Este mapa de Europa podría hacerle replantearse por completo la crisis de refugiados

Migrants are seen during rescue operation in the Mediterranea Sea October 20, 2016. Yara Nardi/Italian Red Cross press office/Handout via Reuters ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. EDITORIAL USE ONLY. - D1BEUIBONMAC
A change in perception.Image: REUTERS
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Desde que la UE declaró una “crisis de refugiados” en 2015, a la que siguió un número sin precedentes de muertes en el Mediterráneo, los mapas que explican las rutas de los migrantes hacia Europa y dentro de ella se han utilizado ampliamente en periódicos y redes sociales.

Algunos de estos mapas surgieron de proyectos sobre refugiados, mientras que otros son elaborados por organizaciones mundiales, ONG y agencias como Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, y el proyecto de la Organización Internacional para las Migraciones, Missing Migrants. La ruta de los Balcanes, por ejemplo, muestra el recorrido que siguieron cientos de miles de refugiados sirios tras quedar sus pueblos y ciudades reducidos a escombros en la guerra civil.

Sin embargo, los mapas de migración tienden a crear una imagen de Europa como un lugar “invadido” y desbordado por mujeres, hombres y niños desesperados que buscan asilo. Al mismo tiempo, los trayectos de los migrantes se representan como fundamentalmente lineales, desde un punto A a un punto B. Pero ¿qué ocurre con los lugares donde los migrantes han permanecido varados durante mucho tiempo debido al cierre de las fronteras nacionales y a la suspensión del Acuerdo de Schengen, que garantiza la libre circulación de las personas dentro de Europa? ¿Qué recuerdos e impresiones perduran en la memoria de los ciudadanos europeos sobre el paso y la presencia de los migrantes en sus ciudades? ¿Y cómo se está registrando esta historia reciente de la migración en Europa?

Image: Cherishde.uk/Mapbox, CC BY-SA

Tiempo y memoria

Nuestro proyecto colectivo, un archivo cartográfico de los espacios de migrantes de Europa, aborda estas cuestiones representando zonas fronterizas de Europa: lugares que han funcionado como fronteras para los migrantes que huían. Algunas de estas zonas fronterizas, como Calais, tienen una larga historia, mientras que otros lugares se han convertido en fronteras efectivas para los migrantes en tránsito más recientemente, como Como en Italia y Menton en Francia. Fruto de un trabajo colaborativo de investigadores del Reino Unido, Grecia, Alemania, Italia y Estados Unidos, el proyecto registra la memoria de lugares de Europa donde los migrantes permanecieron en un limbo durante largo tiempo, se enfrentaron a la violencia o encontraron ayuda humanitaria, además de señalar los lugares de protestas organizadas de migrantes.

Todas las ciudades y lugares representados en este archivo cartográfico se han convertido con el tiempo en fronteras y entornos hostiles para los migrantes en tránsito. Tomemos como ejemplo la ciudad italiana de Ventimiglia, en la frontera franco-italiana. Se convirtió en una frontera para los migrantes que se dirigían a Francia en 2011, cuando el Gobierno francés suspendió Schengen para disuadir el paso de los migrantes que habían llegado a Lampedusa en Italia tras la revolución tunecina en 2011.

Cuatro años después, en 2015, tras relajarse los controles fronterizos, Ventimiglia volvió a convertirse en una frontera difícil de cruzar, cuando Francia suspendió Schengen por segunda vez. Pero, lejos de ser solo un lugar donde los migrantes quedaban varados y se veían obligados a regresar, nuestro archivo cartográfico muestra que Ventimiglia también se convirtió en un importante escenario de protesta colectiva de migrantes.

Las imágenes de migrantes en los acantilados sosteniendo pancartas con el lema “No vamos a volver atrás” circularon ampliamente en 2015 y se convirtieron en un poderoso lema para otros grupos de migrantes en toda Europa. El aspecto más innovador de nuestro archivo cartográfico consiste en incorporar el contexto temporal, mostrando las transformaciones de los espacios a lo largo del tiempo en un mapa sobre la migración que explica la historia de las zonas fronterizas en la última década y cómo proliferaron por toda Europa. Cada lugar representado —París, Calais, Roma, Lesbos, Kos y Atenas, por ejemplo— se ha transformado con los años por la presencia de los migrantes.

¿Qué Europa?

Este proyecto de archivo visualiza estos emplazamientos europeos de una forma que se diferencia del mapa geopolítico convencional: en lugar de destacar las fronteras y ciudades nacionales, pone de relieve los lugares que han sido fronteras reales para los migrantes en tránsito y que se convirtieron en escenarios de protesta y lucha. De este modo, el archivo cartográfico ofrece otra imagen de Europa, como un espacio moldeado por la presencia de los migrantes: la violencia fronteriza, el confinamiento y su lucha por avanzar.

El mapa geopolítico de Europa se transforma en los espacios migrantes de Europa, es decir, en la Europa tal como la viven los migrantes y moldeada por su presencia. Así surge otra imagen de Europa: un espacio en el que la lucha de los migrantes por quedarse ha contribuido a la historia política del continente. En esta Europa, los migrantes están sujetos a restricciones legales y violaciones de derechos humanos, pero al mismo tiempo abren espacios para vivir, crear comunidad y servir de telón de fondo para sus luchas colectivas.

También es el lugar donde encuentran solidaridad con los ciudadanos europeos que simpatizan con su difícil situación. Las zonas fronterizas destacadas en nuestro mapa se han caracterizado por alianzas entre ciudadanos y migrantes en tránsito, donde grupos voluntarios se han organizado para proporcionar alimentos, refugio y servicios como asistencia médica y jurídica.

Entonces, ¿cómo contribuye este mapa al debate sobre la “crisis migratoria” y la “crisis de refugiados” en Europa? Al imponer una estructura temporal y reconstruir la historia de estos efímeros espacios de lucha en zonas fronterizas, desmonta la imagen de la presencia de los migrantes como algo excepcional, como una crisis. El mapa ofrece un relato de cómo las ciudades y zonas fronterizas europeas se han transformado con el tiempo por la presencia de los migrantes.

Al recoger la historia de las zonas fronterizas y registrar los recuerdos de la solidaridad de los ciudadanos con los migrantes en estos lugares, este mapa disipa la visión dura de los migrantes como invasores, intrusos y parásitos; en otras palabras, como una amenaza. De este modo, los migrantes aparecen como parte de la historia de Europa en desarrollo. Su lucha por quedarse forma ahora parte de la historia de Europa.

Pero el aumento de la criminalización de la solidaridad con los migrantes en Europa revela cómo esa colaboración altera las políticas estatales de contención de migrantes. Este archivo cartográfico contribuye a erosionar la imagen de los migrantes como masas sin rostro y multitudes indisciplinadas, poniendo de relieve los espacios que crean para vivir y convivir, respaldados por ciudadanos europeos comunes que desafían las políticas de control y las fronteras violentas impuestas por sus Estados.

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