grupos religiosos son más felices y están más satisfechos que otros.

Un objetivo mundial

En los últimos años, el interés por la investigación sobre el bienestar se ha disparado; economistas como el premio Nobel Joseph Stiglitz coinciden en que ha llegado el momento de dejar de centrarse en medir la producción económica y pasar a medir la felicidad y la satisfacción vital de las personas.

Pero para que la felicidad humana sea la guía general del progreso humano se necesitan buenos datos sobre la calidad de vida de las personas, algo que, lamentablemente, sigue siendo insuficiente en la mayoría de los países.

Mientras tanto, tanto las personas como los gobiernos podrían considerar la posibilidad de recurrir a la psicología positiva. Una nueva investigación muestra que las escuelas que enseñan psicología positiva mejoran radicalmente la felicidad de sus alumnos en países tan diversos como Perú, China, Bután y Australia.

Queda claro, entonces, que aunque la felicidad puede significar cosas distintas para cada persona, hay algunos principios fundamentales comunes que hacen más probable que nos sintamos felices o infelices. Y, como sugieren nuestros resultados, al mejorar el acceso a la atención sanitaria y apoyar las necesidades económicas básicas de las personas, los gobiernos pueden contribuir mucho a mejorar su bienestar y satisfacción vital.

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