Más de la mitad de los hogares de Estocolmo y Londres están ocupados por una sola persona
Existe una correlación entre la renta nacional per cápita y la proporción de hogares unipersonales: las personas tienen más probabilidades de vivir solas en los países ricos
En Estados Unidos, la proporción de adultos que viven solos casi se duplicó en los últimos 50 años. Esto no solo ocurre en Estados Unidos: los hogares unipersonales se han vuelto cada vez más comunes en muchos países del mundo, desde Angola hasta Japón.
Los registros históricos muestran que este «auge de la vida en solitario» comenzó en los países de industrialización temprana hace más de un siglo, acelerándose alrededor de 1950. En países como Noruega y Suecia, los hogares unipersonales eran poco frecuentes hace un siglo, pero hoy representan casi la mitad de todos los hogares. En algunas ciudades ya son mayoría.
Las encuestas y los datos censales de las últimas décadas muestran que las personas tienen más probabilidades de vivir solas en los países ricos, y que la prevalencia de los hogares unipersonales no tiene precedentes históricos.
Las conexiones sociales, incluido el contacto con amigos y familiares, son importantes para nuestra salud y bienestar emocional. Por ello, a medida que los hogares unipersonales se vuelven más comunes, surgirán nuevos desafíos para conectar y brindar apoyo a quienes viven solos, especialmente en los países más pobres, donde los Estados de bienestar son más débiles.
Pero es importante mantener las cosas en perspectiva. No es útil comparar el auge de la vida en solitario con una «epidemia de soledad», que es lo que suelen escribir los periódicos en titulares alarmistas.
La soledad y el estar a solas no son lo mismo, y las pruebas sugieren que la soledad autodeclarada no ha aumentado en las últimas décadas.
Perspectiva histórica sobre las personas que viven solas: pruebas de países ricos
Los registros históricos de habitantes de pueblos y ciudades de los países ricos actuales nos permiten comprender lo poco habitual que era vivir solo en el pasado.
El gráfico que se muestra aquí, adaptado de un artículo del historiador Keith Snell, muestra estimaciones de la proporción de hogares unipersonales en distintos lugares y épocas, utilizando una selección de los registros históricos disponibles y datos censales más recientes. Cada punto corresponde a una estimación para un asentamiento de Europa, Norteamérica, Japón o Gran Bretaña.
La proporción de hogares unipersonales se mantuvo bastante estable entre el período moderno temprano y el siglo XIX, por lo general por debajo del 10 %. Después, el crecimiento comenzó en el siglo XX y se aceleró en la década de 1960.
La prevalencia actual de los hogares unipersonales no tiene precedentes históricos. El valor más alto registrado en este gráfico corresponde a Estocolmo, en 2012, donde el 60 % de los hogares está formado por una sola persona.

El auge de los hogares unipersonales en el mundo
Para las últimas décadas, los datos censales pueden combinarse con datos de grandes encuestas comparativas entre países, para ofrecer una perspectiva global de la proporción de hogares con un solo miembro (es decir, la proporción de hogares unipersonales). Esto nos proporciona un indicador aproximado de la prevalencia de las formas de vida en soledad.2
Elaboramos este gráfico combinando informes individuales de las oficinas nacionales de estadística, encuestas comparativas entre países como las Encuestas Demográficas y de Salud, y estimaciones publicadas por la UE en Eurostat, los Anuarios Demográficos de la ONU, y el conjunto de datos Deutschland in Daten.
El gráfico muestra que la tendencia al aumento de los hogares unipersonales se extiende a todas las regiones del mundo. Existen grandes diferencias entre países: desde más del 40 % en los países del norte de Europa hasta el 1 % en los países asiáticos de bajos ingresos.
(Nota: en Estados Unidos y Canadá existen series temporales a largo plazo a partir de datos censales que permiten seguir directamente la proporción de personas que viven solas. Esto se muestra en este otro gráfico, donde se observa la misma tendencia.)
Formas de convivencia y prosperidad
La renta nacional per cápita y la proporción de hogares unipersonales están fuertemente correlacionadas: como muestra el gráfico que aparece aquí, las personas tienen más probabilidades de vivir solas en los países ricos.
En este gráfico interactivo puede mover el control deslizante para ver los cambios a lo largo del tiempo. Esto revela que el aumento de los hogares unipersonales tiende a ser mayor en los países donde el PIB per cápita ha crecido más.
(Nota: también puede ver la correlación a lo largo del tiempo en este otro gráfico de dispersión que compara el crecimiento medio del PIB con el crecimiento medio de los hogares unipersonales).
Estas correlaciones se deben en parte a que las personas que pueden permitírselo a menudo optan por vivir solas. De hecho, el aumento de los ingresos en muchos países es probablemente una de las razones por las que hoy las personas tienen más probabilidades de vivir solas que en el pasado.
Pero debe haber algo más, ya que, incluso con el mismo nivel de ingresos, existen claras diferencias entre regiones. En particular, los países asiáticos tienen sistemáticamente menos hogares unipersonales que los países africanos con niveles de PIB comparables. Ghana y Pakistán, por ejemplo, tienen un PIB per cápita similar, pero en Pakistán los hogares unipersonales son extremadamente raros, mientras que en Ghana son comunes (alrededor de 1 de cada 4). Esto sugiere que la cultura y los factores específicos de cada país también desempeñan un papel importante.
Además, existen otros factores específicos de cada país no culturales que probablemente también influyen. En particular, los países ricos suelen tener redes de apoyo social más amplias, por lo que las personas de estos países encuentran más fácil asumir riesgos. Vivir solo es más arriesgado en los países más pobres, porque suele haber menor oferta de servicios e infraestructuras que respalden las formas de convivencia en solitario.
Y, por último, es probable que la causalidad también vaya en sentido contrario. No es solo que los ingresos, la cultura o los Estados de bienestar permitan a las personas vivir solas, sino que, para muchos trabajadores, alcanzar mayores ingresos en la economía actual a menudo exige cambios en las formas de convivencia. La migración del medio rural a las zonas urbanas es el ejemplo principal.
¿Es el aumento de los hogares unipersonales un problema?
Las conexiones sociales, incluido el contacto con amigos y familiares, son importantes para nuestra salud y bienestar emocional. Por ello, a medida que continúa el «auge de la vida en solitario», surgirán nuevos desafíos para conectar a las personas y brindar apoyo a quienes viven solas, especialmente en los países más pobres, donde las tecnologías de la comunicación están menos desarrolladas y los Estados de bienestar son más débiles.
Pero también es importante tener presente que vivir solo no es lo mismo que sentirse solo. Existen pruebas de que vivir solo es, por sí mismo, un predictor deficiente de la soledad. La soledad autodeclarada no ha aumentado en las últimas décadas, y de hecho, los países donde las personas tienen más probabilidades de afirmar que cuentan con el apoyo de familiares y amigos son los mismos países, en Escandinavia, donde una gran parte de la población vive sola.
Los ingresos y la libertad de elección no son los únicos impulsores del «auge de la vida en solitario», pero sería negligente ignorar que sí contribuyen a esta tendencia.
Mayores ingresos, transiciones económicas que permiten la migración de la agricultura en las zonas rurales a la industria manufacturera y los servicios en las ciudades, y la creciente participación femenina en el mercado laboral desempeñan un papel. Las personas tienen más probabilidades de vivir solas hoy que en el pasado, en parte porque cada vez están más capacitadas para hacerlo.
Notas a pie de página
Snell, K. D. M. (2017). The rise of living alone and loneliness in history. Social History, 42(1), 2-28. En línea aquí.
El porcentaje de hogares unipersonales es un indicador aproximado de la «vida en solitario». Sin embargo, es importante subrayar que estas dos cosas no son realmente lo mismo. Los hogares unipersonales incluyen aquellos en los que una persona vive sola en una vivienda individual, pero también incluyen a personas que viven de forma independiente como huéspedes en una habitación separada dentro de una vivienda más grande con otros ocupantes. Por tanto, técnicamente, hay personas que viven en un «hogar unipersonal», pero que en realidad no viven solas.

